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Ronald Koeman gesticula en Vallecas / EFE

Ronald Koeman gesticula en Vallecas / EFE

Koeman, a tres partidos de ser despedido (como mucho)

Otro decepcionante partido del Barça en Vallecas condena al técnico holandés

Víctor Malo @VMalo8

27.10.2021 22:32h Actualizado: 28.10.2021 00:03 h.

3 min

Ronald Koeman ha firmado su sentencia de muerte en el FC Barcelona. Culemanía ya avanzó tras el Clásico que el técnico holandés tenía los días contados y en estos momentos ya estamos en disposición de avanzar el recuento: le quedan exactamente 10 días, 15 a lo sumo. Es el tiempo máximo que se han marcado dirección deportiva y presidencia para echar al actual entrenador y traer a un relevo. La vergonzosa derrota contra el Rayo Vallecano revela que el héroe de Wembley no es la persona idónea para liderar este proyecto. 

La junta directiva ya tiene la decisión tomada y es cuestión de días, quizá horas, que se ejecute. El principal inconveniente sigue siendo la ausencia de un recambio de altura. Joan Laporta carece de un elegido que esté dispuesto a liderar un proyecto que necesita un buen meneo (siguen sonando Xavi, Bob Martínez, Ten Hag, García Pimienta, Óscar García...). Por este motivo, el margen de maniobra se puede alargar unos 10 o 15 días, hasta el próximo parón de selecciones, donde el Barça se medirá a otros tres equipos: Alavés (sábado 30), Dinamo de Kiev (martes 2 de noviembre) y Celta de Vigo (sábado 6). 

Presión Champions

Sin embargo, no hay que descartar un despido más inmediato pensando en la Champions. El duelo contra el Dinamo de Kiev es decisivo para seguir vivos en Europa y desde la cúpula también hay quien entiende que el nuevo técnico debe tomar las riendas del equipo cuanto antes para devolver a los jugadores una motivación e ilusión que se han esfumado. La impotencia, apatía y abatimiento son los aspectos diferenciales que definen a una plantilla decadente que todavía arrastra la pesadumbre de viejas glorias que vivieron derrotas históricas. Vacas sagradas que deberían dar paso a las nuevas generaciones renunciado a sus salarios disparados desde la humildad y el amor al club, porque también ellos son responsables de esta hecatombe continuada.

Sergio Busquets pugna por el control del balón con Isi, en Vallecas / EFE

Sergio Busquets pugna por el control del balón con Isi, en Vallecas / EFE

Por este motivo, y pensando en que no se lleve a cabo con media plantilla fuera de Barcelona por estar con sus selecciones, el cambio podría anticiparse. En contra de esta solución juega la tensión vivida en el Clásico. La directiva quiere mostrar cienta empatía con una persona que fue vilipendiada, golpeada y escupida el pasado domingo a la salida del Camp Nou y no despedirla de manera fulmimante, con los tristes hechos todavía muy recientes. Es un dilema que depende en buena medida del sucesor, pero que en ningún caso se demorará más allá de estos tres partidos a menos que ocurra un milagro en el que a estas alturas ya nadie cree. 

Descrédito total 

En el club saben que no toda la culpa es de Koeman, pero es evidente que el técnico es víctima de un descrédito total. Por parte de la directiva, por parte de la afición y por parte de la plantilla. Los jugadores ya no confían en el entrenador, no comulgan con su idea y no responden a su llamada como hicieron, por ejemplo, el año pasado. Este curso ya no están con él, se han distanciado, lo que se nota en aspectos como la actitud, pasiva en muchos casos, y la falta de confianza, especialmente de los delanteros.

El banquillo de Ronald Koeman, con Schreider y Larsson a su derecha y Carles Naval a su izquierda / EFE

El banquillo de Ronald Koeman, con Schreider y Larsson a su derecha y Carles Naval a su izquierda / EFE

Una de las grandes asignaturas pendientes de Koeman es que no ha sido capaz de motivarlos. Más bien al contrario, con sus mensajes en las ruedas de prensa les ha trasladado una presión que se ha convertido en la principal arma arrojadiza contra el neerlandés. 

Los jugadores le han abandonado

Esa presión, a su vez, es la que la directiva del presidente Laporta le lleva trasladando desde mayo. Y el veterano exjugador tampoco ha sido capaz de soportarla. El saber que no confían en ti, que te buscan un relevo a las primeras de cambio y que no te salen a defender cuando toda la prensa te está fulminando, mina la confianza de cualquiera; y Koeman, por rudo y testarudo que sea, no ha tenido fuerzas suficientes para resistir ajeno a las críticas y manteniendo la motivación de sus hombres. Una vez más, el equipo no salió a morder en Vallecas, y aunque el juego no fuese del todo malo, deja patente que nadie tiene la mentalidad, las ideas ni la frescura necesarias para revitalizar este proyecto. 

Memphis, en una jugada contra el Rayo Vallecano / EFE

Memphis, en una jugada contra el Rayo Vallecano / EFE

Los jugadores no salieron a rescatarle en Vallecas. Ni tan siquiera su gran apuesta, Memphis Depay, tuvo el coraje de marcar un penalti que suponía mucho más que uno o tres puntos. El ex del Olympique de Lyon podía alargar la vida de su gran valedor, pero no lo hizo porque los jugadores ya no están con él. Están decaídos, superados por la situación, a la espera de que se tome una decisión que no tardará en llegar. 

 
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