Hablemos del Barça

Núria Casas

¡Falta entrenar duro!

Núria Casas

Núria Casas @casasnuria

29.10.2019 01:34h Actualizado: 29.10.2019 01:38 h.

2 min

25 de mayo de 2019. Último partido de la temporada correspondiente a la final de la Copa del Rey. Primera semana de vuelta al nuevo curso: los primeros días de agosto, no se especifica por qué los jugadores nunca vuelven de golpe. Ya de entrada, y siguiendo lo que marca la Real Federación Española de Fútbol, hay más de 30 días de vacaciones, que son los que se estipulan como norma para cualquier jugador. En concreto la RFEF publica en el BOE lo siguiente: "Los Futbolistas tienen derecho a unas vacaciones anuales retribuidas de 30 días naturales, o de la parte proporcional que les corresponda cuando tengan antigüedad inferior a un año en el Club/SAD; y de los que, al menos, 21 serán disfrutados de forma continuada y el resto cuando las partes lo acuerden. En caso de desacuerdo, se disfrutarán los 30 días de forma continuada".

No hace falta ser muy ágil para hacer un cálculo mental rápido y darse cuenta que hay más de 60 días seguidos. El tema va en aumento si vamos sumando los breaks que Valverde da a su plantilla. Los primeros llegaron en las últimas semanas de agosto, cuando solo se jugaba un partido a la semana. Con el parón de selecciones en septiembre tuvieron otros cuatro días de reposo y ahora otros tantos con la excusa de que no hay clásico. ¿Cómo se compensa todo esto? Y no hablo sobre la forma contractual o de rentabilidad económica que dan los jugadores. En cualquier empresa del mundo, las vacaciones son las justas y marcadas. Y normalmente, un trabajador al uso hace horas extras que desgraciadamente nadie nunca compensa… Ni agradece.

Podemos entender que el fútbol es diferente, que tiene esta capacidad de excusa universal y de empatía incluso para aquellos que nos lo miramos desde el lado de la desventaja y la envidia. Pero si no se entrena, hay consecuencias. De entrada, la imagen de permisividad y poco rigor. Y segundo, cuestionarse realmente qué valor se le da a las horas de entrenamiento

Esto se acaba reflejando en el campo. La lesión de Messi en la primera sesión de esta temporada viene después de empalmar el toque de pelota con días y días de desconexión sin oler un esférico y disfrutando de unas vacaciones en familia en Barbuda, Antigua Ibiza que, obviamente, se alargaban hasta la madrugada. No podemos negar nunca el compromiso del argentino con el club, dando muestras de profesionalidad e incluso llegando, en épocas pasadas no muy remotas, antes de la fecha marcada. ¿Por qué ahora, incluso el gran capitán decide apurar hasta el último día con unas rutinas poco favorecedoras? Lo cito como ejemplo de una práctica habitual entre el resto de sus compañeros. Y la explicación debe recaer en el modo de trabajo que se ha impuesto en los últimos tiempos desde el club.

Los jugadores, ahora convertidos en estrellas, no debemos olvidar que son trabajadores. Y aplican aquello que ven o se les permite. Entrar en estas dinámicas de descansos largos hace perder incluso el nervio interno y la motivación que se les debe dar a jugadores que lo han ganado todo.

Si en abril los azulgranas llegan agotados, no será porque no se dijo...

 
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