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Boixos Nois, con simbología nazi, en las calles de Barcelona

Boixos Nois, con simbología nazi, en las calles de Barcelona

Los Boixos Nois pegan fuerte en la clandestinidad

El grupo ultra del Barça ha sufrido un duro golpe policial tras la detención de algunos líderes

Lluís Regàs @LluisRegas

26.11.2021 00:50h Actualizado: 26.11.2021 10:33 h.

9 min

Joan Laporta desactivó a los Boixos Nois en su primer mandato como presidente del FC Barcelona. Desde entonces, el club prohíbe la entrada al Camp Nou de simpatizantes con banderas, bufandas u otros objetos de animación con el logotipo de la peña radical del Barça, ausente del estadio pero activa en los alrededores y, sobre todo, en algunos desplazamientos. “Los Boixos son una prioridad para los Mossos”, advirtió una fuente policial a Culemanía, recordando los graves incidentes protagonizados en los últimos años en Vallecas, Lyon y en la final de la Copa del Rey de Sevilla contra el Valencia. Recientemente, la Policía Nacional desarticuló a una facción muy peligrosa de los Boixos.

El pasado 2 de noviembre, la Policía Nacional arrestó a 14 personas por presuntos delitos graves contra la salud pública, explotación para la prostitución de mujeres, tenencia ilícita de armas y blanqueo de capitales. Entre los detenidos estaban Ivan Chicano Ballestar, Dídac González Llobet, Francisco Pérez García, Sergi Verdaguer Corral y Genís Vila Pujol, la mayoría de ideología neonazi, con un amplio historial delictivo.

Siete detenidos ingresan en prisión

Siete de los 14 detenidos ingresaron en prisión después de una macrooperación en la que se registraron 18 viviendas y locales y se incautaron 10 armas de fuego, numerosas armas blancas, un kilo de cocaína, más de 5.000 plantas de marihuana, 42 kilos de cogollos y distintas sustancias estupefacientes como cocaína rosa y hachis.

Diecisiete días después de la desactivación de un grupo muy peligroso, Valentín Moreno, el homicida de la Vila Olímpica, fue asesinado en Sant Adrià del Besòs tras recibir un disparo a corta distancia. Moreno era un conocido seguidor del FC Barcelona y los Casuals, posiblemente la facción más radical de los Boixos Nois, pidieron a Laporta que se guardara un minuto de silencio en su memoria antes del Barça-Espanyol del sábado.

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Material incautado por la Policía Nacional a los Boixos Nois

Fundación en 1981

La historia de los Boixos Nois comenzó en 1981, el año que dimitió Adolfo Suárez y Antonio Tejero intentó un golpe de estado durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo. Futbolísticamente, el Barça era un club con muchas urgencias históricas, que no ganaba la Liga desde la temporada 1973-74. En marzo de ese año, el equipo que entrenaba Helenio Herrera tenía muchas opciones de ganar la Liga, pero sus ilusiones se desmoronaron con el secuestro de Quini.

Josep Tortosa, un antiguo atleta del Barça y persona muy popular entre la afición barcelonista, fue una figura clave en el nacimiento de los Boixos Nois, que se ubicaron en el gol sur. En sus inicios, el grupo estaba formado por fanáticos del Barça que convivían en la grada con heavys, punks, mods y radicales de la izquierda independentista (PSAN y MDT).

Los primeros líderes

La denominación Boixos Nois ya suscitó un gran debate. El plural de locos en catalán es bojos y no boixos, pero los líderes de la peña se negaron a cambiar su nombre, alegando que el error formaba parte de su locura y que era un homenaje a la estación de Can Boixeres, donde quedaban antes de desplazarse al Camp Nou.

Jaume Escobar, alias Cementiri, Carabruta, Xavi, Ramón y el Manivela fueron los primeros líderes de los Boixos Nois, que odiaban a José María García –periodista--, Ramón Mendoza –presidente del Real Madrid--, Juanito –futbolista del Real Madrid— y Josep Lluís Núñez, entonces presidente del Barça.

Viaje a Madrid

Carles Viñas, en Tolerancia zero, explica que los Boixos Nois nunca fueron una peña homogénea y muy pronto se constituyeron las primeras secciones: Super Boixos, Front Supporters y Zulús. Más tarde se crearon nuevos grupos como Supporters Barça, Cel.lules Blaugranes y Anarco Sud. También recuerda que los socios de la peña tenían un carnet que ofrecía “un 10% de descuento en el puticlub Sarrià Hilton”, en alusión al antiguo campo del RCD Espanyol.

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Los Boixos Nois, en la temporada 1984-85

El primer desplazamiento sonado de los Boixos Nois fue en la temporada 1983-84, cuando 200 seguidores del grupo animaron al Barça en el Bernabéu. Antes del partido se registraron algunos incidentes en la capital de España y cargas policiales en el estadio del Real Madrid.

