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Pilar Rubio con Adriano

Pilar Rubio con Adriano

Pilar Rubio muestra su barriga después de 11 días de dar a luz

La mujer de Sergio Ramos comparte con sus seguidores como se siente después de haber dado a luz a Maximo Adriano

Christian Clarasó

08.08.2020 00:00h

2 min

Tan solo han pasado 11 días desde que Pilar Rubio dio a luz a su cuarto hijo, Maximo Adriano. La colaboradora está plenamente recuperada tras el parto. La mujer de Sergio Ramos ha querido compartir con sus seguidores como se siente tras dar a luz y como se encuentra su barriga. La colaboradora está haciendo todos los esfuerzos para volver a tener una figura de infarto. 

Pilar ha asegurado que en estos once días “ha bajado bastante el volumen de mi tripa, aunque todavía queda este bultito que espero que poco a poco se vaya quitando”. Además ha reconocido que “también tengo que recuperar la cintura”. Pilar Rubio da un consejo. Para recuperarse antes es importante cuidarse durante el embarazo. Es bueno para el bebé y para la mamá. 

Debido al embarazo sufre algunos desajustes en su cuerpo. Según ella ahora mismo es una fiesta de hormonas. De pronto está contenta como se le escapa alguna lagrimilla. “Un bebé te cambia la vida a mejor pero requiere en los primeros meses dedicación absoluta. Yo le doy el pecho. Para mí hay una cosa mucho más dolorosa que las contracciones, los entuertos. Son como una especie de contracciones que se producen en el útero que hacen que el útero vuelva a su forma original”, ha explicado para desvelar qué es lo que peor lleva del posparto. Ha asegurado que “cuando más las noto es en el momento en el que el bebé empieza a mamar. Me suele durar unas 48 horas pero se me pone la piel de gallina de pensarlo y en el momento esas 48 horas cada vez que mamaba se me saltaban las lágrimas de dolor”.

También ha aprovechado para hablar del parto y que no tengan tanto miedo las futuras mamás primerizas. Ella tiene sobrada experiencia. Sobre el parto ha relatado que el día antes de dar a luz “ya llevaba una dilatación de unos tres centímetros”. Así que el domingo cuando se despertó, “me levanté, me duché, me arreglé y nos fuimos para el hospital. Llegué bastante baja de energía porque llevaba muchas semanas sin dormir bien por las molestias del embarazo y por la preocupación”. Pero una vez que llegó al hospital todo fue viento en popa. “Llegamos, empecé el proceso de dilatación, las contracciones no son nada agradables pero fueron bastante llevaderas. Cuando ya estaba bastante avanzada y no podía aguantar más el dolor pedí la epidural y a partir de ahí todo de maravilla. Pasamos al paritario y duró pocos minutos y no tuvieron que cortarme ni nada. El bebé salió perfecto y tanto el papá como yo pudimos disfrutar del momento”, ha dicho de lo más emocionada.

 
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