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Enric Masip, que activó la gran revolución en el balonmano del Barça en una imagen de archivo en el memorial a Johan Cruyff / Redes

Enric Masip, que activó la gran revolución en el balonmano del Barça en una imagen de archivo en el memorial a Johan Cruyff / Redes

La revolución de Masip: el Barça pierde en el Palau seis años después

El Kielce de Talant Dujshevaev acaba con la imbatibilidad del equipo azulgrana en su pabellón tras los despidos del verano

Lluís Regàs @LluisRegas

19.11.2021 10:01h Actualizado: 19.11.2021 10:56 h.

1 min

Enric Masip, asesor presidencial del Barça, activó la gran revolución en la sección de balonmano. Hombre de confianza de Joan Laporta, su regreso al Palau sentenció a David Barrufet, otra leyenda del club, y a Xavi Pascual, el entrenador que la pasada temporada lo ganó todo: todos los títulos y los 61 partidos disputados.

El Barça perfecto, curiosamente, no tuvo continuidad. Al contrario, Laporta dio luz verde a dos despidos muy impopulares. Meses después, el equipo ya no es aquella máquina de ganar. Este jueves, en el Palau, el Barça perdió contra el Kielce de Talant Dujshebaev por 30-32. Hacía seis años que no perdía un partido en su pabellón.

La decepción de Ortega

El equipo de Antonio Carlos Ortega se mostró blando en defensa y perdió muchos balones en ataque. El último, en una acción clave. Con 30-31 y pocos segundos para el final. "La derrota ha sido una gran decepción para todos", admitió el actual entrenador del Barça al acabar el partido.

El varapalo contra el Kielce fue duro. Llegó en el partido número 500 del Barça en competiciones europeas, tras una racha de 44 victorias y un empate desde la última derrota en el Palau.

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Aleix Gómez intenta superar al portero del Kielce en el Palau / EFE
 

Masip pasa factura

Dujshevaev, que ya dirigió al Kielce en el último partido europeo que el Barça perdió en el Palau, el 5 de diciembre de 2015 (31-33), planteo un partido muy serio en defensa, robando balones, y, de entrada, planteó una rotación inicial de tres jugadores defensa-ataque, lo que evitó un desgaste excesivo.

Con 16-19 se llegó al descanso. En la segunda parte, el Barça siempre fue a remolque. El buen partido de Dika Mem y N'Guessan, ambos con siete goles, fue insuficiente para derrotar a un Kielce más compacto que retrató a un Barça que no hace tanto era imbatible en España y en Europa. Hasta que llegó Masip y, por cuestiones personales, pasó factura.

 
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