Culemaníacos

Ronaldinho Gaucho, en el partido del Gazpacho contra el Sevilla, en septiembre de 2003 / FCB

Ronaldinho Gaucho, en el partido del Gazpacho contra el Sevilla, en septiembre de 2003 / FCB

El partido del Gazpacho, precedente del último virus FIFA que obligó a mover el calendario

También contra el Sevilla y en el debut en casa de Ronaldinho, el Barça disputó el encuentro a las 00.05 horas

Pablo Jiménez

03.09.2021 14:16h

2 min

La polémica generada en torno a la cuarta jornada de Liga, a cuenta de la cesión de los internacionales sudamericanos, es la última de una larga lista de desencuentros entre los clubes y organizaciones como la FIFA o la UEFA. La dificultad para cuadrar un calendario que no perjudique a nadie ha desembocado en situaciones de lo más rocambolesas. Una de ellas se vivió en septiembre de 2003, con el conocido como el partido del Gazpacho, en el arranque de la competición liguera de aquel año. 

Tal y como está sucediendo ahora, el parón de selecciones de septiembre puso en alerta a muchos clubes, entre ellos el Barça. El conjunto azulgrana, que venía de años muy oscuros a nivel deportivo, temía no poder contar con varios jugadores internacionales, por lo que solicitó adelantar su primer partido en casa (precisamente contra el Sevilla) a un martes, para lo cual su rival tenía que mover a su vez el encuentro de la jornada previa (de domingo a sábado). 

Finalmente los dirigentes hispalenses se negaron a este cambio y mantuvieron el partido programado contra el Athletic de Bilbao para el 31 de agosto de aquel año. Lo que hizo que al Barça no le quedase más remedio que aceptar jugar el miércoles, para cumplir con el margen de 48 horas exigido por el reglamento. Pero la directiva azulgrana, encabezada por un Joan Laporta recién llegado a la presidencia, tuvo una curiosa idea. 

Ronaldinho con Joan Laporta en su presentación / FC Barcelona

Ronaldinho con un Joan Laporta recién llegado a la presidencia, en su presentación / FC Barcelona

Partido de madrugada

El Barça programó el encuentro para las 00.05 del miércoles 3 de septiembre, de tal forma que aceptaba la fecha estipulada por La Liga y exigida por el Sevilla, pero también daba tiempo a que varios de sus internacionales jugasen el partido. 

La intempestiva hora en la que se citó a los aficionados culés en el Camp Nou (cinco minutos después de la medianoche, en un día entre semana) hizo que el club programase numerosas actividades para incentivar que los aficionados acudiesen al campo. Y entre ellas se incluyó el reparto gratuita de comida y de algunas bebidas en las horas previas. 

Dentro del menú ofrecido por el club se incluyeron unos pequeños vasos de gazpacho, perfectos para la época del año (final del verano) e ideales para combatir el insomnio. Una sopa fría que acabó por bautizar una noche de grato recuerdo para los aficionados culés. 

partido gazpacho

Un aficionado culé bebe un vaso de gazpacho en la previa del Barça-Sevilla / EFE

Presentación de Ronaldinho

En el terreno deportivo, aquella noche se recordará por el estreno en el Camp Nou de una de las grandes leyendas del barcelonismo. Ronaldinho Gaúcho, recién fichado ese verano por la nueva directiva, hizo su aparición en el feudo blaugrana. Y de qué forma. 

El Sevilla se adelantó con un gol de José Antonio Reyes en la primera parte. Pero en la segunda, al cuarto de hora la figura de Ronnie emergió con todo su esplendeor. El brasileño cogió el balón casi en el medio campo y, tras sortear repleto de potencia a varios jugadores sevillistas, enganchó un tremendo disparo en la distancia contra la portería rival. El cuero, tras golpear en el larguero, entró en la portería hispalense, ante el júbilo de una hinchada sedienta de ídolos. 

Un gol para la historia del que disfrutaron nada menos que 80.236 aficionados, todo un éxito teniendo en cuenta la hora en que se jugó el partido. Y también un tanto mítico por lo que supuso de presentación en sociedad para un jugador que marcó un antes y un después en la historia del Barça. 

 
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