Hablemos del Barça

Marc Vila

La caverna contra Messi

Marc Vila

Marc Vila @MarcVila_m

20.01.2021 08:58h

3 min

Messi se equivocó y debe pagar las consecuencias pero de ahí a que ahora algunos aficionados y sectores de la prensa nos lo quieran pintar como un auténtico violento del fútbol, hay un abismo. No amigos, no. Por ahí no vayamos.

No hagan caso a los altavoces de la caverna que aprovechan para atacar al mejor futbolista de la historia y que desgraciadamente para ellos, ha salido de La Masía. Atacar a Messi tras una acción como la del domingo es ser mala persona. Es no haber jugado nunca al fútbol y no entender cómo funciona este juego, sobre todo cuando ves que el partido se te escapa y que el equipo rival ha tenido barra libre para hacer lo que ha querido a lo largo de todo el partido. No hagamos leña del árbol caído porque, además, este árbol todavía tiene muchos frutos que dar.

Messi es consciente de que se equivocó y deberá pagar, pero también sabe que ha aguantado demasiadas cosas después de 753 partidos con la camiseta del Barça y no haber sido nunca antes expulsado. La del domingo fue la primera vez y probablemente también la última.

Ni cuando Del Horno le dejó KO en Stamford Bridge, ni cuando Ujfalusi le destrozó el tobillo en el Calderón, ni cuando Pepe le pisó la mano en el Bernabéu, ni tampoco cuando Ramos le hizo de todo y más el día del 5-0 en el Camp Nou. La acción de Messi no es justificable pero sí es comprensible para todos aquellos que alguna vez nos hemos sentido impotentes en un terreno de juego ante  un rival con poca elegancia en su manera de ganar. Messi vive días complicados pero que nadie dude que volverá.

Y, las elecciones pa' cuando?

El Barça pidió el sábado a la Generalitat introducir el voto por correo y la respuesta, positiva, sólo ha tardado 3 días hábiles en llegar. Al final, resulta que no era tan difícil ni tan ilegal como algunos nos lo habían querido vender. ¿Qué hubiera pasado si Tusquets lo hubiera pedido en noviembre? Pues que seguramente el próximo domingo 24 de enero tendríamos elecciones.

Convocar los comicios era la única misión del señor Tusquets que pasará a la historia por su "as soon as posible" mientras hacía todo lo contrario. Las convocó el último domingo posible, no ha preparado más sedes y se ha esperado hasta el último momento para pedir el voto por correo. Basta ya, estamos hartos de este señor que sigue ocupando una silla que nadie le ha otorgado y se empeña en no dejar.

Hoy reunión decisiva: 7 de marzo o 28 de febrero. Se acaban las excusas y por fin habrá un presidente que se encargue de gobernar el club. Ya es hora de poner un poco de orden, de saber el estado real del Barça, de cerrar ventas y fichajes, de definir un rumbo deportivo y económico y, sobre todo, de empezar a encarar la renovación de Messi.

Lo primero es la salud pero lo segundo debe ser echar a Tusquets de una vez. 

Una final para olvidar

La derrota en la Supercopa es de las derrotas que duele. No por el título en sí, sino por la forma en que cayó el Barça. Se dejó empatar la final en momentos clave. El primer gol del Athletic llegó justo después del primero de Griezmann y, el segundo, fue en los últimos compases del partido. Goles que son síntomas de un equipo demasiado frágil.

Enfrente, el Athletic Club, supo hacer su partido con el ADN Marcelino. Como siempre, poco elegante y muy efectivo. Un equipo muy bien trabajado tácticamente, con mucha brega y por momentos también al límite del reglamento.

El Barça tampoco estuvo nada fino con el balón. Muy lentos en la circulación, previsibles en la creación y, Koeman, poco acertado en la lectura del partido. El holandés no estuvo fino con sus decisiones y tampoco con los cambios. El equipo no estuvo a gusto en ningún momento y desde el banquillo no llegaron soluciones.

Punto y final. Se escapa el primer título del curso. Enhorabuena al Athletic y ánimos al Barça. Las copas más importantes todavía se tienen que repartir.

 
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