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Panorámica de la tribuna principal del Camp Nou / FC Barcelona

Panorámica de la tribuna principal del Camp Nou / FC Barcelona

El Camp Nou tiene carbonatosis

El arquitecto Jaume de Oleza lamenta la falta de mantenimiento del campo del Barça desde 1994

Lluís Regàs @LluisRegas

15.10.2021 02:49h Actualizado: 15.10.2021 02:49 h.

3 min

El Camp Nou necesita una reforma urgente. Por motivos estéticos y, sobre todo, de seguridad. El campo del Barça vivió su última transformación en 1994 cuando el expresidente Josep Lluís Núñez hundió la primera grada. Desde entonces, las obras han sido mínimas. “De chapa y pintura”, asumen en el club. A la espera de que los socios aprueben los 1.500 millones de euros que pedirá la junta de Joan Laporta para el Espai Barça, el estadio envejece de mala manera. “El Camp Nou tiene problemas de carbonatosis en algunas zonas. Es un campo con deficiencias por problemas con el hormigón”, avisa el arquitecto Jaume de Oleza.

De Oleza, arquitecto especialista en la gestión de proyectos, añade: “El Camp Nou no ha tenido el mantenimiento ideal y está muy deteriorado. Sandro Rosell ya pidió un informe técnico para ver el estado del campo por motivos de seguridad cuando era presidente del Barça”. Recientemente quien solicitó otro informe fue Carles Tusquets, presidente de la junta gestora desde la dimisión de Josep Maria Bartomeu hasta la proclamación de Joan Laporta como nuevo presidente.

Francesc Mitjans

En conversación con Culemanía, De Oleza pide que el futuro Camp Nou respete la idiosincrasia y el legado del Camp Nou de Francesc Mitjans i Miró. Inaugurado en 1957, el estadio del Barça marcó tendencia por ser “muy vanguardista” y el arquitecto recuerda que el Camp Nou es un estadio protegido: “No se puede derribar porque tiene la catalogación C por parte del patrimonio arquitectónico del Ayuntamiento de Barcelona”.

Proyecto de Foster para el Camp Nou / Redes
Proyecto de reforma del Camp Nou de Norman Foster / FCB

De Oleza, quien durante ocho años fue director del área de arquitectura del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, recuerda que el Barça ha intentado reformar su estadio en los últimos años. Asegura que le gustaba más el proyecto que Norman Foster presentó en 2007 (con Laporta de presidente) que el de Nikken Sekkei, que tampoco es del agrado de Laporta. El actual presidente calificó de “obsoleto” el proyecto que presentó el arquitecto japonés en 2016.

El proyecto de Foster

Laporta ya ha anunciado que introducirá algunos cambios. El máximo dirigente, curiosamente, se ha mostrado partidario de mantener la estructura actual de la primera grada. “El gran problema es la mala visibilidad de estas localidades”, incide De Oleza, defensor de que se reforme el Camp Nou con una segunda piel mucho más discreta que la diseñada por Foster. También defiende que se cubran todas las localidades y se apliquen medidas de sostenibilidad y eficiencia energética.

El arquitecto balear lamenta que Rosell, Bartomeu y Laporta han sido poco respetuosos con la historia del Camp Nou al abordar su transformación. "Como sucede con el 80% de los casos, los máximos responsables de los clubes conciben los campos de fútbol como un divertimiento. Buscan estadios espectaculares en lugar de priorizar las necesidades reales”, agrega De Oleza, quien bromea con el nuevo Bernabéu que está construyendo Florentino Pérez, presidente del Real Madrid: “Está haciendo un ovni del siglo XX”.

Panorámica virtual del Camp Nou reformado que presentó la directiva de Bartomeu / AJUNTAMENT DE BARCELONA
Panorámica virtual del Camp Nou proyectado por Nikken Sekkei / AJUNTAMENT DE BARCELONA

El abandono del estadio

El estado actual del Camp Nou ha sido objeto de grandes denuncias por parte de la junta directiva de Laporta. El máximo dirigente critica el abandono que sufre el estadio y asegura que ha invertido 1,8 millones de euros en los últimos meses para reparar algunas deficiencias que ha calificado de “graves”.

Laporta y su junta directiva aseguran que han detectado 900 patologías, 119 urgentes, y que han hecho obras de mejora en 600 puntos del Camp Nou. La segunda y la tercera grada son las zonas más afectadas. Entre 2003 y 2010, durante su primera etapa como presidente del Barça, Laporta apenas cambió los asientos de un estadio que en 1982 se amplió de 90.000 a 120.000 localidades y que en 1994 creció por abajo. Desde entonces, ni Gaspart, ni Laporta, ni Rosell ni Bartomeu han priorizado la comodidad de los espectadores que acuden al Camp Nou, un campo con muchos problemas estructurales que pide a gritos una reforma inmediata.

 
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