Culemaníacos

Imagen del Camp Nou en un partido liguero del Barça de esta temporada / EFE

Imagen del Camp Nou en un partido liguero del Barça de esta temporada / EFE

El Camp Nou más triste en enero contrasta con una tendencia al alza esta temporada

El estadio blaugrana se mantiene en la línea de los últimos años a pesar de las discretas cifras del mes de enero

Oriol Quintana

04.02.2019 08:33h

4 min

El Barça no ha escondido la gran preocupación que tiene por la baja asistencia del Camp Nou durante este mes de enero. Las primeras semanas de 2019 han dejado un escenario triste. Los partidos no eran los mejores –Eibar, Levante y Leganés– y gran parte de la afición decidió verlos desde casa. Este miércoles contra el Sevilla en Copa del Rey fueron 58.050 espectadores. La remontada tampoco ilusionó.

Hace una semana, contra el Leganés, se registró la peor entrada de la temporada en la Liga con un total de 50.670 espectadores. Hasta el momento era contra el Deportivo Alavés –53.316 espectadores– en pleno mes de agosto. La remontada del Levante no movió ni la mitad del aforo. Solo 42.838 aficionados desafiaron el frio y las altas horas. En el primer partido del mes de febrero la tendencia está cambiando, contra el Valencia fueron 76.789 espectadores los que vieron como se escapaban dos puntos.

Mejor que en el curso pasado

La asistencia media este curso del Camp Nou es de 74.261 espectadores, un 74,4% de la capacidad total del estadio (99.354). La media hasta el momento es bastante superior a la temporada pasada: 70.568 espectadores. Un equipo sin Neymar Júnior alejó a muchos aficionados y turistas del feudo blaugrana.

Partido del Barça - Valencia en el Camp Nou en Copa del Rey la temporada 2017-2018 / EFE

Partido del Barça - Valencia en el Camp Nou en Copa del Rey la temporada 2017-2018 / EFE

Este curso empezó bien. Han habido grandes resultados esta primera vuelta –que han animado a los aficionados– y ya se ha jugado el clásico (5-1) con 93.265 espectadores. El grupo de Champions League también dejó partidos con rivales muy interesantes: PSV Eindhoven, Inter de Milán y Tottenham Hotspur. Este mes las cifras no han superado los 60.000 espectadores, unas entradas muy pobres para afrontar la cuesta de enero.

En la media de los últimos años

De momento, la asistencia media está en la línea de otras temporadas: unos 75.000. Es bastante mejor que el curso 2017-18. El año que más gente movió al campo fue en la 2010-2011 con 79.192 de media. En ese curso solo se perdieron dos partidos ligueros, uno en casa. También se dio el récord histórico del Camp Nou en las semifinales de Champions contra el Real Madrid, 99.287 espectadores de 99.354 asientos totales: un 99,93% de la capacidad.

El Barça es el club español que ha liderado el número de espectadores en este siglo. El gran punto a favor es el estadio de casi 100.000 espectadores. Solo en tres cursos desde el 2000 el Barça ha perdido ese honor. Este fenómeno se dio en la temporada 2001-2002, 2002-2003 –el Madrid de los galácticos y en la 2006-07 cuando el estadio madridista superó al culé.

Esos dos primeros años el Camp Nou registró los peores registros de este siglo: 59.095 y 65.294 aforo medio. Los blancos venían de ganar dos Copas de Europa en tres años y los culés estaban en plena reconstrucción. Porcentualmente el Santiago Bernabéu –con un aforo de 81.044– siempre ha mostrado una mejor entrada que el estadio blaugrana.

El equipo mueve a la afición

A diferencia de otros clubes, el Barça es un equipo en que los jugadores tienen gran influencia en los espectadores. Como juega o quien lidera el equipo es determinante para entender la tendencia del aficionado de ir al estadio o quedarse en casa. En el gráfico podemos ver tres momentos en que la media de espectadores da un gran salto: 2004-2005, 2009-2010 y 2014-2015.

Estos aumentos están muy vinculados a los fichajes de verano. En 2004 se incrementó unos 6.000 aficionados –72.483– de una temporada a otra. Esto se debió al éxito del fichaje del brasileño Ronaldinho y al buen rendimiento de Frank Rijkaard en el banquillo. El estadio volvía a sonreír, se deseaba ver la samba del 10.

Con Pep Guardiola pasó algo similar que con Rjkaard. Se venía de temporadas discretas en relación a la asistencia –unos 70.000 aficionados– y se dio un gran salto. Un año después de la llegada del de Santpedor, con un Leo Messi consolidado y un triplete en las espaldas se movieron más de 77.000 aficionados de media. Siempre que el equipo ha ganado algún título, la asistencia se ha visto aumentada. La relación es evidente, el culé va al estadio para alzar campeonatos.

Más reciente se puede ver el efecto Neymar con su llegada en 2013. La media del estadio pasó de 71.871 a 77.632: un gran aumento sobre todo gracias al turismo. El brasileño era el fichaje más mediático desde la llegada de Ronaldinho y la ilusión que despertó en el aficionado fue muy grande. La tendencia siguió unos años después con el fichaje de Luis Suárez en 2014 y la Champions de 2015 hasta que decayó la temporada pasada con la salida de Ney.

La asistencia del estadio culé guarda mucha relación con los éxitos de la temporada anterior y qué fichajes se han producido en verano. Después de una Champions o de un traspaso ilusionante –Ronnie, Neymar o Suárez– la media de aforo se ha visto acentuada. En las próximas semanas vuelve la Champions –contra el Olympique de Lyon– que siempre supone un aumento en la entrada y Messi ya avisó en el Gamper: el objetivo del vestuario es Europa.

 

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