Hablemos del Barça

Dagoberto Escorcia

La carta no escrita por Messi

Dagoberto Escorcia

Dagoberto Escorcia @Dagoesco

25.02.2019 00:00h

2 min

Yo me llamo Leo Messi, hijo de Celia y Jorge, hermano de Rodrigo, Matías y María Sol, el nieto de la abuela Celia a la que dedico todos mis logros desde cualquier campo de fútbol, el hombre afortunado de tener como esposa a Antonella y un hat trick de hijos maravillosos que se llaman Thiago, Mateo y Ciro. Yo nací en Rosario (Argentina), pero llevo más años viviendo en Barcelona, la ciudad que me ha permitido ser lo que soy. Perdonen ustedes catalanes que apenas hable en su idioma, pero algunos argentinos somos así de vergonzosos. Pero sepan que mis hijos hablan y cantan canciones catalanas. Yo soy Leo Messi y siento los colores del Barça como el mayor de los culés. Mi alegría es máxima cuando marco goles al Madrid, y nada me sale más del corazón que enseñar mi camiseta blaugrana cuando triunfamos en su campo.

Yo sé que muchos periodistas buscan compararme con los grandes futbolistas de la historia, que se desviven por encontrar palabras en el diccionario que me definan. Yo he admirado a muchos de esos jugadores y reconozco su grandeza, pero yo solo quiero que me recuerden como Leo Messi.

He aprendido mucho y he mejorado en tantas cosas, crecí al lado de una generación irrepetible como Xavi, Iniesta, Puyol, Piqué, Busquets. Tuve la gran suerte de jugar con Ronaldinho y Deco. Entonces Ronnie era el 10, Deco el 20 y yo el 30. Hoy mi camiseta es la número 10, y tengo el placer de ser el capitán del Barça. Puede que no sirva tanto como Piqué para estar protestando al árbitro, pero mi misión en el campo la conozco perfectamente. Sé que mis compañeros, mi equipo, mi afición, mis hijos esperan que intente hacer lo mejor. Y si tengo que defender, defiendo, y si tengo que correr detrás de un rival lo hago. Y si el equipo va perdiendo creo que tengo el compromiso y la obligación de intentar remontar ese resultado.

Me apasiona el fútbol, me encanta tener el balón, valoro las asistencias que recibo de compañeros y especialmente de Jordi Alba, como también busco que todo el grupo viva feliz en el terreno de juego, que mi amigo Lucho marque goles, que Cou se anime y que conquistemos todos los títulos por los que competimos. Sé que  en ocasiones fallo, y soy el primero en lamentarlo, pero no duden de mí nunca. Yo soy Leo Messi, un tipo sencillo, que nunca imaginó llegar donde ha llegado, que está locamente enamorado de su familia y que es feliz porque juega como vive.

 
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