La Liga de Terry Venables

El gran año de los Boixos y del Barça fue la temporada 1984-85. El equipo de Terry Venables ganó la Liga y los ultras alcanzaron gran notoriedad, con sus banderas de grandes dimensiones y cánticos. En muchos partidos eran habituales las proclamas a favor del grupo terrorista Terra Lliure y desde el Gobierno Civil pidieron a Núñez que tomara medidas drásticas.

El expresidente del Barça se encomendó a Manuel Santos, un antiguo agente de la Policía Nacional, como intermediario entre los Boixos y la directiva. El club también incrementó las medidas de seguridad y los cacheos en las puertas de acceso al gol sur.

El fenómeno 'skinhead'

El Barça restringió el acceso al gol sur a los socios del club. Paralelamente, Santos gestionó la cesión de invitaciones al estadio, un negocio que acabó salpicando al antiguo policía y a los cabecillas del grupo. Ambas medidas, curiosamente, tuvieron un efecto bumerán con la aparición de los primeros skinheads, con una ideología muy difusa, en las gradas del Camp Nou.

Una foto de los Boixos Nois en su particular despedida a José Luis Núñez en el Camp Nou / TWITTER
Homenaje de los Boixos Nois al expresidente Núñez, tras su fallecimiento, en el Camp Nou

Los últimos años 80 y los primeros de la década de los 90 fueron muy duros, de agresiones y peleas con armas blancas por toda Barcelona. En los Boixos convivían nazis catalanistas –liderados por Lluís Sureda-- y nazis españolistas que se unían para enfrentarse a las Brigadas Blanquiazules, el grupo ultra del RCD Espanyol. Al mismo tiempo empezaba un relevo generacional en los Boixos Nois, con la irrupción de Antonio Torn, alias Antoñito, y Ricardo Franco.

Primera muerte por arma blanca

El 1 de diciembre de 1990, un simpatizante de los Boixos Nois, Sergi Segarra, alias Draculín, fue herido con arma blanca en Barcelona. Las fuerzas policiales se temían lo peor. Las peleas eran habituales cada fin de semana, ya fuera en la capital catalana o en las principales poblaciones del área metropolitana. Y los malos presagios se hicieron realidad el 13 de enero de 1991. A la finalización de un partido de Liga entre el Espanyol y el Sporting, cinco jóvenes del grupo radical del Barça fueron “a la caza del perico”.

Muy cerca de la avenida Diagonal, los ultras del Barça asestaron una puñalada mortal a Fréderic François Rouquier, de 20 años. En el ataque también resultó herido José María Arboleas, de 16 años. La policía detuvo a cinco personas: José Antonio Romero Ors, alias Jaro, Jorge Esteve Sánchez, Lluís C.L., Francisco José Calaf Martínez y David V.A. Cuatro de los cinco boixos admitieron su participación durante el juicio. “Fuimos a darles dos puñaladas”, declararon.

Se disparan las alarmas

La Audiencia Nacional condenó a los autores de la agresión a 76 años de cárcel. Fueron acusados por “homicidio y lesiones”. El Tribunal Supremo elevó la pena inicial a 140 años, calificando de “primitiva y casi como animal” la actitud de los Boixos. Siete años después, en 1998, cuatro de los cinco hinchas radicales disfrutaban del tercer grado penitenciario. Jaro, el autor material de la agresión mortal, fue la excepción. Pancartas con su nombre podían verse en algunos partidos que años más tarde disputarían Barça y Espanyol.

Imagen de archivo de los Boixos Nois durante un corteo / EFE
Boixos Nois, en una foto de finales de los años 80

El fallecimiento de Rouquier activó todas las alarmas policiales. Los ataques entre ultras del Barça y del Espanyol continuaron en las calles de Barcelona y tres meses después pudo producirse otra tragedia cuando Sergi Fortuny, simpatizante del club blanquiazul, recibió una puñalada.

Nacen los Casuals

El movimiento ultra estaba en plena expansión en España. Los clubes prometían medidas drásticas para erradicar a sus peñas más radicales pero poco hacían para impedir la presencia en los estadios de jóvenes violentos y armados. En Barcelona, ciudad muy sensibilizada por los graves incidentes de los últimos años, la policía intensificó las medidas disuasorias.

Muchos ultras modificaron su aspecto. A imagen y semejanza de los hooligans ingleses, abandonaron su look más agresivo para pasar desapercibidos. Cambiaron las botas militares por zapatillas deportivas y las bomber fueron sustituidas por chaquetas más discretas. En Inglaterra eran conocidos como Casuals, nombre que adoptó la facción más violenta de los Boixos Nois, que cada vez tuvo más poder dentro del grupo.

El bautizo de los Casuals

Los Casuals del Barça empezaron a ser temidos en toda España en 1992. El 9 de febrero se mezclaron con los Ligallo Fondo Norte, los ultras del Zaragoza, y se liaron a tortas en La Romareda. En el Camp Nou ya nadie discutía su autoridad. Eran los más temidos. Y en los desplazamientos eran habituales los robos a gasolineras y áreas de servicio. También algunas agresiones a seguidores del Barça, molestos con su actitud y su simbología.

