Una foto de Salo Muller, el fisioterapeuta del Ajax, atendiendo a un jugador / ARCHIVO

Una foto de Salo Muller, el fisioterapeuta del Ajax, atendiendo a un jugador / ARCHIVO

Culemaníacos

El fisioterapeuta de Cruyff gana su particular batalla al nazismo

El que fuera preparador de Johan en el Ajax más temido de la historia gana su lucha en favor de las víctimas del Holocausto

2 enero, 2019 18:49

Parecía imposible, pero tras años de esfuerzo y lucha lo ha conseguido. Salo Muller ha ganado su batalla personal a la compañía de ferrocarril holandesa para que indemnice a los descendientes de los judíos víctimas del Holocausto. Una lucha que ha durado casi toda una vida y que rinde homenaje a todos aquellos holandeses, que como él y su familia, fueron víctimas del nazismo. Su figura para el país y el Ajax es sinónimo de la época dorada de un club que cautivo a Europa con su fútbol. Con Rinus Michels al mando del banquillo y con Johan Cruyff ejerciendo de mago en el verde.

Muller era por aquel entonces el fisioterapeuta del equipo holandés, encargado de mantener a una plantilla que marcó una época. Tras retirarse del fútbol, ha dedicado toda su vida a una lucha difícil que ha vencido a la edad de 82 años. La compañía tulipán, que fue encargada de deportar judíos holandeses a los campos de exterminio nazis durante la ocupación alemana de los Países Bajos, tendrá que indemnizar a los sobrevivientes y familiares de las víctimas.

Sin juicio

Empezó solo una batalla perdida, pero con los años distintos familiares de otras víctimas neerlandesas se sumaron a su lucha para conseguir su objetivo. Ahora, la Nederlandse Spoorwegen (NS) deberá indemnizar a los supervivientes, y a los descendientes directos de los 107.000 deportados judíos que murieron en las cámaras de gas nazis y de los cuáles solo 5.000 consiguieron sobrevivir.

Tal y como informa El Confidencial, el pago que alcanzará los 2,5 millones de euros por utilizar sus vagones para trasladar a judíos y gitanos hasta Bergen-Belsen, Theresienstadt, Auschwitz o Sobibor entre 1941 y 1944, ciudades donde se ubicaban los campos de exterminio. 

Sin juicio de por medio, cada caso particular recibirá una cuantía que estipularán los abogados de Muller. Un logro del que se mostró recientemente muy orgulloso: "Estoy encantado porque se trata de un resultado que nunca me atreví ni siquiera a soñar. El sufrimiento de muchos judíos permanece, así que me alegro de que el ferrocarril holandés admita su papel y asuma la responsabilidad. Ellos estaban a su servicio y su misión era proporcionar trenes a instancias de los alemanes".

Historia personal

Una lucha que ha sido un tormento personal con final feliz. Sus padres, Louis Muller y Lena Blitz, fueron detenidos por los nazis en 1941 y trasladados al centro de internamiento de Westerbork, desde donde fueron posteriormente deportados a Auschwitz. Allí fueron víctimas del Zyklon-B. Salo, con tan solo cinco años, consiguió sobrevivir gracias a la ayuda de otras familias de holandesas allegadas a sus padres.

Se escondió hasta en ocho lugares distintos durante su infancia y se vio obligado a cambiar su nombre durante el año y medio que se cobijó en las islas Frisias para evitar la persecución de la SS. Su historia viva, narrada en el libro Hasta esta noche y sé amable, cuenta como vivió la desaparición de sus padres, la persecución a su persona, pese a ser un niño, y a otros familiares. 

Fisioterapia para superar el trauma

Una vez finalizada la guerra se instaló en Ámsterdam con su tía, donde tras no finalizar la escuela secundaria se dio cuenta de sus habilidades con la fisioterapia. Cursó un curso y de un gimnasio en prácticas dio el salto al deporte que le abrió las puertas al Ajax. En 1959 pasó a formar parte del cuerpo técnico del club como asistente en prácticas. Un año más tarde se convirtió ya en el fisioterapeuta de referencia de la primera plantilla.

Una foto de Johan Cruyff y Salo Muller en el Ajax

Una foto de Johan Cruyff y Salo Muller en el Ajax

Una foto de Johan Cruyff y Salo Muller en el Ajax

Su conocimiento y nuevas técnicas para recuperar los músculos de los jugadores fueron una parte fundamental de ese Ajax que gobernó Europa. Ahora, su pasado más oscuro también recibe la recompensa a su lucha personal.