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Ferran Reveter y Joan Laporta en la presentación de la Due Diligence / FCB

Ferran Reveter y Joan Laporta en la presentación de la Due Diligence / FCB

Joan Laporta, un año con pocas luces y muchas sombras

El presidente del Barça ha despedido a muchos ejecutivos en 12 meses y sigue sin tener atada la financiación del Camp Nou

Lluís Regàs @LluisRegas

07.03.2022 00:01h Actualizado: 07.03.2022 19:35 h.

4 min

Joan Laporta, en plena crisis deportiva, económica e institucional del Barça, arrasó en las elecciones presidenciales del 7 de marzo de 2021. Un año después, el club regatea salarios mientras se ilusiona con fichar a Erling Haaland, Xavi Hernández sustituyó a Ronald Koeman como entrenador del primer equipo de fútbol y Ferran Reverter, el director general, presentó su dimisión por discrepancias con la gestión presidencialista de Laporta.

En un año, Laporta le ha dado una buena sacudida al Barça. Con más o menos acierto, ha cambiado muchas piezas. Ha sentenciado a muchos ejecutivos como Xavier de las Moras, máximo responsable de seguridad; Óscar Grau, CEO del club con Bartomeu de presiente; Román Gómez Ponti, jefe de los servicios jurídicos; Albert Soler, director de deportes profesionales y Guillem Graell, director del área de marca. En las secciones se ha cargado a figuras míticas como David Barrufet, Xavi Pascual y Nacho Rodríguez. Una escabechina parecida hizo en las categorías inferiores del club con los despidos de Jordi Roura, Aureli Altimira, Xavi Martín y Xavier García Pimienta. En muchos casos, los sustitutos han sido amigos o familiares, como Enric Masip, Maite Laporta o Marta Segú. Para contratar a su hermana tuvo que modificar el Código Ético del club.

La renuncia de Giró

Laporta quiso borrar el pasado, pero también ha tenido problemas con sus directivos y ejecutivos. Jaume Giró, actual conseller de Economía y Hacienda de la Generalitat, se desmarcó del presidente antes de que formara su junta directiva. Más sonado fue el despido de Ferran López como jefe de seguridad, relevado posteriormente por Lluís Venteo. En el área de marketing salió en falso su máximo responsable, Jordi Camps.

Leo Messi, en la rueda de prensa de su despedida / EFE
Messi, en su despedida como jugador del Barça / EFE

El primer año de la segunda etapa de Laporta como presidente del Barça, no obstante, siempre será recordado por su decisión de cerrar la longeva etapa de Leo Messi en el Camp Nou. Tras prometer en campaña electoral que tenía la fórmula para renovar al futbolista, con abrazo incluido a un maniquí, el máximo dirigente le comunicó al crack argentino que no podía renovar su contrato en agosto. 

La marcha de Messi

Messi, el gran símbolo del Barça de los últimos 15 años, se sintió traicionado por Laporta, quien había proclamado que había llegado a un acuerdo con el futbolista. Después cedió a Griezmann al Atlético, alegando que la situación económica del club era insostenible. Recientemente, presumió de que había recortado la masa salarial del primer equipo de fútbol en 159 millones. La actual junta directiva cifró en 1.350 millones de euros la deuda del Barça, tras cerrar el curso anterior con unas pérdidas de 481 millones de euros, al devaluar a los futbolista y provisionar 90 millones de euros para procesos judiciales.

En una situación crítica, Laporta no quiso firmar el acuerdo de la Liga de Fútbol Profesional con CVC --abonará 2.700 millones por el 11% del negocio del fútbol español-- y encargó un forensic para detectar posibles irregularidades en la gestión de la anterior junta directiva. Posteriormente pidió a la Fiscalía Provincial de Barcelona que investigara algunos pagos de Bartomeu.

Joan Laporta y Ronald Koeman en las instalaciones del Barça, esta pretemporada / FCB
Laporta y Koeman, en las instalaciones del FC Barcelona / FCB

La Copa del Rey, único título

El Barça, hace un año, luchaba por ganar la Liga, estaba casi sentenciado de la Champions (había perdido por 1-4 ante el PSG en el Camp Nou) y seguía vivo en la Copa del Rey, el único título que ha conseguido Laporta con el equipo de fútbol desde que derrotó a Víctor Font y Toni Freixa en las urnas. El actual presidente obtuvo 30.184 votos, por 16.679 y 4.769 que lograron sus rivales.

Hoy, el Barça sigue siendo un club con tantas o más urgencias. Eliminado de la Champions, de la Copa del Rey, de la Supercopa y a 15 puntos del Real Madrid en la Liga, al equipo azulgrana solo le queda la Europa League como tabla de salvación. En octavos de final se enfrentará a un Galatasaray en horas bajas.

El acuerdo con Spotify

Rakuten, el patrocinador principal, ha pasado de pagar 55 millones de euros por temporada a abonar solo 30 en la actual y Beko, que pagaba 19 millones anuales, solo aporta 10 en el curso actual. Las dos marcas acaban contrato en junio y el club sigue sin hacer oficial su acuerdo con Spotify para las próximas tres temporadas a cambio de 225 millones de euros. El acuerdo incluye el logotipo de la plataforma musical en las camisetas de los equipos de fútbol masculino y femenino, su nombre en la parte trasera de las camisetas de entrenamiento y el naming right del Camp Nou en los tres años que durarán las obras del estadio.

Imagen virtual del futuro Espai Barça / FCB
Imagen virtual del futuro Espai Barça / FCB

El nuevo Espai Barça todavía está en fase embrionaria. Los socios aprobaron la financiación de un proyecto que ha pasado de costar 600 a 1.500 millones de euros. Laporta reformuló el plan inicial de Bartomeu y las obras de remodelación del Camp Nou costarán 900 millones de euros, 500 millones más que los previstos por la anterior junta directiva. El precio del nuevo Palau también se ha disparado y ha sido presupuestado en 420 millones de euros, 140 millones más que el Valencia Arena.

La reforma del Camp Nou

Laporta anunció que quería comenzar las obras de remodelación del Camp Nou cuando terminara la actual temporada. A falta de dos meses y medio, el club todavía no ha presentado el nuevo proyecto al Ayuntamiento de Barcelona, sigue sin informar a los socios a qué estadio se trasladará la temporada de mayores obras y, sobre todo, Goldman Sachs todavía no ha dado luz verde a la financiación del proyecto. En el Barça, mientras, asumen que el tipo de interés que deberán pagar será muy superior al 1,8% que se habían marcado como objetivo. 

 
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