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Joan Laporta posa con Ronaldinho, cuyo fichaje activó el círculo virtuoso del presidente del Barça en 2003 / EFE

Joan Laporta posa con Ronaldinho, cuyo fichaje activó el círculo virtuoso del presidente del Barça en 2003 / EFE

Laporta: del círculo virtuoso de 2003 al círculo vicioso de 2022

El actual presidente del Barça tiene muchos más problemas para reactivar al club ahora que en 2003

Lluís Regàs @LluisRegas

22.01.2022 00:06h

3 min

Joan Laporta (Barcelona, 1962) alcanzó notoriedad en 1997 como líder del Elefant Blau, una plataforma que denunciaba la gestión del expresidente Josep Lluís Núñez. Seis años después, el abogado barcelonés ganó las elecciones de 2003 tras derrotar a Lluís Bassat, el candidato del establishment. Lo hizo con una campaña agresiva, acompañado de grandes profesionales, y activó el llamado círculo virtuoso para reflotar al Barça. En marzo de 2021, la candidatura de Laporta volvió a ser la más votada, pero la ambición se transformó en improvisación, y el club está inmerso ahora en un círculo vicioso que costará superar. 

En 2003 y en 2021, Laporta capitalizó el voto del descontento. En ambas ocasiones, heredó un club muy tocado económicamente. Entonces, con un equipo que encadenaba cuatro años sin ganar un título. Ahora, con el mejor equipo de la historia en descomposición. Entonces, con interesantes recetas que cambiaron la historia del club. Ahora, sin grandes soluciones.

La primera junta

Laporta ganó las elecciones de 2003 con un equipo de primer nivel. En la primera junta directiva había grandes profesionales de todos los ámbitos económicos de Barcelona, como Sandro Rosell, Ferran Soriano, Josep Maria Bartomeu, Javier Faus, Albert Vicens y Marc Ingla, entre otros. Hoy, su hombre de confianza es Rafa Yuste. De los números se encarga Eduard Romeu, impuesto por José Elías, máximo avalador de la actual junta. Del resto poco se sabe, aunque Laporta ya asumió que su gestión sería presidencialista. La renuncia de Jaume Giró, actual conseller de Economía y Hacienda de la Generalitat, evidenció que algo iba mal.

Hoy, Laporta se encomienda a dos ejecutivos de mucho prestigio: Mateu Alemany --director de fútbol-- y Ferran Reverter --CEO del club--. En sus primeros 10 meses de mandato, el actual presidente del Barça ha tenido que hacer muchos malabarismos para cuadrar las cuentas y tener un equipo de fútbol competitivo. De momento, no ha logrado ninguno de los dos propósitos.

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Laporta, eufórico, tras ganar las elecciones de 2003 / CULEMANÍA

Messi y Griezmann

El pasado verano, el Barça rebajó la masa salarial del primer equipo en 155 millones, tras las salidas de Leo Messi y Antoine Griezmann, y las rebajas salariales de Pique, Sergio Busquets y Alba. En invierno ha logrado diferir el año y medio de contrato que le quedaba a Umtiti y ha cedido a Philippe Coutinho al Aston Villa. El exitoso recorte salarial, sin embargo, contrasta con la ausencia de nuevos patrocinadores.

El Barça prorrogó los contratos de Rakuten y Beko a cambio de una importante rebaja. La multinacional japonesa pasó de pagar 55 millones de euros por lucir su nombre en las camisetas del primer equipo de fútbol a abonar 30 millones. La compañía turca paga ahora 10 millones de euros, nueve menos que en años anteriores. A cinco meses para que finalice la temporada, el club no ha cerrado acuerdo alguno. La ausencia de patrocinador preocupa especialmente a Nike, sponsor técnico del club desde 1998, que no ha podido iniciar la fabricación de las camisetas de la próxima temporada.

La dura realidad

Laporta, que se cargó el exitoso departamento comercial de Bartomeu, choca con la realidad del mercado y del mismo Barça. Las cantidades que se pagan hoy son inferiores a las que se abonaban antes de la pandemia y el club azulgrana ya no forma parte de la élite continental. Sin Messi ni Griezmann, falta un gancho comercial. De ahí, el interés del presidente de fichar a Erling Haaland, del Borussia Dortmund. En este contexto, el único fichaje sonado ha sido el de Ferran Torres. Su precio, 55 millones de euros fijos y otros 10 en variables.

 
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Laporta, tras ganar las elecciones de 2021 / CULEMANÍA

Dieciocho años antes, la reconstrucción del Barça fue mucho más plácida, aunque tampoco sencilla. En la campaña electoral, Laporta vendió humo con su acuerdo con el Manchester United para fichar a David Beckham, aunque sabía que el futbolista inglés tenía un acuerdo con el Real Madrid. Después, y gracias a las gestiones de Rosell, el Barça compró a Ronaldinho tras abonar 27 millones de euros al PSG.

Dos Ligas y la Champions

El círculo virtuoso se activó con el crack brasileño. Ese verano también llegó Rafa Márquez y futbolistas de calidad más dudosa como Rustu, el portero de la selección turca. Aquel verano, el Barça apartó del equipo, entre otros, a Bonano y Dani García, pero un año después todo resultó más fácil. Los fichajes de Eto'o y Deco permitieron que el grupo azulgrana diera el salto de calidad y ganara dos Ligas consecutivas. También la Champions de 2006. La segunda de su historia.

El Barça, en 2022, ya sabe que no ganará la Champions. Eliminado en la fase de grupos, debe competir con la clase media europea en la Europa League, escenario parecido al de la campaña 2003-04, cuando el equipo disputaba la UEFA y fue eliminado por el Celtic. Ahora le espera el Nápoles, pero no hace tanto fulminaba al Manchester United y la Juventus en las finales. Eran otros tiempos.

 
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