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Una foto de Joan Oliver, expropietario del Reus

Una foto de Joan Oliver, expropietario del Reus

La deuda real del Reus asciende a 6,6 millones de euros

Con el club en concurso de acreedores desde el pasado lunes, las cuentas hacían aguas desde hacía años en los que habría perdido cinco millones de euros

Andrea Rubí

08.03.2019 16:17h

3 min

Sin fin. Así es la realidad de Joan Oliver tras abandonar el Reus por la puerta de atrás y dejar al club en la estacada económica más absoluta. Sin crédito personal ni financiero, las cuentas del Reus, a las que ha tenido acceso en exclusiva Culemanía, son un poema que no invita al optimismo. 

El club entró en concurso de acreedores el pasado lunes y tendrá que hacer frente a una deuda de 6,6 millones de euros. El pago de una cantidad que recae ahora en Clinton Onolfo, nuevo propietario del club. 

Las cifras, al descubierto

Se especuló durante muchas semanas sobre la deuda real de la entidad rojinegra que oscilaba entre los cinco millones que declaraba Oliver y los ocho que destacó el grupo inversor norteamericano. Una deuda que ahora se conoce: 6,65 millones de euros y que no se redujo en ninguno de los ejercicios que cerró Joan Oliver desde su entrada al club catalán en 2013 y que además se agravó cuando sus principales socios e inversores, entre ellos Joan Laporta, le cerraron el grifo económico dado su anarquismo empresarial.

Una foto de archivo de Joan Laporta y Joan Oliver

Una foto de archivo de Joan Laporta y Joan Oliver

Las cuentas son el reflejo de un final que todo el mundo conoce que, además, muestran indudablemente la pésima gestión desplegada por los directivos. 

El consejo de administración del Reus estaba presidido por Javier Llastarri Verdeny, Joan Oliver Fontanet como vicepresidente y Francesc Sabaté Vidal y Joan Sentellas Monill como vocales. De secretario ejercía Pere-Lluís Mellado Bailó. En el concurso de acreedores, la entidad declara un activo de 6,6 millones y un pasivo algo superior, cifrado en 6,65 millones. Asimismo, la mitad de las deudas corresponden a entidades financieras, con Banco Sabadell a la cabeza de los acreedores.

El capital asciende a 5 millones. Y los fondos propios son negativos en 15.000 euros, debido a unos números rojos acumulados que bordean los 6 millones. En definitiva, las cuentas son una quiebra monumental que, además, obtuvieron una auditoría negativa, por lo que se presume que hinchan el balance o tergiversan las cifras que ahora acaban de presentar al Juzgado Mercantil de Tarragona. 

Muchas dudas

Con Oliver consciente del fallido que se cernía sobre la entidad, redujo pérdidas en la temporada  2017/2018. Registró un déficit de 982.000 euros, una cantidad algo inferior al desfase del curso anterior, que había alcanzado 1,19 millones. Esas son las magnitudes que declara el Reus en sus estados contables. Pero el auditor Dinàmic, que ha revisado las cuentas, ha emitido un informe demoledor en el que directamente se niega a formular su opinión.

Lo hace sobre tres aspectos fundamentales que le llevan a la conclusión siguiente: “Existe una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento”. La primera salvedad alude a la contabilización en el activo de 1,8 millones de impuestos diferidos. Dadas las pérdidas reiteradas que el Reus ha sufrido durante los últimos años, aflora una clara incertidumbre sobre la posibilidad de recuperación de tales créditos fiscales, por lo que el activo estaría sobrevalorado en esos 1,8 millones.

Una foto de Joan Oliver, expresidente del CF Reus / EFE

Una foto de Joan Oliver, expresidente del CF Reus / EFE

La segunda salvedad se refiere a 1,1 millones que deben al Reus determinados clientes. Según el auditor, tal saldo habría de declararse incobrable. Pese a esta evidencia, el Reus no ha incluido en sus cuentas ningún deterioro y lo apunta olímpicamente en su activo. Por último, el auditor subraya que Hacienda le extendió actas de 65.765 euros por los ejercicios 2013 a 2016. Pese a ello, el Reus no realizó ninguna provisión ni registró gasto alguno.

En resumen, de los 6,6 millones en que el Reus valora su activo patrimonial, 2,9 millones son según el auditor literalmente humo.

 

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