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Los periodistas pierden protagonismo en el clásico sin público del curso 2020-21 / RTVE

Los periodistas pierden protagonismo en el clásico sin público del curso 2020-21 / RTVE

Más de 600 periodistas se quedan sin cubrir el clásico

El Barça-Madrid más desangelado de la historia echará en falta el aliento de la afición y varios millones de euros en facturación

Víctor Malo @VMalo8

24.10.2020 01:36h Actualizado: 24.10.2020 11:50 h.

2 min

Este sábado se celebra un acontecimiento único en la historia del fútbol español. El evento deportivo más mediático del país estará rodeado de una desalentadora aura de tristeza. Por primera vez en la historia de la Liga, el clásico se celebrará sin público.

Han pasado 118 años y cinco meses desde aquel ya lejano 13 de mayo de 1902 en que se disputó el primer enfrentamiento entre el FC Barcelona y el Real Madrid CF. Más de 2.500 personas asistieron al encuentro, presidido por el Rey de España Alfonso XIII de Borbón, que se estrenó ese mismo mes en las funciones de monarca tras adquirir la mayoría de edad después de la regencia de su madre María Cristina.

El paso de los años determinó que esa, por entonces exigua, rivalidad acabase deviniendo en la confrontación más importante y mediática del deporte rey. Los intensos derbis entre equipos ciudadanos quedaron eclipsados por un acontecimiento único en el mundo que, con el tiempo, terminó siendo bautizado como el clásico tomando prestado el apelativo de otra de las grandes rivalidades históricas del balompié: el superclásico argentino entre los millonarios de River Plate y Boca Juniors.

Más de seis millones que no se facturarán 

La feroz rivalidad entre Barça y Madrid evolucionó al tiempo que la historia política de España marcaba distancias entre las dos ciudades más desarrolladas y representativas del país. Y los aficionados al fútbol de aquí, y del mundo entero, se convirtieron en peregrinos del ritual que supone ver medirse a los mejores futbolistas del planeta con esas emblemáticas camisetas.

Enganchada entre Messi y Ramos en uno de los clásicos más recientes / EFE

Enganchada entre Messi y Ramos en uno de los clásicos más recientes / EFE

El clásico mueve cada temporada cifras ingentes de dinero. Hay aficionados que han pagado miles de euros por asistir a un simple partido de fútbol que, en realidad, simboliza mucho más que eso. Hace un año, el Barça devolvió 6.000 entradas a los socios valoradas en 3,5 millones de euros por el aplazamiento del encuentro. Si a ello se le suma todo lo que se puede generar con venta de camisetas y food and beverages, estamos hablando de más de seis millones de euros que no ingresará el club, según confirman fuentes de la entidad.

Mafias y reventas se quedan sin chollo 

Incluso las mafias locales se han aprovechado sin remordimientos del partido del siglo para hacer lucrativos negocios alrededor del Barça-Madrid con la reventa de entradas y carnés de socio. Un pelotazo que este año dejará a todas esas bandas de especuladores a dos velas.

Estas son las cifras de la cobertura mediática que se hizo del clásico en 2018 / FCB

Estas son las cifras de la cobertura mediática que se hizo del clásico en 2018 / FCB 

Lo mismo que ocurrirá a una buena manada de periodistas. En 2018, se registraron un total de 759 periodistas acreditados para cubrir el evento, que terminó con goleada (5-1) y la destitución fulminante de Julen Lopetegui. Este año, en el primer clásico sin público desde 1902, solamente constan acreditados 33 medios de comunicación más las televisiones que tienen comprados los derechos de emisión.

Escasos profesionales de la comunicación 

Según cifras oficiales del FC Barcelona cubrirán el partido siete redactores de prensa, 14 fotógrafos, nueve radios (con sus respectivos narradores, periodistas y analistas), tres televisiones sin derechos y las televisiones con derechos, cuya cifra no ha sido confirmada a este medio por el club. En números redondos estamos hablando de que este sábado en un Camp Nou fantasma se repartirán la cobertura in situ del match entre 600 y 700 periodistas menos que en 2018. La pandemia sigue causando estragos. 

 
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