Merengadas

Una foto de Thibaut Courtois encajando un gol / EFE

Una foto de Thibaut Courtois encajando un gol / EFE

Courtois, de ridículo en ridículo desde que fichó por el Real Madrid

El belga se erigió como el salvador del equipo a principio de temporada, pero su rendimiento va a la baja

Claudia Granja @c_granjafranch

25.02.2019 17:53h Actualizado: 26.02.2019 13:45 h.

2 min

Thibaut Courtois fue un fichaje de club. Florentino Pérez quería una estrella de renombre bajo los palos del Santiago Bernabéu y tras fracasar con David de Gea varios mercados, encontró en el ex del Atlético de Madrid una alternativa de garantías. Su rendimiento en el Chelsea fue más que bueno, pero en la capital ha decaído. 

Durante muchos meses, aquellos en que el Madrid no arrancaba, se erigió como el salvador del equipo bajo palos con paradas de mérito que dieron puntos vitales a un conjunto que no carburaba. Fue en infinidad de ocasiones el jugador más destacado, algo que dice más de sus compañeros que del propio guardameta, pero todo no han sido actuaciones óptimas a las de un cancerbero de su nivel. 

Estadísticas desfavorables para Courtois

Los números son eso, números, pero las sensaciones que desprende en ocasiones hablan por sí solas. Inseguro en las salidas aéreas y en la cobertura de sus centrales que para el bien del equipo no han sido penalizadas por sus rivales. El equipo ha encajado un total de 28 goles en lo que va de temporada y aunque todos no han sido con el belga bajo palos, su condición de titular le señala. 

Una foto de Thibaut Courtois en el Olímpico de Roma / EFE

Una foto de Thibaut Courtois en el Olímpico de Roma / EFE

Es una de sus peores estadísticas. Encaja 1,27 goles por partido y deja tan solo una media de 2,53 paradas por encuentro. Su rendimiento se cuestiona así como el de la defensa blanca, pero tampoco le acompañan sus declaraciones. 

Es un jugador que ha llegado para ganar, con carácter y personalidad y que parece ser que la comodidad de algunos de sus compañeros no le acompaña para cumplir sus objetivos deportivos en la capital. Con Bale se entiende porque ambos hablan inglés, pero el galés está molesto por contar algunas de sus intimidades. 

Crítico en todos los aspectos

Asimismo, tampoco ayuda su repentino odio al Atlético de Madrid, el equipo que le lanzó al estrellato y por el que recaló en Stamford Bridge. Calentó el derbi madrileño en exceso, que finalmente se llevó –no sin polémica– aunque tampoco se han librado sus propios compañeros de sus lecturas pospartido. Frente al Eibar criticó el juego del equipo: "Pudimos marcar, no lo hicimos, marcaron ellos en una transición de un córner, que es una cosa que debemos corregir. Y el segundo gol nos hizo muchísimo daño".

Aun así, pocas veces se le ha escuchado entonar el mea culpa. Ante el Ajax, los holandeses marcaron un tanto que el VAR anuló y por el que el belga quedó señalado. Una salida nefasta, de otras tantas, que quedó impune en el marcador. Frente al Levante este domingo también dejó algunas imágenes de inseguridad y mal juego con los pies. 

 
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