Culemaníacos

Una foto de Jürgen Klopp, entrenador del Liverpool / EFE

Una foto de Jürgen Klopp, entrenador del Liverpool / EFE

Lluvia de palos a Jürgen Klopp tras el fiasco del Camp Nou

El técnico alemán ha sido objeto de numerosas críticas pese al buen juego de su equipo que podría acabar una temporada más de vacío

Claudia Granja @c_granjafranch

02.05.2019 21:28h

2 min

Jürgen Klopp ha dado otra cara, identidad y seña a un Liverpool que vuelve a ser una de las grandes amenazas de Europa, pero que no alcanza el adjetivo de potencia por la falta de logros deportivos. Es un equipazo con un estilo claro y al alcance de muy pocos, pero mientras el Liverpool atemoriza en la Premier --solo por detrás del City de Guardiola-- y vuelve a estar entre los cuatro mejores de Europa, las vitrinas de Anfield siguen vacías. 

El técnico alemán llegó a Liverpool hace tres años, con un conjunto red de capa caída que ha despertado de un sueño excesivamente largo, pero que no ha sabido --ni podido-- transformar ese buen juego en trofeos. Tres años de vacío que, a pesar de ello, mantienen intacta la confianza de la entidad y la hinchada en un entrenador que es ya un ídolo en la ciudad inglesa. 

La apuesta del bávaro fue valiente: jugó de tu a tu al Barça en el Camp Nou, pero no tuvo acierto de cara a portería. Tal fue la superioridad, en ocasiones, que Klopp tan solo pudo felicitar a sus jugadores al finalizar el encuentro en los micrófonos. "Ha sido el mejor partido que hemos jugado en esta Champions y en la pasada". Pero el fútbol, como recuerdan los más prácticos, se resume en gol y ganar. 

Criticado

Mientras en el norte de la isla británica mantienen el apoyo total al técnico y esperan una remontada en Anfield, sus homólogos no han tardado en señalar la realidad. Cero títulos en tres años, al menos, de momento. Uno de ellos fue José Mourinho, quien ha vivido en sus carnes el estilo de Klopp en el Real Madrid y el Manchester United, quien espetó tras finalizar el encuentro: "No ha ganado nada en el Liverpool y todavía tiene la confianza". 

Una foto de archivo de Klopp y Mourinho / EFE

Una foto de archivo de Klopp y Mourinho / EFE

Un recadito en toda regla, pero con un tono más envidioso que crítico. Mourinho recordó que Jürgen ha tenido total libertad en materia de fichajes y que el club le ha reforzado las posiciones que consideraba necesarias. Lo mismo que ha vivido Pep Guardiola en el City: "Me encantaría ir a un club y estar en condiciones de hacer, por ejemplo, lo que han hecho Jurgen y Pep. Si te fijas en el equipo con el que Liverpool saltó al partido hoy -frente al Barça-, ¿cuántos jugadores había antes de que llegara Klopp? Cuando Pep no estaba contento con los cuatro defensas, ese mismo verano compró otros cuatro nuevos que le gustaban".

Los más críticos

Otro de los que no dudó en poner en tela de juicio la gestión y capacidad del técnico alemán fue John Benjamin Toshack, la leyenda del Liverpool tras su etapa como jugador (1970-1978), que habló en la previa para Esports Cope. Con un tono distinto, el exjugador señaló el favoritismo del Barça ante los reds: "Klopp lleva cuatro años y todavía no ha ganado nada" y además destacó el discreto favor que hizo a su persona al menospreciar el Camp Nou. "No sé cuál es la definición de un templo para Klopp. Es uno de los estadios donde más te gusta jugar y es muy complicado enfrentarte al Barça, porque el Camp Nou es, sin duda, uno de los grandes estadios del mundo", afirmó. Unas declaraciones que tampoco gustaron en el seno del club catalán que contestó a través de las redes sociales antes del partido

Una foto de Ernesto Valverde y Jürgen Klopp antes del Barça - Liverpool / EFE

Una foto de Ernesto Valverde y Jürgen Klopp antes del Barça - Liverpool / EFE

Sin querer, el templo se le echó encima bajo el comando de Leo Messi al que solo pudo alavar en zona mixta. Ahora, solo podrá enmendar su error en Anfield en lo que muchos consideran que sería un milagro. Acabado el encuentro y visto el resultado, Klopp cambió de discurso. Saludó a todos los jugadores azulgranas, con especial efusividad a Ousmané Dembelé, a la espera que la vuelta caiga del lado de su balanza.

 

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