Culemaníacos

Una foto de los jugadores del filial durante un entrenamiento con el primer equipo / FCB

Una foto de los jugadores del filial durante un entrenamiento con el primer equipo / FCB

El Barça cambia la política económica con sus futuras estrellas

El club azulgrana pone trabas a las fugas de las jóvenes promesas con cláusulas prohibitivas para evitar futuros saqueos a La Masía

Claudia Granja @c_granjafranch

24.05.2019 02:11h

3 min

Se acabó la usurpación de las jóvenes promesas azulgranas que crecen de en La Masía y abandonan la entidad incluso antes de llegar a la mayoría de edad. Esa es la idea y la política ejecutada entorno a los futuros --y posibles-- ídolos del barcelonismo después de varios años de fugas en las que la entidad catalana no ha podido hacer nada al respecto.

Ofertas tentadoras y muy suculentas procedentes de clubs estado y punteros de otras ligas, especialmente la Premier y la Bundesliga, pusieron el grito en el cielo en las oficinas del Camp Nou.

Una práctica muy habitual para clubs en deficiencias en sus filiales que veían en la cantera del Barça la posibilidad de reforzar sus primeros equipos con contratos multimillonarios para juveniles que, incitados por nóminas multimillonarias y la promesa de minutos, abandonaron el club que les vio crecer.

Las fugas

Casos tan sonados como el de Sergio Gómez, una de las promesas del juvenil que recaló en el Borussia Dortmund después de que el club bávaro abonara los tres millones de euros de su cláusula. Mismo método y mismo final para Jordi Mboula que puso rumbo al Mónaco por el mismo montante que Gómez. O Phil Foden quien cambió el Barça por el Manchester City de Guardiola con quien debutó en la Premier, así como Eric García quien también puso rumbo al club del técnico de Sampedor por razón de 1,8 millones de euros.

También Robert Navarro, estrella del Cadete A puso rumbo a Monaco sin dar opción al club a que le renovara. Casos muy similares a los de Pablo Moreno o Adrià Bernabé. Todos hicieron las maletas lejos de la Ciutat Esportiva azulgrana con promesas de minutos en la élite. Unas cumplidas y otras por cumplir, pero sin duda una pérdida importante para la entidad catalana.

Cambio drástico

Desde el FC Barcelona entienden esta larga lista de fugas como un hecho evidente y un cambio en el escenario actual en el que se mueve el mundo del fútbol. Ataques a los que el club no estaba preparado, pero ha obligado a cambiar la hoja de ruta que le gustaría tener a la directiva azulgrana.

El cambio de guión es claro y la entidad azulgrana se ha tenido que adaptar a los nuevos tiempos y a protegerse de las embestidas de los clubs estado que seducen a los jugadores azuglranas conscientes de la dificultad que supone llegar al primer equipo. Algo que se suma a una evidente falta de paciencia en un mundo en el que prima la inmediatez. El esfuerzo y la paciencia de Iniesta, Xavi, Busquets o Sergi Roberto --que casi les obliga a salir-- parece haber desparecido en La Masía y son muy pocos los que saben aguardar el momento.

En esa tesitura se mueven jugadores como Riqui Puig, quien pese a tener ofertas muy tentadoras de la Premier el pasado invierno, decidió quedarse. Antes de acabar la temporada aseguró que su deseo era seguir en el Barça fuera en el Camp Nou o en el Estadi Johan Cruyff. Un amor por el escudo que veneran pocos al que se suma la nueva estrategia adoptada por el Barça. Cláusulas prohibitivas para jugadores que han sido una inversión de décadas. Llama especialmente la atención los precios de estos jugadores que sin tan siquiera haber llegadom a la élite, tienen unos precios totalmente fuera de mercado. Totalmente disuasorios ante cualquier club con músculo financiero.

Riqui Puig y Chumi, jugadores del filial, fueron de los primeros y más sonados. Renovaron recientemente con el Barça su contrato con una mejora salarial que vino acompañada de una cláusula que asciende a los 100 millones de euros, es decir, superior a más de la mitad de los jugadores del primer equipo.

Una foto de Abel Ruiz y Riqui Puig tras el debut del delantero / FCB

Una foto de Abel Ruiz y Riqui Puig tras el debut del delantero / FCB

El último en sumarse a la lista de protegidos fue Illaix Moriba, estrella del Cadete, que renovó hasta la temporada 2021-22 con la misma cláusula que sus compañeros del B. De hecho, con tan solo 16 años, tiene la misma cláusula que la mayoría de jugadores del filial como Juan Miranda, Orellana, Abel Ruiz, Oriol Busquets, Carles Pérez o Alex Collado, que en algunos casos asciende a 200 millones.

Bonus extra

Dentro de esta mecánica, también hay otros factores económicos importantes a tener en cuenta. Si la Premier, la Bundesliga o el Calcio tientan, el club se ha visto obligado a responder también con incentivos económicos para convencer a sus jugadores de firmar contratos que, en caso de negativa del FC Barcelona, les condenan a seguir de azulgrana en caso de querer salir.

Carles Pérez participando en el Eibar - Barça / FC Barcelona

Carles Pérez participando en el Eibar - Barça / FC Barcelona

Como si de una prima se tratara, a aquellos elegidos por el staff técnico y que cuentan con grandes informes técnicos sobre su proyección se les incluye una variable en su contrato que les asegura un bonus económico en caso de llegar al filial como muestra de fidelidad al club.  Una política que ha cogido fuerza en las dos últimas temporadas y que pese a que no se confirme desde el club de forma oficial, supone un cambio de estrategia evidente ante los peligros del mercado actual. 

La entidad catalana se ha visto obligada a cambiar el guión y a tratar a jugadores con posibilidad de triunfar como verdaderas estrellas con tan solo 16 años. La marea también ha arrastrado, por obligación y conservación, al Barça.

 

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