Hablemos del Barça

Claudia Granja

Empieza la prueba de fuego para el Barça

Claudia Granja

Claudia Granja @c_granjafranch

02.07.2019 00:00h

2 min

Llegó la hora de la verdad. Ya es 1 de julio y ya hay vía libre para negociar las salidas y llegadas. Con las cuentas saneadas, tras la venta de Jasper Cillessen, André Gomes y Denis Suárez, queda mucho trabajo por hacer. Llega el momento de definir quienes serán los elegidos para confeccionar la nueva plantilla del Barça que se viene, un equipo que liderará Leo Messi en el verde --una temporada más-- y Ernesto Valverde en el área técnica. 

Un Barça que debe volver a reinar en Europa y mantener la hegemonía en España y, sobre todo, devolver la ilusión a una afición que rozó la Champions dos años seguidos y se estampó de frente --y de qué manera-- con la realidad de un equipo al que le falta físico para vencer en Europa y que ya no tiene el toque de antaño que le eximía de esa faceta para ganar. 

Bartomeu, la secretaría técnica y el cuerpo técnico deberán asentar las bases del nuevo proyecto y asimismo estar preparados para las repentinas ofertas que lleguen por jugadores que, aparentemente, no están en venta. Casos como el de Samuel Umtiti, Ivan Rakitic, Nélson Semedo u Ousmané Dembelé. 

Sus posibles traspasos los marcarán las posibles llegadas. El club debe elegir y apostar. Jugar con fuego. Y es que la jugada perfecta es difícil. El escenario ideal es que las llegadas estén cerradas antes de que se consumen las salidas y así evitar reducciones y aumentos de precios en ventas y compras, respectivamente. Es decir, tener a un central cerrado y sin anunciar para, por ejemplo, poder vender a Umtiti por el mismo precio que ostenta actualmente. Un escenario idílico, pero muy difícil de cumplir.

Llega la hora de poner rumbo a un equipo que tiene tiempo y margen suficiente para evitar un batacazo como el del Real Madrid. El Barça tiene los mismos síntomas que su eterno rival, pero cuenta con la consecución de la Liga conquistada esta temporada como argumento para seguir confiando la misma columna vertebral a la que deberán añadirse las nuevas incorporaciones. Alternativas y refuerzos obligados para solventar los desajustes evidentes que presenta este equipo. Se mantiene la fiabilidad de un conjunto que está acostumbrado a ganar, pero debe ponerse fin a la complacencia de aquellos que se fían de su categoría de intocables. Vamos, por el bien del colectivo.

De Jong será presentado esta semana, y detrás de él tienen que llegar los grandes movimientos. El primero Griezmann. Después ya se verá. Y ese es el problema. Muchos nombres sobre la mesa, pero nada concretado.

Con el Europeo sub-21 finalizado, Junior Firpo debería convertirse en una prioridad. Un delantero centro, la otra. Y entonces con las demarcaciones necesarias cubiertas, ir a por De Ligt. Dan igual las dificultades que presenta que la operación con Mino Raiola y la Juventus de por medio.

Neymar será otro culebrón que además se alargará en el tiempo. Dos meses que pueden hacerse eternos para un barcelonismo que necesita una dosis de alegría e ilusión para sanar las heridas que generó la Champions y posteriormente la Copa. Un mes después del pistoletazo inicial del mercado, el Barça empieza a moverse. Tarde, aunque justificado.

Un mercado que estará supeditado a un análisis exhausto que puede poner a más de uno en la cuerda floja. Es el segundo examen de Pep Segura y quizás el más importante después de aprobar el de junio: las ventas. Un examen del que no habrá reválida posible el próximo verano. Dos meses para confeccionar una plantilla que debería levantar la próxima Champions en Estambul. Por favor, cabeza. Esa es la estrategia. Vender sin corazón --aunque no me guste-- y comprar con cabeza. 

 

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