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Ferran Torres, abrazado por Laporta, saluda a la afición del Barça en su presentación / EFE

Ferran Torres, abrazado por Laporta, saluda a la afición del Barça en su presentación / EFE

El nuevo Barça de Xavi y Laporta sigue ajustando el punto de mira

La falta de puntería es la gran asignatura pendiente que puede sacar al club de la crisis

Víctor Malo @VMalo8

18.02.2022 01:03h Actualizado: 18.02.2022 15:13 h.

3 min

Son malos tiempos para el FC Barcelona. Tiempos oscursos. Tiempos de crisis. De crisis deportiva. De crisis económica. De crisis institucional. Joan Laporta fue escogido por los socios del club para rescatar al Barça de esta crisis y depositó su confianza en Xavi Hernández, el elegido para solucionar la primera de esas crisis, la deportiva; que puede ser clave para salir, también, de la económica y la institucional. 

Que el Barça juegue la antigua Copa de la UEFA es un hecho crítico. Algo que no se producía desde 2004. Pero al mismo tiempo es un aliciente para un equipo en fase de construcción que necesita una inyección de confianza a fuerza de competir. Derrotas y empates se suceden este curso como nunca en más de una década, pero el aprendizaje de un equipo nuevo, un entrenador nuevo y un presidente veterano pero nuevo es el primer paso para poner luz en la oscuridad en que vive sumida la entidad catalana. 

Este jueves, los azulgranas se estrenaron en la Europa League con una mezcla de sensaciones muy propias de lo que se está viviendo esta temporada. Los resultadistas quedaron decepcionados por el empate contra el Nápoles (1-1), mientras que los puristas del estilo se alegraron de la mejoría en el juego, sobre todo, en el segundo tiempo. De lo que no cabe discusión es que el equipo se lo dejó todo en el terreno de juego, mostró una actitud encomiable y buscó la victoria de manera incansable hasta el final. 

Ferran Torres, un rayo de luz desviado 

Ferran Torres fue el protagonista para bien y para mal de un partido que terminó en un decepcionante empate. Dirán los más críticos que no tiene gol, pero los entendidos celebran que supo generar las ocasiones en el primer partido que jugaba desde el flanco izquierdo del ataque, una posición donde parece encajar mucho mejor que de nueve y que le viene bien mientras Ansu Fati siga lesionado.

El futbolista, formado por Pep Guardiola y Luis Enrique Martínez, llamado a ser el nuevo líder ofensivo del equipo, acabó el partido entre lágrimas. El nivel de ambición y autoexigencia que desprende le llevó al derrumbe por las siete claras ocasiones que falló. También explotó de rabia en alguna ocasión, cuando algún compañero no le pasó el balón, como le ocurrió con Adama Traoré en la acción que generó el penalti. Y también se mostró fuerte mentalmente y muy seguro de sí mismo cuando, pese a sus constantes errores, asumió la respondabilidad de lanzar la pena máxima y la ejecutó de manera impecable. 

Ferran Torres celebra su gol al Nápoles junto a Pedri y Aubameyang / EFE

Ferran Torres celebra su gol al Nápoles junto a Pedri y Aubameyang / EFE

Pierre-Emerick Aubameyang es el otro delantero de debe aportar felicidad al Barça en forma de goles. El gabonés va cogiendo la forma y deja constancia de su impecable clase en algunos movimientos pero, como Ferran, todavía no está al ciento por ciento. Ellos dos son, junto al denostado Luuk de Jong y los lesionados Ansu y Memphis, quienes deben sacar las castañas del fuego al Barça. Luuk, pese a tener pocos minutos, sigue demostrando su espectacular habilidad rematadora y estuvo a punto de convertir una chilena ante el Nápoles.  

Buen fútbol y buena gestión para salir de la cueva

Si todos afinan un poco la puntería, siendo ahora Ferran, Aubameyang y Luuk la principal esperanza, se empezará a cavar el túnel para salir de la cueva. Y es que del rendimiento deportivo y la ilusión que genere el club, depende la llegada de nuevos patrocinadores que ayudarán a revertir la crisis económica. El buen fútbol es la principal arma blaugrana para venderse por el mundo y salir de las crisis deportiva y económica.

En cuanto a la crisis institucional, está en manos de Laporta, cuya dubitativa gestión estos meses ya se ha cobrado hasta seis dimisiones de peso en menos de un año. Especialmente, la preocupante salida del CEO Ferran Reverter. Para que el club funcione, además de goles, también la directiva debe dar ejemplo. El paralizado Espai Barça, el patrocinio de Spotify, la camiseta de Nike, la rebaja de la masa salarial, la reducción de la deuda y la generación de nuevos ingresos son las grandes asignaturas pendientes de una estructura ejecutiva que aún espera nuevo director general

 
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