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Sergio Busquets jugando contra Italia / EFE

Sergio Busquets jugando contra Italia / EFE

Las dos versiones de Busquets con Koeman y Luis Enrique

El centrocampista catalán fue uno de los destacados de la selección española contra Italia

Oriol Quintana @urikingkat

07.10.2021 15:37h Actualizado: 07.10.2021 15:39 h.

2 min

Sergio Busquets ha sido considerado en muchas ocasiones el termómetro del equipo: es el vivo reflejo del estado del colectivo. Se vio este miércoles con la selección española, donde ocupó la posición de pivote y mostró un rendimiento que nada tiene que ver con el que ha ofrecido este curso en el FC Barcelona.

El 5 volvió a disfrutar sobre un terreno de juego: equilibró a la Roja, conectó defensa y ataque y el combinado de Luis Enrique jugó a su ritmo. Acompañado de Koke y Gavi, no dieron opción a los centrocampistas de Italia (1-2). Fueron superiores desde el primer minuto, más aún después de la expulsión de Leonardo Bonucci, que impactó con el codo en su cara.

Sergio Busquets jugando contra Italia / EFE

Sergio Busquets jugando contra Italia / EFE

En 90 minutos, Busquets tocó hasta 111 veces el balón. Firmó 95 pases acertados, recuperó seis balones e incluso se animó a disparar desde fuera del área. El Corriere dello Sport lo destacó como el mejor jugador del partido y definió su actuación con un “se dice tiki-taka, se pronuncia Busquets”.

La diferencia con el Barça

¿Por qué Busquets ha ofrecido dos caras distintas en este inicio de temporada? El esquema de Luis Enrique le ha resultado ser más cómodo hasta ahora. Con el 4-3-3, arropado por centrocampistas y delanteros de mucho toque, le ofrecen muchas más soluciones al Pulpo de Badía. Había más movilidad que en el Barça y más posibilidades de romper líneas.

Otro aspecto a comentar es que el 5 lleva prácticamente toda su carrera jugando en el mismo sistema y con un estilo de fútbol-control que domina a la perfección. Los cambios de Koeman, por ejemplo con el juego directo reflejado por el 3-5-2 o 4-2-3-1, le es de más difícil adaptación.

Sergio Busquets jugando contra Italia / EFE

Sergio Busquets jugando contra Italia / EFE

También cabe destacar la presión conjunta por la que apostó la selección española. Había poca diferencia entre las tres líneas, la presión se realizaba en bloque y, cuanto menos espacio haya, mejor se siente Busquets. El asturiano le ganó la partida tácticamente a Mancini y el equipo recuperó rápidamente el balón tras pérdida.

Y no menos importante, también se debe hacer hincapié en la motivación. El partido contra Italia eran unas semifinales, aunque de la UEFA Nations League, y un espejismo de todo el drama que se vive en el Camp Nou. Mientras en el cuadro azulgrana hay mucha tensión con el entrenador, en Las Rozas están con el seleccionador.

 
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