Palco

Laporta en el palco del Camp Nou contra el Huesca / FC Barcelona

Laporta en el palco del Camp Nou contra el Huesca / FC Barcelona

Laporta cede el control económico del Barça para garantizar el aval

El futuro presidente del club ha cerrado un acuerdo con Audax para cubrir 70 millones de euros

Víctor Malo @VMalo8

16.03.2021 15:43h Actualizado: 16.03.2021 17:28 h.

3 min

Joan Laporta por fin tiene atado el aval necesario para presidir el FC Barcelona. O, al menos, eso dicen fuentes de su entorno tras el vaivén generado en los últimos días a fin de cubrir la sostenibilidad del club. Si todo marcha según lo previsto, el ganador de las elecciones será nombrado presidente de manera oficial este miércoles en un acto de investidura regulado en el artículo 54 de los estatutos del club. A cambio, deberá ceder el control económico del Barça al mejor postor. 

Para ser presidente, Laporta debe asegurar un aval bancario de 124,6 millones de euros –según informó la comisión gestora en el proceso electoral, aunque la Ley del Deporte establece que debe ser un 15% del presupuesto de gastos (796 millones) y, por lo tanto, bastarían 119,4 millones– y depositarlo ante la Liga en los plazos previstos. Los estatutos prevén un máximo de 10 días naturales desde que se celebraron las elecciones para la investidura.

Si no hay aval, elecciones

En la norma del club queda claramente reflejado que la prestación del aval es condición indispensable para la investidura. En caso de que no se haya formalizado el aval en esos 10 días naturales, no sería posible investir al nuevo presidente y, automáticamente, se tendría que convocar un nuevo proceso electoral.

Una situación que, a tenor de las últimas informaciones, no se dará. Sin embargo, la realidad es que desde Estimem el Barça llevan desde el pasado viernes diciendo que el aval estaba cerrado y cuatro días después aún no se ha formalizado. Las fuentes consultadas por Culemanía apuntan que es inminente porque ya hay acuerdo.

Muchos directivos no pueden avalar

Las negociaciones, lideradas por el propio Laporta, no han sido fáciles. Especialmente tras el abandono de Jaume Giró, que debía ser su segundo de abordo como vicepresidente económico de la directiva. Laporta negoció el aval directamente con el Sabadell a través de un familiar directo que trabaja en la entidad financiera, el problema es que hasta hoy no tenían atado el contraval que exige el banco.

Joan Laporta, junto a los miembros de su junta directiva. A su lado, Rafael Yuste y Jaume Giró, dos de sus hombres fuertes y que contarán con vicepresidencias  | Estimem el Barça

Joan Laporta, junto a los miembros de su junta directiva. A su lado, Rafael Yuste y Jaume Giró, dos de sus hombres fuertes y que contarán con vicepresidencias  | Estimem el Barça

Los directivos responden con su propio patrimonio de una parte de la totalidad del aval, pero no de forma mancomunada ya que muchos de ellos –el vicepresidente primero Rafa Yuste o la diputada de JxCat Elena Fort– no llegan al mínimo exigido (unos ocho millones de euros). En total, entre los 15 directivos que quedan sin Giró, avalarán 50 millones. Menos de la mitad del aval, y todavía menos de lo que exige el banco.

José Elías y Audax tienen la llave

En este sentido, ha sido clave la negociación paralela con la compañía Audax Renovables. Hay informaciones que apuntan que la citada empresa cubriría 30 millones de euros, mientras que otras fuentes aseguran que cubrirá los 70 millones que restan para asegurar la totalidad del aval. Esto generará algunos peajes, especialmente después de la subasta pública que se ha realizado en las últimas horas.

José Elías recogiendo un premio / Redes

José Elías recogiendo un premio / Redes

José Elías, propietario de Audax, no entrará en la junta directiva porque no cumple las condiciones para ser directivo del Barça, pero pretende colocar a su vicepresidente, Eduard Romeu, para ser la persona que ostente el control económico del club. Con tanto dinero en juego, no se pueden arriesgar a dar un cheque en blanco a Laporta, que ya terminó con pérdidas su mandato finalizado en 2010.

Riesgo de acabar siendo SA

Esto implica, al mismo tiempo, tener a un presidente atado de manos y pies por una vicepresidencia económica que podrá limitar la inversión deportiva que pretenda llevar a cabo Laporta. Y no solo eso, sino que podría ser sinónimo de más discrepancias internas a la hora de la toma de decisiones sustanciales, como ha ocurrido con Giró.

Laporta prometió durante la campaña electoral un Barça libre de intereses políticos, mediáticos y económicos. Sin embargo, se sabe desde hace tiempo que las conexiones con Waterloo, debido a su relación de amistad con Puigdemont, están a la orden del día. Pero ahora también habrá una dependencia económica de Audax que puede terminar hipotecando al club. Y el riesgo de que acabe convertido en una SA sigue latente.

 
Hoy destacamos