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Messi firma un tatuaje suyo en una espalda

Messi firma un tatuaje suyo en una espalda

Messi firma una espalda tatuada con su imagen entera

El futbolista argentino expresó su deseo de estampar su firma en el tatuaje del joven cuando lo vio en televisión

Christian Clarasó

22.06.2021 01:27h Actualizado: 23.06.2021 10:50 h.

1 min

Messi es considerado el mejor jugador del mundo. El futbolista es toda una leyenda. Por este motivo, es normal que todos se vuelcan locos por conocerle en persona, incluso tener algún recuerdo suyo, como puede ser un autógrafo o una fotografía. El astro argentino es una persona muy cercana con sus fans y siempre que tiene un momento no duda en atenderles. Esta semana ha hecho realidad el sueño de uno de sus aficionados. 

Leo Messi vio el tatuaje que este joven tenía tatuado en su espalda a todo color, un retrato del '10', y se dispuso a quedar con él y firmarlo. Cumplió el sueño del hincha antes del último entrenamiento de Argentina para el partido contra Paraguay. 

Se preparaba Argentina para abandonar el hotel donde se hospeda en Brasilia, rumbo a la última práctica antes del partido con Paraguay. El autobús esperaba a los jugadores, sin embargo, mientras todo seguían el ritmo de la marcha, Leo Messi se separó de sus compañeros y se acercó a los aficionados. 

messi tatuaje

La historia del tatuaje 

Allí se encontraba Igor, un bombero militar que vive en Brasilia, con el tatuaje de Messi que cubría toda su espalda. La imagen muestra al '10' del Barça celebrando el histórico gol contra el Real Madrid, mostrándole la camiseta 10 del Barcelona a todo el Santiago Bernabéu y al universo futbolero.

Leo descubrió la historia en una publicación de Instagram de TyC Sports. Tanto se sorprendió que la comentó: “Terrible tatuaje. Me encantó!!! Me gustaría verlo y firmarle”, escribió el 10. Y así fue.

Leo Messi se acercó al joven, que ya tenía la espalda preparada para que le firmase. Debido a razones de seguridad por la pademia no se podía acercar mucho ni estar mucho tiempo juntos. Viajó hasta Porto Alegre buscando al mejor tatuador. Necesitó tres sesiones diarias de 12 horas cada una. Pagó 10 mil reales, unos 1.700 euros. Ahora también tiene lo que jamás habia imaginado: la firma de Leo. Y prometió lo obvio: “No hay baño hasta tatuarme de nuevo”.

 
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