Hablemos del Barça

Aquellas ligas de Tenerife

Dagoberto Escorcia

Dagoberto Escorcia @Dagoesco

13.07.2020 14:32h

1 min

Los primeros años de los noventa resultaron inolvidables para Cataluña. Es verdad que entonces vivíamos en un mundo de ilusiones y nos caía bien casi todo el mundo desde el rey Juan Carlos, el príncipe Felipe, Jordi Pujol, Felipe González, Pasqual Maragall y Juan Antonio Samaranch. Y había un Cobi, que no era familia del que nos ataca hoy en día, sino que era la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Nos caía bien Jorge Valdano, entonces entrenador del Tenerife, y hasta Leo Beenhakker y Benito Floro, entrenadores del Madrid que siempre serán recordados por perder aquellas ligas del 91-92 y 92-93 en la última jornada y entregárselas en bandeja al Barça de Johan Cruyff, equipo conocido entonces como el “Dream Team”. Aquel equipo se le perdonaba casi todo por haber conquistado la primera Copa de Europa, con un golazo inolvidable de Ronald Koeman en Wembley, pero era un equipazo que también podía haber dado mucho más de lo que dio.

Es muy difícil que historias como las vividas en aquellos años se repitan, pero vale la pena recordarlas ante el desenlace final del campeonato actual. En la temporada 91-92, el Madrid tomó el liderato en la séptima jornada y no lo soltó hasta la última, en la que cayó en Tenerife (3-2). El Barça, en cambio, nunca fue líder y ocupó el segundo puesto desde la decimoséptima jornada hasta que en la última se hizo con el título gracias a su triunfo sobre el Athletic, que se sumó a la inesperada derrota del Madrid. En la 92-93, el Barça cedió el liderato al Madrid faltando cuatro jornadas para el final, pero otra vez los blancos cayeron en la isla canaria y el “Dream Team” sumó otro título de Liga al vencer a la Real Sociedad.

Repito que nada es igual a aquellas épocas de júbilo y delirio barcelonista. El Barça no tenía un Messi, pero sí contaba con Koeman, Laudrup, Stoichkov, y un técnico como Cruyff, del que siempre se dijo que además de ser un genio también había nacido bendecido por la diosa fortuna. La única coincidencia con aquella temporada es que entonces también el Espanyol perdió la categoría.

 

 
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