Culemaníacos

Ferran Torres, intentando arrebatar el balón a Carlos Soler / EFE

Ferran Torres, intentando arrebatar el balón a Carlos Soler / EFE

El hostil recibimiento de Mestalla a Ferran Torres

Los aficionados chés le silbaron cada vez que tocó el balón, especialmente en la primera parte

Carlos Domínguez @CarlosDomnguez1

20.02.2022 19:03h Actualizado: 20.02.2022 20:47 h.

2 min

No fue una tarde fácil para Ferran Torres. Más allá de la cómoda victoria cosechada por el FC Barcelona ante el Valencia CF, la actuación del de Foios ante el equipo que le vio crecer no fue de los mejores. El público de Mestalla, al ver que los culés estaban tocando música sobre el césped, decidieron unirse con un concierto de aire cada vez que el dorsal 19 del Barça participó en el juego.

La pitada fue mayor en los prolegómenos del encuentro y en los primeros balones que tocó nada más dar comienzo, durante el primer cuarto de hora. Luego, el concierto de aire fue apagándose poco a poco a medida que el Barça materializaba su vendaval de goles y buen juego.

Una fuga necesaria para crecer

Ferran Torres, formado en las categorías inferiores del Valencia CF, dejó el conjunto ché en verano de 2020 rumbo al Manchester City, a cambio de 23 millones de euros (más 12 en variables). Era la mejor opción para él, que deseaba triunfar en la élite y no podía hacerlo en un Valencia incapaz de luchar por títulos importantes. También era una buena solución para los chés, que necesitaban ingresar dinero en las arcas.

El caso es que la afición valencianista no se ha tomado bien que Ferran dejase el equipo apenas dos años después de debutar, en 2018, y siendo como era la mayor perla de la cantera ché en mucho tiempo. Se fue con tan sólo 18 años y ahora, con 21, ha regresado a la Liga para reforzar a uno de los grandes clubes del campeonato, el FC Barcelona. Sus decisiones y cambios de rumbo le han permitido progresar, hacerse un nombre entre las mayores promesas del fútbol mundial y triunfar tanto a nivel de clubes como de Selección, donde ya es un fijo con Luis Enrique.

Ferran Torres, desolado, tras culminar el partido entre Barça y Nápoles / EFE

Ferran Torres, desolado, tras culminar el partido entre Barça y Nápoles / EFE

Pese a ello, nunca se puede contentar a todo el mundo. Si Ferran Torres hubiese marcado uno de los cuatro goles del Barça ante su ex equipo, probablemente no lo habría celebrado. Y probablemente también, la pitada de Mestalla habría sido mayúscula de todas formas.

Más apagado que de costumbre

Quizá los silbidos le afectaron en lo anímico, pues aunque no desentonó sobre el césped, no participó tanto como en partidos anteriores. El juego ofensivo de los culés se desarrolló mucho más por la banda de Ousmane Dembelé, que se clavó como un cuchillo en mantequilla y derritió a la defensa local con sus cambios de ritmo, regates, amagos y visión de juego. Ahora, a Ferran sólo le queda descansar y pensar en el siguiente duelo. Poco a poco y buena letra.

 
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