Merengadas

Una foto de los jugadores del Real Madrid en el banquillo del Santiago Bernabéu durante el clásico copero / Twitter

Una foto de los jugadores del Real Madrid en el banquillo del Santiago Bernabéu durante el clásico copero / Twitter

Los tres cracks del Real Madrid que ayudan a explicar la debacle del Bernabéu

La caza de brujas de Santiago Solari deja en entredicho al gestión del técnico con futbolistas que estaban llamados a ser los líderes del vestuario

Claudia Granja @c_granjafranch

28.02.2019 14:20h Actualizado: 28.02.2019 19:19 h.

2 min

Sin Copa, con la Liga a la espera de lo que suceda este sábado en el clásico liguero y con la Champions a tiro como vigente campeón, pero con varias eliminatorias por delante si consiguen superar al Ajax el próximo martes. Así se presenta la temporada del Real Madrid tras el fatídico inicio de Julen Lopetegui y la continuación de Santiago Solari en lo que rescatar algún título parece misión imposible.

Queda mucha temporada por delante, pero las sensaciones no son buenas. El técnico argentino ha recuperado parte del carácter de un club obligado y acostumbrado a ganar siempre, pero sin continuidad. Solari obedece órdenes y no se casa con nadie, pero con marzo al caer y un título menos por el que competir, surgen muchas dudas respecto a su gestión y el planteamiento deportivo de su equipo. 

Huérfanos

Esta es la primera temporada de la era pos-Cristiano, y aunque se antojaba difícil, nadie predijo que a estas alturas sería tan dura como desoladora. Es un recurso fácil, pero también una verdad como un templo. Los 50 goles por temporada del luso han quedado huérfanos, tanto o más que un equipo acostumbrado a agarrarse a la ambición del astro portugués por ser el mejor. 

Sin el 7 en la banda izquierda del Bernabéu y sin un fichaje de garantías que le sustituyera, los focos se tornaron hacia otros grandes jugadores. Ellos eran, y para algunos todavía son, la esperanza del madridismo: Gareth Bale, Isco Alarcón y Marco Asensio. Tres fantásticos desaparecidos que a estas alturas tienen más futuro fuera de Chamartín que dentro.

Bale entrando en el banquillo en el Real Madrid - Barça de Copa del Rey / EFE

Bale entrando en el banquillo en el Real Madrid - Barça de Copa del Rey / EFE

Solari ha demostrado en cuatro meses que no se casa con nadie. El rendimiento prevalece por encima del nombre, pero sin continuidad ni oportunidades... Es como pedir peras al olmo. Y en esa tesitura se han encontrado el galés y los dos españoles. Mientras el 11 blanco todavía goza de oportunidades, cada vez pasa más desapercibido en el verde. Medias horas para desplegar su potencial físico y futbolístico no son suficientes para un jugador al que le ha afectado profundamente que un chaval de 18 años y un canterano con mucho trabajo, pero poco gol, le hayan arrebatado el puesto. Vive contradicho entre lo que quiere y lo que siente. 

Isco y Asensio, algo incomprensible

No se entiende se mire por donde se mire. Dos jugadores de talla mundial que estaban llamados a ser el relevo de los grandes jugadores blancos y que por la avaricia de Florentino acabarán en otro club más pronto que tarde. Fueron dos pretendidos por el Barça, un club donde sus cualidades hubieran encajado a la perfección, y que ahora ven como las exigencias de dirigentes y afición les devoran con un fútbol en el que no se identifican. 

Isco en un entrenamiento con el Real Madrid / EFE

Isco en un entrenamiento con el Real Madrid / EFE

La situación del malagueño –desconvocado de nuevo en el clásico copero– es más personal que deportiva. Si el argentino continúa la temporada que viene, acabará saliendo muy a su pesar. Algo que también podría ocurrir con Asensio quien, a priori, tiene más margen. Son los tres jugadores aque dieron vida al Madrid la temporada pasada y que con la salida de CR7 estaban llamados a dotar de personalidad y buen fútbol a un equipo que no es ni la sombra de lo que es. 

Es verdad que cuando han tenido oportunidades, solo Asensio las ha aprovechado. Están totalmente desconectados de lo que el entrenador les pide y posiblemente, mermados de cualquier motivación. El experimento de Solari, otro fracaso que se lleva por delante a tres grandes.

 

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