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Al-Khelaifi y Bartomeu en una reunión de la FIFA / EFE

Al-Khelaifi y Bartomeu en una reunión de la FIFA / EFE

Bartomeu, las reuniones de ECA y el enfrentamiento con Al-Khelaifi

Las relaciones entre Barça y PSG no son las mejores desde hace ya mucho tiempo

Víctor Malo | Oriol Quintana

02.09.2019 15:55h Actualizado: 02.09.2019 17:12 h.

3 min

En las próximas horas se pone fin a uno de los culebrones del verano. A Neymar Junior se le cerrarán las puertas de salida del PSG y el Barça no podrá reforzase con el extremo brasileño. La junta directiva culé habría rechazado la contraoferta de los franceses y las relaciones se habrían quedado en el mismo punto que antes: muy tensas.

Los medios parisinos sacan este lunes como está el caso del exazulgrana. Con “un traspaso imposible” abría el día el periódico Le Parisien mientras que L’Equipe apostaba este domingo por el ya popular “se queda”. Según informaciones recientes, el presidente Nasser Al-Khelaifi solo vería con buenos ojos una salida por una cifra enorme: más de los 222 millones de euros que pagaron por él. De hecho, a principios de verano llegó a decir que el precio eran "300 millones". 

Una foto de Neymar Jr. y Nasser Al-Khelaïfi durante la presentación del jugador / EFE

Una foto de Neymar Jr. y Nasser Al-Khelaïfi durante la presentación del jugador / EFE

Así se lo hizo saber el mismo magnate a sus capitanes: “Sí, Neymar se puede ir, pero solo si la oferta es enorme”. La prensa francesa también explica que “en Qatar, los accionistas del PSG se sintieron humillados” debido a la petición de Neymar Junior de querer regresar al Camp Nou. Posteriormente, se supo que los parisinos rebajaron ligeramente las pretensiones y asumían una leve depreciación, pero no bajaban de 215 millones o, en caso de que entrasen varios jugadores en la operación --los elegidos eran Rakitic, Todibo y Dembelé como cedido--, a unos 150 millones. Al final fue imposible. 

Relaciones muy tensas entre clubes

Muchos apuntan al repetitivo interés del Barça en jugadores del PSG --Thiago Silva, Marquinhos, Verratti, Di María, Rabiot-- como foco de conflicto entre los clubes. Pero esto no es sino la punta del iceberg. El conflicto tiene orígenes más profundos. Uno de ellos es la postura de Josep Maria Bartomeu sobre el fair play financiero, algo de lo que se ha quejado reiteradamente en las reuniones de la Asociación Europea de Clubes (ECA).

Según el presidente azulgrana, el PSG ha incumplido esta norma FIFA en numerosas ocasiones y en ninguna ha sido sancionado. Este hecho causó numerosas tensiones entre los clubes. Hace prácticamente seis meses, en febrero, Nasser Al-Khelaifi saludó a Bartomeu con un “hola tramposo” del que fueron testimonios los representantes de otros clubes también presentes en la reunión.

Josep Maria Bartomeu y Nasser Al Khelaifi en un Barça-PSG / EFE

Josep Maria Bartomeu y Nasser Al Khelaifi en un Barça-PSG / EFE

El motivo de esta reacción del catarí fue el acuerdo total por Frenkie de Jong, que el Barça firmó el 23 de enero. Los parisinos lo daban por atado, hasta que apareció el presidente culé y Òscar Grau en un viaje relámpago a Ámsterdam.

Anteriormente, las relaciones no fueron mucho mejores. Los catalanes se interesaron por Thiago Silva, Marquinhos, Verratti, Di María y Rabiot -más recientemente- sin poder cerrar ninguno de estos jugadores. La respuesta a ese gran interés azulgrana fue arrebatarles a Neymar Junior, en verano de 2017, pagando la totalidad de su cláusula: 222 millones de euros.

Qatar, el origen de todo

Antes del fichaje de Neymar por el PSG, el Barça había puesto fin su relación de patrocinio con Qatar Airways. La empresa catarí -propiedad del emir de Qatar- fue la patrocinadora principal del club relevando a Qatar Foundation -desde 2010-, también del emir y propietario del PSG.

Imagen de los juagdores del Barça con Qatar Airways / FC Barcelona

Imagen de los jugadores del Barça con Qatar Airways / FC Barcelona

El club catalán llegó a un acuerdo de palabra para la renovación de la aerolínea que pagaba 35 millones de euros y pasaba a abonar 65 kilos. Tras las presiones del entorno del club para abandonar el patrocinio -como decían- de una "dictadura" denunciada por Amnistía Internacional y la consecución del triplete en 2015, el Barça se atrevió a pedir aún más dinero para esponsorizar la camiseta.

Los catarís entendieron estas presiones como una falta de respeto y vieron tocado su orgullo. Solo renovaron un curso más -tiempo para buscar un nuevo sponsor- y un año después aprovecharon para pagar la cláusula de Neymar Junior. Una herida sin cicatrizar que aún hoy está muy presente en el club blaugrana.

 
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