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El vigilante culé que se puso en la piel de Figo

El vigilante culé que se puso en la piel de Figo

El culé que tuvo que defender a Figo hace 20 años

Este miércoles se cumplieron 20 años del retorno de Luis Figo al Camp Nou ya como jugador del Real Madrid

Alba Cabrera

22.10.2020 01:33h

2 min

Andrés Irbi Ramos fue durante más de 10 años vigilante de seguridad del Camp Nou en los partidos del FC Barcelona. Siendo culé, vio en este trabajo de fines de semana la oportunidad de poder complementar económicamente su actividad laboral de entre semana de funcionario municipal pasando tiempo en el estadio del equipo.

El vigilante presenció el debut de Luis Figo en 1995 con la camiseta azulgrana en Can Barça. Lo que no se imaginaba Andrés es que cinco años más tarde, el 21 de octubre del año 2000, el portugués volvería al Camp Nou pero vestido de blanco, jugando para el eterno rival, el Real Madrid. Un clásico que este miércoles cumple 20 años y que se confunde con el segundo partido, en noviembre de 2002: un clásico que ni Andrés ni Figo olvidarán nunca.

El resultado final del primer clásico de Figo con el Real Madrid fue de 2 a 0 a favor del Barcelona, en un partido donde la grada se ensañó con el jugador portugués a pitarle y a abuchearle, además de tener que medirse con la fuerte presión que ejerció sobre el portugués Carles Puyol. Pero lo que nadie podía esperar es que dos después, en noviembre de 2002, Figo viviría la noche más oscura de la historia del Camp Nou.

“Yo recuerdo mejor la segunda vez que la primera, pues fue la vez que le lanzaron entre otros objetos una cabeza de cochinillo y una botella de whisky JB. Aquella noche de sábado, ya antes del partido, estábamos todos nerviosos. Una vez con el uniforme dentro del túnel de vestuarios, mientras los jugadores calentaban en el césped, sentíamos que el estadio se iba a venir abajo. Daba mucho miedo”, relata Andrés.

“Fue terrible”

“Ninguno de mis compañeros quería esa noche ir a vigilar el córner del gol norte, donde estaban los Boixos Nois y dónde jugó en ataque el Madrid durante la primera mitad. Yo llegué hasta el córner recorriendo la banda y viendo todas las bengalas y deseé no estar allí”, recuerda el vigilante.

“Fue cuando le tiraron la cabeza de cerdo y la botella, pero allí tiraban de todo. Monedas, mecheros, escupían. El partido se suspendió durante un cuarto de hora... Yo sólo estaba deseando que el Barça no mandara ningún balón a mi córner. Pero no fue así. Cuando Figo se acercó a la esquina y yo lo tenía justo detrás para taparlo, noté muchos golpes en el pecho. Pero de los nervios que tenía, ni me moví. Fue terrible”, se sincera Andrés.

Igualmente, cuando el vigilante llegó a su casa y se sacó el uniforme, tenía todo el cuerpo lleno de moratones. “Cuando los 100.000 aficionados del Camp Nou insultaban a Figo, también me estaba insultando a mí. Yo estaba delante suyo, cubriéndole, de cara a la grada. Me tuve que tapar los oídos con los dedos porque me quedaba sordo, me dolían muchísimo de todo el ruido que había”, comenta el vigilante.

¿Reacción merecida?

A pesar de que Figo ya había tanteado a la suerte mostrándose altanero y quejándose de la presión de Puyol durante su primer partido como madridista en el Camp Nou en 2000, él volvió al segundo encuentro con la cabeza bien alta, sin imaginarse las ganas salvajes de sed de venganza que tenía la afición azulgrana hacía el Judas que les había traicionado.

“A pesar de que yo creo que sí que tenían motivos, los culés reaccionaron contra Figo de una manera desmedida. En aquel momento, deseé no haber estado allí. Ahora, no quiero volver a repetir una experiencia así en mi vida. Lo que sintió Figo en el Camp Nou fue lo mismo que sentí yo”, sentencia Andrés.

 
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