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Koeman marcando el gol de la final de Wembley en el minuto 111 / Redes

Koeman marcando el gol de la final de Wembley en el minuto 111 / Redes

La Copa de Europa del Dream Team de Cruyff cumple 28 años

Un 20 de mayo de 1992 en Londres el Barça ponía la primera piedra a un proyecto muy exitoso

Oriol Quintana @urikingkat

20.05.2020 10:17h Actualizado: 20.05.2020 10:21 h.

2 min

El barcelonismo está de aniversario. Este miércoles 20 de mayo de 2020 se cumplen exactamente 28 años de la primera Copa de Europa de la historia del Barça. El club se sacaba de encima así los fantasmas del pasado y daba un golpe sobre la mesa en la competición internacional. Se empezaba un legado que ha continuado hasta la actualidad.

La figura de Johan Cruyff es una de las más importantes de la historia de la entidad. Dejó un gran legado como jugador, pero donde será recordado por todos y donde creó una auténtica revolución fue en los banquillos. Junto a Charly Rexach --su segundo-- impusieron un sistema de toque y de fútbol control al que no estábamos acostumbrados, un conjunto temido que se le denominó Dream Team.

Cruyff y Rexach antes de la final de Wembley / Twitter

Cruyff y Rexach antes de la final de Wembley / Twitter

Entre el gran legado que dejó en Barcelona --sus frases, los rondos, las grandes noches…-- hay un título que creo un antes y un después en la historia de la entidad. Fue el técnico que ganó la primera Champions League de la historia azulgrana, que sirvió para alejar los fantasmas y los complejos del pasado y provocar un cambio de mentalidad; todo ello en una simple y gran noche.

La final del 1992

El estadio de Wembley estará siempre en la memoria de todos los culés. Contra una muy buena Sampdoria se levantó la orejona en una final no apta para cardíacos. Hubo numerosas ocasiones para ambos equipos, pero el balón no quería entrar. Finalmente, sí que lo hizo, en el tiempo de la prórroga cuando los culés ya temían que volviera a suceder lo de Sevilla ’86.

En el minuto 111 llegó el momento. Se cometió una falta lejana que el Barça se disponía a disparar a la portería de Pagliuca. Lo harían de manera indirecta, para intentar sortear la barrera italiana. Stoichov tocaba el balón hacia Bakero, éste lo paraba y Ronald Koeman hacía el resto. Un trallazo que entraba por el palo largo y desataba la locura entre el barcelonismo.

Ese 20 de mayo del 1992 se firmó uno de los goles más importantes de la historia del club. No solo por el título que significaba sino por el cambio radical en la historia de los culés, el éxito de un modelo de fútbol concreto, el premio a una generación única que parecía que nunca más se podría repetir.

El holandés estará siempre escrito en los libros de historia, pero ese conjunto que jugaba a las mil maravillas tenía grandes nombres como Zubizarreta, Eusebio, Guardiola, Bakero, Laudrup, Salinas o el propio Stoichov. 28 años después parece que con esos nombres y ante una Sampdoria el reto era fácil, pero nada más lejos que la realidad. Con los genoveses jugaban figuras ya históricas como Pagliuca, Vialli o Mancini.

El secreto de la falta

La leyenda del golpeo de falta no está nada clara. Por la ejecución parecía que todo estaba diseñado por el cerebro de Cruyff y ejecutado excelentemente por parte de los jugadores. Sí que es cierto que el entrenador daba mucha importancia a los tiros libres pero los futbolistas nunca reconocieron entrenar ese disparo concreto.

En un acto en el Camp Nou del 25 aniversario de la final de Wembley, Koeman reconocía que no estaba ensayado, que fue una conversación sobre el campo y que el único objetivo era evitar que el balón se estrellara en la barrera. “Fue una decisión sobre la marcha”, comentaba el central holandés. Una decisión fruto de la improvisación que hizo historia.

 

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