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Boixos Nois con una cruz céltic en una bandera del Barça

Dos años después, en 1994, el Barça reformó el Camp Nou, eliminando las antiguas gradas de a pie de la zona baja del estadio, y trasladó a los Boixos Nois al gol norte. Núñez quería crear una grada de animación con otros grupos, como la Peña Almogàvers y Sang Culé, que se desmarcaron de los radicales por su rechazo a la violencia.

Agresiones a Sang Culé

Las tensiones entre los Boixos y Sang Culé estallaron en 1997. El Barça, en una de las decisiones más polémicas de su historia, guardó un minuto de silencio por Sergi Soto, un boix noi y socio del club de ideología nacionalsocialista que había fallecido unos días antes. Algunos aficionados del Barça expresaron su disconformidad con pitos. Algunos boixos abandonaron sus localidades, cruzaron todo el campo y subieron hasta la tercera grada del gol sur para agredir a simpatizantes de Sang Culé. “Nos agredieron con total impunidad”, asegura un antiguo socio de la peña a Culemanía.

A finales de los años 90, con los Casuals marcando territorio en el Camp Nou, se produce otro cambio de liderazgo en los Boixos Nois. Muchos seguidores abandonan el grupo, en manos del sector más violento, que gozó de total impunidad durante el mandato de Joan Gaspart (de 2000 a 2003). En plena crisis deportiva e institucional, con Gaspart contra las cuerdas, los Casuals agredieron a seguidores del Barça que pedían la dimisión del entonces presidente.

Apoyan a Laporta en 2003

En 2003, Joan Laporta relevó a Gaspart. Muchos boixos votaron al abogado barcelonés para evitar la victoria electoral de Lluís Bassat, de origen judío. Los ultras estaban convencidos de que Laporta les apoyaría, pero el nuevo presidente cortó drásticamente todos sus privilegios y estallaron las tensiones, con intentos de agresión al máximo dirigente.

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Boixos Nois, con simbología fascista, en el Camp Nou

Antoñito, uno de los líderes de los Boixos Nois, estuvo relacionado con el encargo fallido de propinar una paliza a Laporta por 300.000 euros. También fue acusado de introducir grandes cantidades de cocaína a través del Port de Barcelona. Y, años después, fue detenido en una batalla campal contra jóvenes de Los Carmelos en Gavà después de que resultara herida una persona de esta familia.

Ricardo Mateo

Ricardo Mateo, el líder de los Casuals, también tiene un largo historial delictivo. Fue condenado por extorsionar a dueños de locales de ocio, traficar con drogas, dar palizas por encargo y robar a narcotraficantes en un juicio que comenzó en 2012. Mateo, además, blanqueó 800.000 euros con negocios de camisetas, décimos de lotería y cuentas en Andorra.

Los Boixos, ausentes del Camp Nou desde hace más de una década, todavía protagonizan incidentes esporádicos. “Han perdido fuerza en el campo pero la han ganado en la calle”, aseguran los Mossos, que han colocado muchas cámaras de seguridad en los alrededores del Camp Nou, cerca de las paradas de metro de Badal y Collblanc, para intentar identificar a los seguidores más violentos que causan peleas y destrozos en la zona.

Cámaras de seguridad

Las cámaras detectaron, por ejemplo, que el sector más españolista de los Boixos Nois se enfrentó con radicales independentistas del Tsunami Democràtic en las inmediaciones del Camp Nou en un Barça-Real Madrid.

Los Boixos Nois encendieron bengalas en el Parc OL / EFE
Los Boixos Nois encienden bengalas en el Campo del Olympique Lyon

Los Boixos Nois, que en 2021 celebraron su 40 aniversario, siguen mutando en muchos grupos. La nueva guardia se agrupa bajo el paraguas de Cachorros, jóvenes que se enfrentaron a ultras del Valencia en una plaza muy hostil como Mestalla, aunque también se los relaciona mucho con el colectivo Supporters Barça, que figuran entre los cinco colectivos que forman parte de la Grada d'Animació del Camp Nou.

Nacen los Cachorros

Una fuente policial asegura que los Cachorros “son jóvenes con mucha experiencia en los deportes de contacto que buscan pelea”. Se citan con peñas de otros clubes y pelean con sus propias normas: sin armas y sin golpear a quien está tendido en el suelo, imitando las trifulcas que se hicieron famosas en algunos bosques de Rusia y Ucrania.

En España, el fenómeno ultra se ha diluido. Nada se sabe ya de las Brigadas Blanquiazul y los Ultras Sur, del Real Madrid. Los Boixos Nois, en cambio, siguen dando guerra por las calles de Barcelona y en algunos desplazamientos.

 
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