Culemaníacos

Jeff Taylor machaca ante la mirada de Brandon Davies y Malcolm Delaney EFE

Jeff Taylor machaca ante la mirada de Brandon Davies y Malcolm Delaney EFE

El Barça de Mirotic sigue sometido al yugo del Real Madrid

El conjunto azulgrana cayó (89-79) en la final de la Supercopa

Pau Beya Acero @pbeya96

22.09.2019 21:11h Actualizado: 22.09.2019 21:14 h.

3 min

Los inicios nunca fueron fáciles. El FC Barcelona ha construido esta temporada uno de los proyectos más ilusionantes de su historia. Un quinteto completamente nuevo y repleto de estrellas de primer nivel europeo. La entidad catalana se ha hecho con los servicios de DelaneyHigginsAbrines, Mirotic Davies de un plumazo. Si con uno de ellos la plantilla ya habría dado un salto de calidad, con los cinco se convierte, nombre por nombre, en la mejor de Europa.

Pero para que los cromos tengan utilidad, antes hay que pegarlos. Por muy buenos que sean. Y en ello está el Barça, a quien la Supercopa de la ACB le llegó muy pronto. Los jugadores son excelsos, pero el baloncesto es un deporte de equipo. Ante el Valencia en semifinales a los catalanes les bastó con la calidad individual de sus nuevas estrellas. Pero el Real Madrid es otra historia.

Si el FC Barcelona ha hecho una de las mayores inversiones de su historia, el cuadro blanco se ha reforzado con lo justo. Faltaba un base y fichó a Laprovittola. Se marchó Ayón y le relevó Mickey. Esa diferencia en los fichajes se plasmó en la final de la Supercopa ACB. El FC Barcelona peleó a base de talento individual. El Real Madrid, en cambio, se sabía los automatismos de memoria, fue muy sólido en ataque y muy coral en defensa. Una vez más, los de Laso pasaron por encima de los de Pesic (89-79).

Superioridad blanca

Y eso que el encuentro no pudo empezar mejor para los azulgranas. Logró un parcial 6-0 de salida, pero fue poco más que un espejismo. La entidad de Chamartín se fue entonando poco a poco y con el paso de los minutos hizo valer su superioridad. El cuadro blanco estuvo más intenso en defensa y más acertado en ataque. Si los de Pesic acabaron el primer cuarto solo un punto por detrás (21-20) fue gracias a la inspiración final de Delaney, que anotó dos triples consecutivos.

Llull anota ante la oposición de Delaney / EFE

Llull anota ante la oposición de Delaney / EFE

El segundo cuarto fue un paseo blanco del primer al último segundo. El FC Barcelona salió a pista atolondrado y fue incapaz de anotar en los cuatro primeros minutos, en los que el Real Madrid aprovechó para poner tierra de por medio con un parcial de 8-0. Volvió a pista Mirotic, pero la presencia del hispanomontenegrino no cambió nada. No ha sido su Supercopa y, como con el resto del equipo, habrá que tener paciencia.

Los de Laso apretaron el acelerador y fulminaron a los azulgranas con acierto exterior e interior y una defensa asfixiante. En todo el segundo parcial los pupilos de Pesic solo pudieron anotar 13 puntos, y todos ellos procedentes más de jugadas individuales que colectivas. Los de Chamartín anotaron 27 y se marcharon al descanso 15 puntos por delante (48-33).

Reacción tardía

De la misma forma que sucedió en las semifinales, en el tercer cuarto se produjo la reacción azulgrana, liderada por Brandon Davies. El pívot norteamericano superó a Tavares en todas las situaciones de uno contra uno y recortó las distancias prácticamente solo. El buen hacer del center empujó a sus compañeros a intentar la remontada y al final del tercer cuarto el FC Barcelona podía soñar con el título (69-63).

Mirotic en el partido contra el Real Madrid / EFE

Mirotic en el partido contra el Real Madrid / EFE

En el último parcial el Real Madrid ató en corto al equipo catalán. No permitió que la distancia fuera inferior a los cinco puntos y dominó los tempos del encuentro de la mano de un imperial Facundo Campazzo. Aumentó el nivel de ambas defensas, algo que servía a los de Laso pero no a los de Pesic. El Barça estuvo cerca en el marcador, pero en ningún momento llegó a aproximarse al título.

Pese al ambicioso proyecto que ha construido el FC Barcelona, el conjunto blanco sigue estando un paso por delante. Por ahora, el Real Madrid es un equipo y los azulgranas son una constelación de estrellas. Aún hay que trabajar mucho para llegar a la altura de los de Pablo Laso.

 
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