Hablemos del Barça

Buscando el 'seny' perdido

Dagoberto Escorcia

Dagoberto Escorcia @Dagoesco

29.10.2018 00:00h

2 min

Lo bueno y lo malo de ser més que un club es que ahí, en esa definición, entra todo: política, nacionalismo, economía, gastronomía. Es un cóctel explosivo. Si juegas el 1-O a puerta cerrada contra un equipo español algunos piensan que no tenía que haberse jugado ese partido. Y desde el otro lado del charco uno escucha que cada vez que algún medio se refiere al 1-O de Cataluña aprovecha para decir que ese día el Barça jugó a puerta cerrada. Si no se hubiera jugado, nadie se acordaría de ese día.

Si el club prepara un mosaico para el gran clásico con un mensaje en inglés, hay candidatos a ocupar la poltrona de Bartomeu que ponen cara de asombrados por esta decisión y gente que pide que se haga en catalán. Y uno habla con amigos de habla inglesa y su impresión es que el Barça es un club universal por escribirlo en ese idioma. Y eso es algo que me lleva a la conclusión de que hay catalanes o barcelonistas que están más por la idea de ser un club de pueblo que de la universalidad del Barça.

Así será el espectacular mosaico del Barça contra el Real Madrid / FCB

El espectacular mosaico del Barça contra el Real Madrid / FCB 

Hace tan solo unos meses los periodistas más críticos con la junta de Bartomeu decían que el Madrid le había pasado al Barça en todo, en cantera especialmente porque había fichado a Marco Asensio. Este domingo hemos visto como el Barça ha hecho añicos toda la política de fichajes de Florentino Pérez. Pero costará rectificar y elogiar a esta junta como también a Ernesto Valverde, al que más de uno ha puesto de vuelta y media por no alinear a Malcom o dejar a Vidal en el banquillo o no contar en algunos partidos con Dembelé.

Seguimos con el més que un club. Sorprendido estoy de los elogios que ha recibido por fin la Asamblea de Compromisarios por haber rechazado dos propuestas de la junta de Bartomeu, una de ellas que va en contra de los intereses del club mismo. Y me alegro especialmente porque todos los que han alabado esa asamblea decían en otros tiempos que era una simple pantomima que la directiva dominaba a su placer. Las decisiones de 500 compromisarios no eran valorables, porque los elegidos eran amigos de la junta, decían. Hoy no. Hoy es la panacea.

El Espai Barça se vota en un referéndum y obtiene una mayoría absoluta. La CUP dice que presentará una demanda contra esta decisión en la que pide paralizar un proyecto que es bueno para el club y para la ciudad. Nadie se manifiesta en contra de la CUP, nadie escribe contra la CUP, ni siquiera la oposición sabiendo que ese proyecto es beneficioso.

¿Més que un club? Sí. Pero muchos críticos y culés con nada de eso que siempre identificó al catalán: poco seny.

 
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