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Joan Oliver, máximo accionista del Reus / EFE

Joan Oliver, máximo accionista del Reus / EFE

El currículum negro de Joan Oliver en el ámbito deportivo

La mala gestión económica del ex director general del FC Barcelona lleva al CF Reus a la ruina

Yago González

04.01.2019 20:49h

4 min

El CF Reus agoniza bajo la falacia de Joan Oliver. Tras 110 años de existencia, el modesto club tarraconense se halla sumido en una grave crisis económica que amenaza con su desaparición. Los jugadores se niegan a jugar y el club busca fórmulas a la desesperada para obtener un indulto de la RFEF. Mientras tanto, el que fuera director general del FC Barcelona entre 2008 y 2010 --siendo la mano derecha de Joan Laporta-- está dispuesto a tergiversar la realidad hasta las últimas consecuencias. Aunque se lleve al equipo por delante.

La agonía del Reus empezó el pasado mes de agosto. La entidad no pudo inscribir hasta cinco futbolistas, cuatro de ellos con contrato, a causa del límite salarial marcado por la Liga. Más adelante, el máximo mandatario del club reconoció una deuda de 5,3 millones de euros. Esta llevó al impago de las nóminas de los futbolistas y la correspondiente denuncia de la plantilla al completo, saldada hasta ahora con las bajas de cinco futbolistas, la dimisión del presidente, Xavier Llastarri, y la marcha del técnico auxiliar.

Al día siguiente de que cinco jugadores se desvincularan del club, dejando al primer equipo únicamente con doce fichas disponibles y, por tanto, al borde de la exclusión de Segunda División, Oliver insistió en retorcer su discurso: “No existe un riesgo de desaparición inminente”, afirmó. “Pero hay una necesidad absoluta de recursos financieros, vía venta de la entidad”, reconoció a continuación. “Si no se produce, la continuidad será muy difícil”, apostilló el propietario del Reus, al más puro estilo trilero.

Los responsables de la ruina del Reus

En Reus todo el mundo señala a Joan Oliver como máximo responsable de la agonía que vive la entidad. Los hechos resultan palmarios. Las deudas generadas por la mala gestión de Oliver al frente del club evidencian su incompetencia para los negocios, engrosando su trayectoria de fracasos empresariales en clubes deportivos, como ya hizo en el Barça, cuando fue imputado por facturar al club gastos de espionaje sin justificar en su cargo de director general. La acusación se resolvió después de que pagara 120.000 euros a la entidad azulgrana.

Sus cuentas en el Barça fueron negativas en el último año de Laporta, lo que posteriormente llevó a la junta de Sandro Rosell a promover la polémica acción de responsabilidad contra los anteriores directivos. Aquel ejercicio económico se saldó con 47 millones de pérdidas en el cómputo global de los dos mandatos del expresidente y con un activo patrimonial negativo, fruto de operaciones poco transparentes como la compra de terrenos en Viladecans, que fueron devaluados. 

Si su gestión en el Barça fue mala, tampoco en TV3 guardan un grato recuerdo de los años en que fue el director general (2002-04). Pero con la quiebra del Reus Deportiu se lleva la palma. Curiosamente, ahí se encuentra el núcleo duro al completo de la etapa de Joan Laporta como presidente del FC Barcelona.

Joan Laporta y Joan Oliver cuando estaban al frente del Barça / EFE

Joan Laporta y Joan Oliver cuando estaban al frente del Barça / EFE

Joan Oliver se hizo con la práctica totalidad del Reus en 2013. Para ello se sirvió de dos sociedades. La principal es CSSB Limited, fundada en 2011, entre otros, por Oliver y Rafael Yuste, vicepresidente del Barça con Laporta. A su vez, esta empresa forma parte del grupo Core Store SL, eje sobre el que pivotan las sociedades financieras relacionadas con el deporte de Joan Laporta y sus secuaces.

CSSB Limited cuenta con oficinas en Nueva York y Hong Kong. A través de esta compañía Oliver controla el 57,11% del Reus. Controla otro 42,49% mediante la sociedad Gaupau SL, alcanzando así el 99,7% de la entidad.

Los negocios en el fútbol chino

Por medio de estas empresas, Joan Oliver apostó por irrumpir en el fútbol chino y vincular la suerte del Reus a la viabilidad de sus inversiones asiáticas. El resultado de estas empresas salta a la vista. El proyecto se inició a mediados de 2016 cuando Oliver, por medio de Gaupau SL, adquirió el 29% del BIT FC, equipo surgido de la universidad Beijing Institute of Technology que juega en la China League Two, el equivalente a la Segunda División B española.

Ese paquete accionarial se elevó al 50% a principios de 2018. Esta vez Oliver se sirvió de CSSB Limited para canalizar la inversión. En el proyecto, además de Rafael Yuste, también se implicó el economista Xavier Sala i Martín, otro exmiembro de la junta del Barça de Laporta.

El escudo del CF Reus junto con el del BIT FC en Pekín / EFE

El escudo del CF Reus junto con el del BIT FC en Pekín / EFE

“Somos gente de fútbol, no somos el típico inversor que tiene el capricho de comprar un club”, afirmaba Oliver al inicio de su aventura asiática. A la sazón Oliver se ufanaba del crecimiento del fútbol en el gigante asiático: “Necesitas conocer mucho el fútbol de China. Si la gente no tiene este conocimiento, ve mucho riesgo en meterse”.

El fracaso de Joan Oliver

Quién le iba a decir que, tan solo unos meses más tarde, se excusaría en el fútbol chino para explicar la moribunda situación económica del CF Reus: “El origen de la crisis es el cambio de las políticas del fútbol chino en esta materia”, afirmó el pasado sábado en rueda de prensa. Al parecer, su conocimiento del fútbol asiático no eran tan fehaciente como presumía.

Joan Oliver utilizó el Reus Deportiu como un medio para enriquecerse a título individual. Desde el principio el objetivo no fue otro que lucrarse a costa de la entidad. Para mayor desgracia del histórico club tarraconense, su suerte quedó vinculada a la de las inversiones de su máximo accionista. Estas fracasaron, una vez más, y ahora el futuro del Reus pende de un hilo.

 

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