Hablemos del Barça

Víctor Malo

El masoquismo culé con Jordi Alba

Víctor Malo

Víctor Malo @VMalo8

17.11.2018 12:16h

3 min

Imagino que todos los culés estaremos de acuerdo en que Jordi Alba es el mejor lateral izquierdo del mundo. Al menos, el mejor para el Barça. Veloz, disciplinado, infatigable, solidario y abrumadoramente eficaz tanto en acciones ofensivas como en defensa. Un profesional como la copa de un pino.

Alba es el mayor especialista del equipo en corregir los errores de sus compañeros después de Sergio Busquets. Sus ayudas para cubrir algún despiste de los centrales son habituales, como las cabalgadas que protagoniza para hacer coberturas en la banda derecha de su amigo Sergi Roberto, también solvente en ataque pero mucho más vulnerable en tareas defensivas.

Estaremos de acuerdo en que era poco menos que un sacrilegio su ausencia en las convocatorias del testarudo Luis Enrique con la selección española. Como era una cuestión de tiempo que su emperramiento con dejar al de L'Hospitalet en casa cayese por su propio peso.

Para mi gusto, Lucho podría haber alargado la agonía un poco más. De hecho, recurrió al lateral con la idea de poder contar con los mejores para doblegar a Croacia y asegurar el pase de España a la Final Four de esta ¿esplendorosa? Nations League. Pero le ha salido el tiro por la culata.

Quizá sea en este punto en el que muchos culés no estaremos de acuerdo. Sinceramente, la dichosa Liga de las Naciones se me antoja un juego de niños en comparación con lo que se le viene encima al FC Barcelona. ¿Qué necesidad había de presionar a Lucho para que llevase a Alba cuanto antes con la Roja?

Una foto de Jordi Alba y Luis Enrique en el Barça / ARCHIVO

Una foto de Jordi Alba y Luis Enrique en el Barça / ARCHIVO

Las presiones han llegado de todas partes, pero se entienden mucho más desde la capital española, dónde no solo son conscientes de que Alba es el mejor, sino de que jugar partidos exigentes con España aumenta las posibilidades de mermar al que es uno de los mejores socios de Messi.

Ellos, que tienen a Marcelo en la enfermería cada cuarto de hora y han tenido que apostar por el joven Reguilón debido a la falta de planificación deportiva, estarían encantados de que al Barça le ocurriese lo mismo y tuviese que dar galones al teenager Juan Miranda (18 años).

¿Pero por qué los culés somos tan masocas de exigir a Lucho que ponga en riesgo a nuestro único lateral izquierdo en el primer equipo? ¿Qué necesidad tiene Piqué, como el 90% de la prensa deportiva catalana, de mandar ese prematuro recado al seleccionador? Si todo el mundo sabe que a la Eurocopa de 2020 lo habría tenido que llevar por narices.

¿Para qué enviar al cotizado Jordi a disputar un partido en Croacia que se preveía férreo, tenso y conflictivo después del baño que España dio a la subcampeona del mundo el pasado 11 de septiembre en Elche (6-0)? Estaba claro que iban a salir con los cuchillos entre los dientes.

Una foto de Ivan Rakitic con la selección de Croacia frente a Saúl Ñíguez, de España / EFE

Una foto de Ivan Rakitic con la selección de Croacia frente a Saúl Ñíguez, de España / EFE

Desgraciadamente lo vimos en el partido. Y sufrimos el dolor con Rakitic, que no pudo terminar el encuentro y se marchó en el minuto 66 con molestias que le tendrán entre dos y tres semanas de baja. Ya sabíamos que se iba a perder el próximo partido por la expulsión frente al Betis... pero señores, ¡que el próximo 24 de noviembre visitamos el Wanda!

La ausencia de Rakitic contra el Atlético de Madrid será preocupante, aunque por suerte el Barça tiene overbooking de centrocampistas y pueden jugar otros futbolistas de ciertas garantías en lugar del croata –Sergi Roberto, Arturo Vidal, Rafinha o, incluso, Carles Aleñá–, pero ¿y si se lesiona Alba? ¿¡Sales con Miranda en el Metropolitano!?

En fin, pasan los años pero sigue siendo indescifrable esa especie de masoquismo intrínseco que caracteriza al culé. Ni siquiera la junta directiva se libra de ello. Mira que no tener todavía renovado al protagonista de este artículo sabiendo que termina contrato en 2020... ¡Tiene delito!

 

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