Hablemos del Barça

¡Renuévelo ya, presidente!

Dagoberto Escorcia

Dagoberto Escorcia @Dagoesco

28.02.2022 09:17h

1 min

El entrenador quiere a Dembelé. El día de su presentación como técnico del Barça, Xavi Hernández manifestó elogios extraordinarios sobre el francés que, quizás, fueron la causa propicia para que el manager de Ousmane aumentara su cotización. Ayer volvió a ponerlo en un pedestal, además de abrazarlo y besarlo tras marcar el segundo gol del equipo. Lo quiere siempre en su Barça.

Los compañeros también quieren a Dembelé. No lo rechazan, ni tampoco lo desprecian. Y mucho menos lo boicotean durante los pocos minutos que está teniendo. Todo lo contrario. Lo buscan. Saben que es buenísimo, que marca diferencias. Y si es verdad que no ha querido rebajar sus pretensiones económicas, como aseguran algunas fuentes, eso apenas le importa a un vestuario que ha tenido el gesto de rebajarse el salario. Celebraron su golazo ante el Athletic. Lo abrazaron, hicieron una piña que pareció una reverencia, un “no escuches esos pitos, nosotros estamos contigo”.

Mucha culpa de toda esta mejoría la tiene el entrenador. Xavi no solo ha cambiado el juego del equipo. También está dejando su sello de mejor persona en el vestuario. En el campo es notorio el buen rollo que hay entre los jugadores. De ahí que todos están teniendo un rendimiento superior al imaginado. Luuk de Jong entra y marca. Memphis entra y marca. Dembelé entra, marca y coloca dos asistencias increíbles para poner a ganar al Barça por tercera vez consecutiva por cuatro goles. Algo increíble hace unos meses.

Cuando Dembelé entró al campo fue pitado injustamente otra vez por una parte de la afición. Pero ya se sabe que el socio paga y manda. El Mosquito demostró que no entiende de pitos, que le da igual. Jugó con el balón más de quince segundos, como diciendo: “Sigan pitándome, ya os sacaré los aplausos”. Luego se soltó e hizo lo que hizo. Un partidazo en menos de media hora. Pura magia futbolística. Toda una lección por la izquierda y por la derecha. Completó el KO que había preparado un genial Pedri.

Para los que han puesto el grito en el cielo asustados porque el Real Madrid pueda reforzarse con Mbappé, el Barça tiene la respuesta en estos momentos: Ousmane Dembelé no tiene nada que envidiarle al crack del PSG. Renuévelo ya, presidente.

 
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