Hablemos del Barça

Claudia Granja

Segundas partes nunca fueron buenas, ¿no?

Claudia Granja

Claudia Granja @c_granjafranch

04.06.2019 00:10h

2 min

Retumba el nombre Neymar Jr. con fuerza y con un eco imperturbable en los alrededores del Camp Nou. Su nombre está en todas las tertulias, en todas las conversaciones de los aficionados y, más importante, en la conversaciones de la directiva y la dirección deportiva azulgrana. Lo hacía días atrás por su posible retorno y lo hace también ahora por los mismos motivos y otros más oscuros. 

La acusación de una presunta violación a una joven en un hotel de París es un asunto extremadamente delicado que deberán resolver los tribunales, pero sin duda, es otro factor que juega en contra de su regreso. Desde que irrumpió en el estrellato deportivo, el brasileño siempre ha sido un futbolista polémico. 

Fiestas, viajes a Brasil, provocaciones en el terreno de juego y una actitud impropia de los valores del Barça que se acentuó con su llegada a París y que ahora concluyen con unas acusaciones gravísimas. Dejando de lado el asunto, que concierne a la justicia y a las pruebas que la policía busca en su teléfono móvil, la ilusión que genera en el barcelonismo es, cuanto menos, sorprendente. 

En la piqueta

O en la estocada. Así dejó el brasileño al Barça a finales de agosto de 2017 y así también dejó Griezman al club catalán con su documental. El 'no' del francés pese en su figura como una losa. La afición está dividida por su posible fichaje. A principios de abril nadie le quería y la pitada en el Camp Nou fue monumental y tras el batacazo de la Champions League empezaron a surgir los perdones. El problema es él mismo. ¿Dónde juega?, pero con el fiasco de Coutinho como argumento, el francés ilusiona. 

Griezmann y Neymar, dos fichajes 'bomba' para el Barça que llegarían con polémica / CULEMANÍA

Griezmann y Neymar, dos fichajes 'bomba' para el Barça que llegarían con polémica / CULEMANÍA

Y en esa misma tesitura se mueve Neymar. A su favor juega que durante cuatro años encandiló al barcelonismo con sus regates, fútbol y formando un tridente histórico que volvió a reinar en Europa. Pero, ¿dónde quedan los valores? Las urgencias deportivas, especialmente en Europa en comparación con el eterno rival, se olvidan cuando se habla de Neymar. Por lo que fue, pero por lo que es. 

Los dos años en el Parque de los Príncipes no han sido para echar cohetes. El jugador más caro de la historia del fútbol no ha podido comandar el proyecto deportivo parisino en Europa y si vale 200 millones es por nombre, no por rendimiento ni juego. ¿Quién asegura que vuelva a ser el mismo? ¿Quién asegura que el Barça triunfe con Neymar de nuevo? Creo firmemente en las segundas oportunidades, pero a la vez el refranero español miente poco: segundas partes nunca fueron buenas. 

El ridículo

Dejando a un lado las opciones deportivas que volvería a ofrecer Neymar al Barça, indudables, la polémica se centra en el ridículo. El ridículo de un club que históricamente vende mal y en ocasiones ficha peor. 2 por 1, incluso 3 por 1, defienden algunos. Coutinho, Dembelé y Rakitic por Neymar. Nos hemos vuelto locos. Volver a París suplicando un intercambio de cromos a una entidad que nos 'robó', con el consentimiento del brasileño, al heredero de Messi es para hacérselo mirar. El colmo, vamos. 

Deportivamente puede ser un éxito, pero la pérdida de credibilidad responde a otro refrán: pan para hoy, hambre para mañana. Y encima con las arcas vacías y la imagen del club por los suelos. Así solo abrimos las puertas a los mercenarios.

 

 

 

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