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Gareth Bale y Sergio Ramos celebran un gol del Real Madrid / EFE

Gareth Bale y Sergio Ramos celebran un gol del Real Madrid / EFE

Los jugadores del Real Madrid pecan de pardillos

Las acciones de Gareth Bale en el derbi y de Sergio Ramos ante el Ajax podrían suponerles sanciones muy duras

Redacción Culemanía @culemanias

14.02.2019 19:23h Actualizado: 15.02.2019 12:54 h.

2 min

Cuando te pasas de listo lo puedes acabar pagando. Hay dos jugadores del Real Madrid que quizás en unos días puedan dar fe de ello por culpa de sus últimas acciones: Gareth Bale Sergio Ramos. El galés dedicó un corte de mangas a los aficionados del Wanda Metropolitano tras anotar el tercer gol del equipo blanco en el derbi, mientras que el camero forzó su tercera tarjeta amarilla de la Champions ante el Ajax. No solo eso, sino que posteriormente lo admitió.

El hecho de que ninguna de las dos acciones fueran anotadas en el acta arbitral de sus respectivos encuentros no evita que los futbolistas se libren de una sanción. De hecho, en el caso del británico la Liga ya ha denunciado ante el Comité de Competición de la Federación Española su celebración, mientras la UEFA ha empezado a investigar la tarjeta amarilla de Sergio Ramos.

Una celebración sin sentido

¿Qué necesidad tenía Bale de celebrar el tanto de esa manera? No se trataba de un partido excesivamente caliente y su gol ni siquiera fue decisivo para la victoria blanca, sino que simplemente sentenció el encuentro. Es posible que le estuvieran increpando desde las gradas, pero no sería ni la primera ni la última vez que un futbolista sufre insultos o es abucheado en un terreno de juego. Es triste decirlo pero es la realidad. Y en todo caso la solución no es enviar a pastar a toda una afición. Y menos aún sabiendo que es algo que puede acarrear sanción.

Gareth Bale celebrando su gol contra el Atlético de Madrid (1-3) / EFE

Gareth Bale celebrando su tanto ante el Atlético de Madrid / EFE

El galés se podría perder entre uno y tres partidos. Incluso más (de cuatro a 12) si tal y como señala la Liga "la provocación obtiene el propósito perseguido de provocar la animosidad del público". El delantero se encuentra ahora en las manos del Comité, que deberá decidir si considera su gesto una provocación o no.

Ramos se fue de la lengua

En el encuentro de ida de octavos de final, ya con el 1-2 en el marcador, el camero derribó al delantero del Ajax Kasper Dolberg y vio la tarjeta amarilla. Una amonestación que se suma a las dos que ya había recibido anteriormente en la competición y que le privará de estar en el encuentro de vuelta de los octavos de final ante los holandeses.

A priori, la acción del central parecía poco sancionable, pues se trataba de una falta para cortar un contrataque, algo que normalmente es sancionado con una cartulina. Es cierto que estaba apercibido, pero la jugada no dejaba de ser algo normal y que se ve encuentro sí encuentro también en este deporte.

Los problemas de Sergio Ramos aparecieron en la zona mixta, donde ni corto ni perezoso, a la pregunta "¿has provocado la tarjeta?" respondió: "Sí, te mentiría si te digo otra cosa. Es algo que tenía presente, a veces en el fútbol te toca tomar decisiones complicadas y lo he decidido así". El central intentó arreglarlo unos minutos después en Twitter, aunque no obtuvo el resultado deseado.

El vídeo que lo revela todo

El programa El Golazo de Gol ha hecho públicas unas imágenes donde se aprecia claramente que tras el gol de Marco Asensio, Sergio Ramos habla con Nacho Fernández, Luka Modric y posteriormente con el banquillo para decidir si fuerza o no la tarjeta amarilla: "Tarjeta, ¿la busco?". Un minuto después llegaría la falta sobre Dolberg. Puedes ver el vídeo completo en la página web de Gol.

Sergio Ramos habla con el banquillo tras el gol de Marco Asensio

El gesto de Sergio Ramos hablando con el banquillo tras el gol de Marco Asensio

El exceso de sinceridad y la poca discreción pueden provocarle un castigo muy duro al capitán madridista. En caso de apreciar infracción, la UEFA ampliaría la sanción a dos partidos: es decir, no solo se perdería el encuentro de vuelta de octavos sino también el duelo de ida de cuartos de final, el que no se quería perder cuando forzó esa tarjeta.

 
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