Merengadas

Karim Benzema lamenta una ocasión durante el PSG Real Madrid EFE

Karim Benzema lamenta una ocasión durante el PSG Real Madrid EFE

El Real Madrid firma un bochorno espeluznante contra el PSG

El cuadro blanco cayó de forma estrepitosa (3-0) en el Parque de los Príncipes

Pau Beya Acero @pbeya96

18.09.2019 23:04h Actualizado: 18.09.2019 23:22 h.

3 min

¡Qué desastre! ¡Qué bochorno! ¡Vaya baño! El Real Madrid llegaba al Parque de los Príncipes con buenas sensaciones tras los resultados cosechados en Liga. El cuadro blanco parecía estar en camino de recuperar su mejor versión, esa que no se vio en ningún momento de la pasada temporada.

El buen hacer del equipo en la competición doméstica ocultaba las carencias y las debilidades del conjunto dirigido por Zinedine Zidane. Y el París Saint-Germain las destapó todas. Los de Thomas Tuchel pasaron por encima de la entidad de Chamartín desde el primer minuto del encuentro hasta el último. El Real Madrid no fue rival para el PSG.

Y eso que el cuadro francés no pudo contar con ninguna de sus estrellasMbappé Cavani, lesionados; Neymar, sancionado. No fue impedimento para ver un auténtico recital galo. La presión alta, la circulación rápida, las incorporaciones de los laterales y el juego al primer toque desarticularon al Real Madrid.

Excelso Di María

Marquinhos Kimpembe fueron un muro, Bernat Meunier, dos puñales, Idrissa Gueye llegaba a tantos sitios como requería la presión del PSGMarco Verratti dominó los tempos a la perfección, Sarabia le dio la primera noche europea a Mendy Di María ofreció una auténtica exhibición.

A falta de Neymar, Mbappé Cavani, el extremo argentino se puso el equipo a la espalda. Fue un auténtico colmillo por la izquierda, pero se multiplicó para aparecer en todas aquellas zonas que lo necesitaba el conjunto parisino. Suyo fue el primer tanto de los de TuchelBernat llegó hasta la línea de fondo y puso un centro medido que el 11 remató al palo corto. Courtois ni la vio. En la celebración del gol evidenció que ya ha olvidado su pasado madridista: euforia, rabia y desahogo.

Di María celebra con locura sus goles al Real Madrid / EFE

Di María celebra con locura sus goles al Real Madrid / EFE

El Real Madrid trató de reaccionar y, a falta de juego colectivo, lo probó con jugadas individuales. Primero fue Hazard con un disparo que se marchó ligeramente desviado. También lo intentó Bale con un lanzamiento de falta que se marchó algo alto. Fueron las dos ocasiones más peligrosas del encuentro por parte blanca, que no disparó a puerta en todo el encuentro. Keylor Navas solo tocó el balón para sacar de fondo.

Cuando mejor estaban los blancos volvió a aparecer Di María (33'). Recibió el balón en la media luna tras una gran jugada combinativa, lo controló y, sin tiempo para pensar, soltó un zurdazo ante el que nada pudo hacer Courtois. Otra vez de forma inesperada. Otra vez por el palo corto. Otra vez celebración eufórica. La ley del ex volvió a azotar al Real Madrid.

Como y cuando quiso

La segunda mitad siguió un guión muy similar al de la primera. Tras la reanudación los blancos mantuvieron largas posesiones de balón, estériles todas ellas, hasta que quiso el París Saint-Germain. Cuando los galos optaron por volver a presionar, los de Zidane volvieron a desaparecer del verde. Di María estuvo a punto de redondear la noche con una vaselina que se marchó por encima del larguero.

Los jugadores del PSG celebran la victoria ante el Real Madrid / EFE

Los jugadores del PSG celebran la victoria ante el Real Madrid / EFE

El Real Madrid (más bien Benzema) trataba de apelar al honor y al orgullo para buscar una reacción, pero esta no llegó. Y cuando lo hizo, el colegiado la anuló. Karim acortó distancias con un disparo cruzado, pero no subió al marcador por fuera de juego de Lucas Vázquez. Fue el segundo tanto blanco desestimado de la noche. En la primera mitad tampoco otorgaron una vaselina maravillosa de Gareth Bale porque el galés se ayudó con el brazo.

Ya en el añadido, con el Real Madrid desfondado y el PSG relajado, llegó el tercero de los locales. Bernat Meunier, los carrileros, condujeron y culminaron un contrataque de libro. El belga se la dio al español, este se la devolvió al diestro que, sin piedad, puso el balón en el fondo de la red. Los dos laterales cerraron una noche redonda para el París Saint-Germain y negra para los de Chamartín. Queda mucho trabajo por hacer.

 
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