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Una foto de Javier Bordas, directivo del Barça / FCB

Una foto de Javier Bordas, directivo del Barça / FCB

Un directivo del Barça acoge el mayor club de estriptis de Barcelona

El nuevo local, que se llamará Dollhouse, se ubicará en La Rambla y será sometido a una vigilancia exhaustiva para que se cumpla la normativa pese a tener una licencia de 'peep show'

Claudia Granja @c_granjafranch

12.02.2019 19:26h Actualizado: 13.02.2019 10:47 h.

2 min

La Rambla albergará, a muy pesar de sus vecinos y el Ayuntamiento de Barcelona, el mayor club de estriptis de Barcelona. Un club que se llamará Dollhouse y que tiene previsto dar el pistoletazo de salida este jueves 14 de febrero por San Valentín. Con 1.000 metros cuadrados y un aforo de 400 personas, los organizadores del club aseguran que será un local para despedidas de solteros con espectáculos eróticos, no pornográficos.

Una apertura que irrita en el seno del Ayuntamiento, dada la notoriedad de la zona y la limpieza que se quiere hacer del centro de la ciudad, pero que dada la licencia que tiene no se han podido evitar.

Propiedad de un directivo del Barça

El local en cuestión es propiedad de Javier Bordas, vocal del FC Barcelona y presidente del Grupo Costa Este, empresa de ocio nocturno y la restauración que tiene bajo su propiedad las instalaciones.

La intención del directivo azulgrana era la de abrir una discoteca en el centro de la ciudad –uno de sus pilares en el mundo de los negocios y con los que ha llegado al éxito con discotecas como Opium, Pacha Barcelona, Bling Bling, Nuba o los restaurantes Cachitos de Diagonal y la Rambla Catalunya– pero el Ayuntamiento frenó el proyecto al detectar unas obras no autorizadas. Además, tampoco tenían licencia para este tipo de actividad. 

Una foto de Ramon y Javier Bordas, empresarios de la noche

Una foto de Ramon y Javier Bordas, empresarios de la noche 

Ante la negativa del consistorio, Bordas y su hermano Ramon, ambos propietarios de Costa Este, intentaron abrir un restaurante, pero  el actual plan de uso no permite dicha actividad en ese emplazamiento, por lo que vieron otra oportunidad de negocio. El local sí cuenta con la licencia peep show, desde hace años, antes del plan de usos, por lo que este tipo de actividad si está permitida. 

Ajenos, pero facturando

Así pues, Bordas se mantendrá ajeno a lo que ocurra dentro del local y sus ingresos, pero percibirá un montante por el alquiler y la explotación del espacio que posee en propiedad. Hasta la fecha, en la Rambla número 17 había un bar de copas y antiguamente un sex shop.

El local, estará exhaustivamente vigilado para que la actividad que se realizará a partir de este jueves cumpla con la normativa, dada la polémica profesión que se realizará de puertas para dentro. Una inversión que finalmente empezará a rentabilizarse para los hermanos Bordas tras invertir tres millones de euros en la compra del local y su remodelación en 2015.   

 
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