Palco

Ernesto Valverde en un partido del Barça / EFE

Ernesto Valverde en un partido del Barça / EFE

Las horas más duras de Valverde en el Barça

El ex técnico culé no tuvo la mejor de las despedidas por parte de la directiva azulgrana

Sergio Cabanelas @SCabanelas10

16.01.2020 00:08h

2 min

El pasado lunes por la noche, Ernesto Valverde dejó de ser entrenador del Barça. A través de un escueto comunicado, el club azulgrana puso el punto final a su etapa al frente del conjunto culé, tras unos días de muchos rumores e incógnitas. Una despedida que no estuvo a la altura de la caballerosidad del Txingurri, que dedicó más de dos años al proyecto del equipo catalán sin ninguna queja (con más o menos éxito). 

Messi, junto a Valverde en un entrenamiento | REDES

Messi, junto a Valverde en un entrenamiento | REDES

La mayoría de la hinchada azulgrana coincidía en que era el momento de buscar un cambio en el banquillo para provocar un impulso en el equipo de cara a la parte decisiva de la temporada. Sin embargo, esos mismos aficionados también coincidieron en que Valverde no merecía marcharse así. Sin ningún gesto por parte del club, ni siquiera una rueda de prensa para despedirse y tras unas horas donde el extremeño lo pasó realmente mal.

Baile de entrenadores

Tras la derrota en la semifinal de la Supercopa de España ante el Atlético de Madrid, los rumores sobre el despido de Valverde se intensificaron. Sin embargo, desde el club no confirmaron nada. Eso sí, a sus espaldas empezaron a plantearse nuevos entrenadores para ocupar el banquillo del Camp Nou. 

El que sonó con más fuerza fue Xavi Hernández, con el que el secretario técnico Eric Abidal y el CEO del Barça Òscar Grau se reunieron en Doha para tantear su futuro. Tras su negativa a coger las riendas del equipo ya, aparecieron otras opciones como Koeman, Pochettino o el técnico del Barça B García Pimienta. 

Xavi Hernàndez en un partido del Al-Sadd / EFE

Xavi Hernàndez en un partido del Al-Sadd / EFE

Las filtraciones sobre el nuevo entrenador del Barça se sucedían en la prensa, mientras que un Valverde dolido veía como el club no le confirmaba su puesto y el vestuario cada vez le dejaba más de lado.

El fatídico lunes

Pese a los rumores, Valverde seguía siendo el entrenador del Barça el lunes por la mañana. Así, el Txingurri tuvo que hacer caso omiso de todas las informaciones y encabezó el entrenamiento matutino del día. Lo que no sabía (o quizá sí) es que sería la última vez que compartiría tiempo con los futbolistas azulgranas. 

Josep Maria Bartomeu y Eric Abidal, piezas clave en las tensiones con Valverde / EFE

Josep Maria Bartomeu y Eric Abidal, piezas clave en las tensiones con Valverde / EFE

Durante la tarde se llevó a cabo una intensa Junta Directiva en el Camp Nou, donde se trató el tema del despido de Valverde. Una reunión que posteriormente se prolongó al Hotel Sofía, y donde participaron todas las partes involucradas. Por un lado Josep Maria Bartomeu e Iñaki Ibáñez, el agente de Valverde, estaban en una habitación. En otra Òscar Grau, Abidal y Ramón Planes. Y en una tercera habitación el representante del hombre elegido para sustituirle, Quique Setién. 

Tras horas de tensión, y con todos los protagonistas separados por pocos metros, finalmente se llegó al acuerdo para definir la liquidación del contrato del técnico extremeño. Unas negociaciones que no fueron fáciles, y que seguramente se complicaron mucho más por las últimos días que hizo pasar el club a Valverde. 

La entrañable sonrisa de Valverde deja la foto del día en su despedida del Barça / EFE - Alejandro García

La entrañable sonrisa de Valverde deja la foto del día en su despedida del Barça / EFE - Alejandro García

El representante del técnico, Iñaki Ibañez, explicó a la salida del hotel que "Valverde es un gran profesional" para argumentar cómo estaba sobrellevando los últimos días de tensión e interrogantes. Sin embargo, eso no quita que por encima de entrenador, es persona. Y las formas en las que le trató el club en su despedida no fueron las más adecuadas. Algo que no gustó a Valverde. Sus lágrimas en la despedida fueron el mejor ejemplo del mal trago que pasó el extremeño, que no cumplió los objetivos pero se ganó el respeto del vestuario y merecía marcharse en condiciones. 

 
Hoy destacamos