Culemaníacos

Bartomeu, durante la entrevista de 'Barça TV' / Twitter

Bartomeu, durante la entrevista de 'Barça TV' / Twitter

La nueva guerra fría entre ‘Sport’ y ‘Mundo Deportivo’ por el control del Barça

Los dos diarios culés golpean desde las trincheras del periodismo deportivo

Víctor Malo | Oriol Quintana

26.09.2019 23:28h Actualizado: 26.09.2019 23:32 h.

4 min

El conflicto entre vestuario y junta directiva traspasa las barreras del FC Barcelona. Los medios de comunicación que siguen la actualidad del club empiezan, incluso, a tomar partido en la contienda. Especialmente los dos referentes históricos en información blaugrana que se mantienen en pie, Sport y Mundo Deportivo. Más enfrentados y posicionados a cada día que pasa, dejan de un lado su habitual guerra de medallitas y desmentidos para pasar al cuerpo a cuerpo.

Si bien el grupo Godó -conglomerado que alberga Mundo DeportivoLa Vanguardia y RAC 1- se ha caracterizado en los últimos años por tener una muy buena sintonía con la junta directiva del Barça, cabe destacar que no siempre fue así. Especialmente en lo que respecta a Mundo Deportivo. En tiempos de Joan Laporta, por ejemplo, las tensiones fueron elevadas entre el club y la cabecera que dirige Santi Nolla. El propio Laporta ha insinuado en alguna ocasión que la primera vez que se reunieron le trataron de imponer una serie de condiciones que no quiso asumir, lo que llevó a truncar la relación. Una versión que seguramente no comparte el director del rotativo. 

Rosell tendió los puentes rotos de 'MD' con Laporta 

Sandro Rosell, gran enemigo de Laporta, se empezó a beneficiar de ello antes de ser presidente y desde su llegada a la poltrona en 2010 el citado diario pasó a ser considerado por algunos como un medio oficialista de la junta. Periodistas como Francesc Perarnau, conocido en los entornos laportistas como El Pelícano, o el radiofónico Marçal Llorente, también colaborador de MD, han sido acusados en numerosas ocasiones de ser excesivamente benevolentes con la junta actual. Hay quien piensa que esa línea editorial, en ocasiones crítica pero nunca destructiva, ha sido clave para que Mundo Deportivo tenga más información de primera mano que otros medios. Al menos, desde la cúpula. 

El diario Sport, mucho más mermado en su tesorería y protagonista de diversos ERTEs en los últimos años, fue un férreo defensor del Barça de Guardiola que empezó su andadura con Laporta como presidente. En su redacción, más vacía con el paso de los años, no era extraño escuchar por los albores de 2012 que "Sandro Rosell se quiere cargar a Guardiola". No se lo cargó directamente, pero aquel mismo año Pep se fue, vacío como estaba de energías. Probablemente, aquella sintonía con Guardiola y, en parte también, con Laporta pudo pasar factura a un diario que, tras la reciente venta del Grupo Zeta a Prensa Ibérica, parece respirar aires renovados. 

La intencionada entrevista de Messi

La cabecera que dirige Ernest Folch cuenta con reputados periodistas como Tomàs Andreu o Toni Frieros que también manejan información de primera mano de las altas esferas del club, pero en los últimos tiempos el Sport parece haber construido una relación más fuerte con el primer equipo blaugrana, cubriendo el vacío que dejó Javier Miguel en ese ámbito. Lo que invita a pensar en un posicionamiento bastante manifiesto en esa guerra silenciada entre quienes gobiernan los despachos y aquellos que mandan en el vestuario. 

Josep Maria Bartomeu en su entrevista en Barça TV / Twitter

Josep Maria Bartomeu en su entrevista en Barça TV / Twitter

La reciente entrevista del Sport Messi fue el detonante y llegó justo después de que el presidente Bartomeu optase por la ecuanimidad al ser entrevistado por MDSport L'Esportiu a través del canal oficial del club, Barça TVLeo escogió al diario que más se ha mojado durante el verano por el regreso de Neymar al Camp Nou, una voluntad que el astro argentino no ocultó. El mismo diario que en su gala del año pasado recibía la visita de Jordi Alba y días más tarde asistía con recelo a la gala de Mundo Deportivo, que contó con cuatro jugadores del primer equipo, entre ellos Messi

Xavi Bosch lanza el desafío 

Sin embargo, el último capítulo de esta nueva batalla se ha vivido esta semana con dos publicaciones muy explícitas que no dejan lugar a las dudas. El primero en golpear fue Xavier Bosch, en Mundo Deportivo. El periodista hizo un relato fidedigno de lo que ha sido la toma de decisiones que, desde tiempos de Guardiola, han contribuido a incrementar el poder del vestuario en el club. La web del diario abría a lo grande con un tema titulado Así consiguió el vestuario del Barça todo el poder que cargaba contra los privilegios del primer equipo justo el día después de lograr una espesa victoria contra el Villarreal

"Después de cien años de historia, un día se cerraron los entrenamientos. Primero un rato. Luego, casi siempre hasta llegar a la puerta cerrada. Las ruedas de prensa de los futbolistas del Barça desaparecieron. Sólo habla uno, en vísperas de Champions, por obligación. También dejaron de conceder entrevistas. Luego, los jugadores pidieron no volar con la prensa en el avión. Concedido", argumentaba Bosch en el arranque de un extenso y veraz artículo, aunque también muy opinativo. El fichaje del Tata Martino, los desencuentros con Paolorosso y Luis Enrique, el fichaje de Éric Abidal o las malas caras a Griezmann eran otros de los aspectos reflejados. 

Y Folch recoge el guante 

La respuesta de Sport llegó un día después, este mismo jueves, a través de su director. Ernest Folch, quien lideró aquella ostentosa entrevista a Messi que fue troceada en pedazos como si de un cocho se tratase, vio claro que era el momento de pasar a la acción con un titular muy explícito: ¿Quién y por qué dispara ahora contra los jugadores?

Imagen de un entrenamiento del FC Barcelona / FC Barcelona

Imagen de un entrenamiento del FC Barcelona / FC Barcelona

"En el universo Barça, nada como una derrota para desatar las bajas pasiones. Nada como un mal resultado para que emerjan intereses ocultos. El encadenamiento de malos partidos y mal juego ha activado esta vez la impaciencia y hasta la virulencia del sector más oficialista del barcelonismo, que ha decidido dirigir su ira, de repente, contra los jugadores", comenzaba su relato para terminar con un "ay, cómo se les ve el plumero a algunos".

La guerra está servida en las trincheras, pero los intereses en las altas esferas no la aconsejan. ¿Continuará? 

 
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