Culemaníacos

Víctor Valdés en un entrenamiento con el juvenil A / EFE

Víctor Valdés en un entrenamiento con el juvenil A / EFE

La mala gestión del Barça con Víctor Valdés

El técnico fue despedido solo tres meses después de su fichaje

Pau Beya Acero

10.10.2019 00:14h

2 min

El 19 de julio de 2019 fue un día especial para gran parte del barcelonismo. Fue el día en que Víctor Valdés, leyenda viva del FC Barcelona, volvía a la que había sido su casa durante casi 20 años. Lo hacía para convertirse en el nuevo técnico del juvenil A. Muchos aficionados azulgranas estaban ilusionados y entusiasmados con su regreso.

Unas emociones que se han ido al traste menos de tres meses después. Los malos resultados en la Youth League y, sobre todo, sus contínuos conflictos con Kluivert le dejaron en una situación muy comprometida. El pasado lunes, la entidad anunció su destitución y comunicó que Franc Artiga, hasta ahora en el juvenil B, será su sustituto.

Gestión desastrosa

La gestión con Víctor Valdés ha sido desastrosa desde el primer minuto hasta el último. En primer lugar, porque se apostó más por una cara, un cromo, que por un entrenador. El ex guardameta tenía solo un año de experiencia en el Moratalaz y el club le dio los mandos del juvenil A. Entiende como nadie el ADN Barça, cierto. Como también lo es que pesaba más su nombre que la labor que pudiera hacer en el banquillo.

Una foto de Víctor Valdés, entrenador del Juvenil A del Barça / FCB

Una foto de Víctor Valdés, entrenador del Juvenil A del Barça / FCB

Era un intento a la desesperada de exhibir que se sigue confiando en La Masia y el juego de posición. La entidad, con Josep Maria Bartomeu a la cabeza, se encomendó a él para reconducir el rumbo de las categorías inferiores. Le dieron poder de decisión, pero las decisiones que él tomó no gustaron. Y no se tuvo paciencia con él.

Luego, se las tuvo con Patrick Kluivert por su apuesta de juego y los jugadores que alineaba o dejaba de alinear. Estas contínuas discusiones no sorprenden nada. Y no deberían hacerlo. Cuando le ofrecieron el cargo, sabían tan bien cómo ahora que Valdés tiene un carácter fuerte y que no dejaría que le impusieran nada. Pero pese a saberlo, lo ficharon. Porque era Valdés, el mejor portero de la historia del club. Lo que pudiera hacer en el banquillo, lo que pudiera pasar en los despachos, quedaba en un segundo plano.

Por la puerta de atrás

Con el paso de los meses el desencuentro entre la entidad y él se fue acrecentando hasta volverse insostenible. La gestión de su adiós dejó mucho que desear, en la línea de lo que había sucedido desde su llegada. Primero, porque aunque Josep Vives dijera que no, sí, Valdés salió por la puerta de atrás. Si se hubiera marchado con honores, la despedida habría sido mayor que una nota de prensa de tres líneas.

Planes, Abidal, Kluivert reunidos con Valdés / FC Barcelona

Planes, Abidal, Kluivert reunidos con Valdés / FC Barcelona

Ha sido desastroso tanto el cómo, como el cuándo. Nada más y nada menos que el primer lunes del parón de selecciones. Sin fútbol, la destitución del de l'Hospitalet se ha convertido en el tema del momento. Y así será, previsiblemente, hasta que Messi, Luis Suárez y compañía se enfrenten al Eibar en Ipurúa. Y para ese encuentro quedan aún nueve días.

Si la gestión del club ha distado mucho de ser la idónea, el comportamiento de Valdés tras su destitución ha sido ejemplar. De hecho, el que hasta el lunes era técnico del juvenil A no dará una rueda de prensa para no hacer la bola aún más grande. Qué diferencia.

 

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