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Imagen de archivo de Josep Maria Bartomeu / EFE

Imagen de archivo de Josep Maria Bartomeu / EFE

¿Bartomeu debe actuar con mano dura contra los agitadores independentistas?

El Barça se encontrará en una situación muy comprometida en el clásico del próximo 18 de diciembre

Pau Beya Acero @pbeya96

10.12.2019 02:40h Actualizado: 10.12.2019 02:53 h.

3 min

Separar la política del deporte ha sido una de las grandes prioridades de la actual junta directiva del FC Barcelona en el terreno social. Hay ocasiones en las que resulta inevitable. En especial, cuando hablamos de una entidad de la talla de la azulgrana, que por historia, repercusión mundial y dimensión, es una de las más importantes de Catalunya.

La situación política y social que se vive en tierras catalanas en los últimos años ha obligado al club a posicionarse en más ocasiones de las que hubiera deseado. Deberá volver a hacerlo el próximo miércoles 18 de diciembre, día en que se disputará el clásico. Tras lograr aplazar el duelo programado para el 26 de octubre, la sombra de Tsunami Democràtic vuelve a planear sobre el Camp Nou.

Si bien la plataforma catalana aún no ha detallado qué acciones llevará a cabo, y no lo hará hasta que queden pocas horas para el partido, ya ha anunciado que no se quedará de brazos cruzados. Hay pocos espacios tan propicios para lograr que el movimiento independentista se vea en todo el mundo como interrumpir, paralizar o aplazar un clásico. Otra vez.

¿Qué debe hacer?

Así pues, ¿qué deben hacer Bartomeu y el FC Barcelona ante los independentistas agitadores? Entiéndase agitadores como palabra para definir a todas aquellas personas, instituciones y plataformas, como podría ser Tsunami Democràtic, que pretenden poner fin al conflicto catalán de forma pacífica y que, para lograrlo, realizan acciones que afectan al desarrollo natural de los acontecimientos.

Josep Maria Bartomeu en un acto público del Barça / EFE

Josep Maria Bartomeu en un acto público del Barça / EFE

Si bien el FC Barcelona no se ha pronunciado como entidad, Josep Maria Bartomeu no tuvo problemas en hablar de lo que puede suceder el 18 de diciembre en la capital catalana. El presidente azulgrana, en una entrevista para El Suplement de Catalunya Ràdio, aseguró que "hacer un acto reivindicativo de forma pacífica, serena y cívica es compatible con un partido de fútbol". "No veo ningún problema", zanjó.

El dirigente de la entidad catalana añadió, además, que "cuando el socio del Barça viene al estadio lo hace sin restricciones: tiene libertad de expresión, libertad de movimientos y libertad para exhibir las pancartas que considere". No es la primera vez que Bartomeu apela a la libertad de expresión, y probablemente tampoco será la última.

Presiones

Las palabras del presidente del FC Barcelona no deberían sorprender a nadie. Pese a que la situación política y social que atraviesa Catalunya desde hace años presenta dos bandos antagónicos, el club azulgrana no se ha movido del medio. Bartomeu, la junta directiva y el departamento de comunicación han bailado a la perfección sobre la fina línea que separa la neutralidad de un posicionamiento claro.

tsunami democratic independentismo

Una postura, claro está, que ha provocado críticas y presiones por parte de ambos lados. En cuanto al bloque independentista, el ejemplo más reciente lo encontramos con el penúltimo comunicado de Tsunami Democràtic, en el que solicitaba a la entidad catalana que permitiera que en el clásico se diera visibilidad al lema "Spain, sit and talk" (España, siéntate y habla).

En el otro bloque, el periodista Josep Pedrerol ha sido uno de los más críticos. El presentador catalán arremetió contra Josep Maria Bartomeu este lunes, acusando al presidente del FC Barcelona de despreocuparse y de mostrar indiferencia respecto a lo que pueda suceder el próximo 18 de diciembre, durante el partido y en las horas previas.

Antecedentes

Es imposible conocer qué hará el club azulgrana el día del clásico. Esa postura neutral que ha mantenido durante los años, también llamada equidistancia, le ha obligado a hacer equilibrismos para no enfurismar en exceso a ninguno de los dos bandos. El movimiento independentista ha cuestionado ciertas decisiones y ha aplaudido otras. Lo mismo sucede con el bloque constitucionalista.

Por una parte, con Bartomeu al frente, se disputó el choque entre FC Barcelona Las Palmas de aquel 1 de octubre de 2017. Fue uno de los días más delicados de la última década en Catalunya, pero no había que mezclar deporte y política. Tampoco gustó entre los soberanistas que la entidad impidiera la entrada de pancartas de Assemblea Nacional de Catalunya y Òmnium.

El Barça celebrando un gol contra Las Palmas en el Camp Nou / EFE

El Barça celebrando un gol contra Las Palmas en el Camp Nou / EFE

En el otro lado de la balanza nos encontramos que los socios siempre han podido entrar al estadio con las pancartas que desearan, siempre y cuando su contenido fuera pacífico. Además, el FC Barcelona fue una de las primeras entidades en cuestionar la sentencia del procés y en pedir diálogo entre las instituciones catalanas y las españolas.

Algo que, por otra parte, es lo que solicita Tsunami Democràtic. Pero la plataforma independentista va más allá de un comunicado y amenaza con paralizar un clásico. El próximo 18 de diciembre habrá nuevo examen para Josep Maria Bartomeu y el FC Barcelona. Su capacidad para moverse en el siempre complicado espacio de la equidistancia se pondrá a prueba. Habrá que ver qué pesa más, si la entidad catalana o el club deportivo. En 2017 ganó lo segundo.

 

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