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Laporta se lamenta durante una intervención pública / EFE

Laporta se lamenta durante una intervención pública / EFE

Los pecados capitales de Laporta como presidente del Barça

El máximo dirigente acumula errores en su segunda etapa al mando del club

Lluís Regàs @LluisRegas

11.12.2021 00:25h

5 min

El Barça está en crisis. Deportiva y económica. A 16 puntos del Real Madrid en la Liga y eliminado de la Champions, el curso tiene muy mala pinta para el equipo azulgrana. Igual de horrorosos son los números del club, que acumula una deuda de 1.350 millones de euros y no tiene margen salarial para fichar futbolistas en el mercado de invierno. Joan Laporta, presidente del Barça, recibió una mochila muy pesada de Josep Maria Bartomeu, pero su gestión está muy lejos de ser modélica. Ha cometido errores de bulto desde que ganó las elecciones, el pasado 7 de marzo.

La renuncia de Jaume Giró

Una semana después de que Joan Laporta ganara las elecciones para la presidencia del FC Barcelona, Jaume Giró presentó su renuncia “por motivos profesionales”. El abandono de quien debía ser su vicepresidente económico fue un duro golpe para el futuro presidente del Barça, que las pasó canutas para presentar un aval de 124,6 millones de euros.

Jaume Giró, responsable económico de la candidatura de Laporta | Estimem el Barça
Jaume Giró, durante la campaña electoral de Joan Laporta / ESTIMEM EL BARÇA

Durante la campaña electoral, Giró se desmarcó poco a poco de Laporta. La buena sintonía entre ambos duró muy poco. El rigor profesional del actual conseller d’Economia i Hisenda de la Generalitat contrastaba con la total improvisación del candidato. La dimisión de Giró evidenciaba que algo iba mal. El tema económico no estaba bien resuelto. Hoy, Laporta está en manos de los avalistas, un escenario que disgusta a muchos directivos.

La salida de Messi

Laporta garantizó durante la campaña electoral que tenía la fórmula para renovar a Leo Messi. Alardeó de su amistad con el futbolista y con su padre. Y deslizó que estaba convencido de que el astro argentino renovaría su contrato. Nadie dudó de su palabra. Ni tan siquiera sus rivales: Víctor Font y Toni Freixa.

messi wembley
Messi celebra su gol en la final de la Champions de 2011 en Wembley / EFE

La realidad, sin embargo, fue mucho más cruel. Laporta se reunió muy pronto con Messi para pactar su renovación. Hubo acuerdo. Incluso fue relativamente fácil. El jugador aceptó cobrar la mitad de su salario porque priorizaba seguir en el Barça, pero el salario del astro argentino no le cuadraba al presidente, que comenzó a marear la perdiz, con reuniones secretas con Javier Tebas y muchas consultas.

El 5 de agosto, Laporta se reunió con Messi y su padre. Ese día, el presidente le comunicó que rompía el acuerdo para sorpresa y malestar de los Messi. Se sintieron engañados y se cruzaron palabras subidas de tono. Desde entonces, la relación entre ambos ha sido muy fría, con algunos mensajes subliminales. En la gala del Balón de Oro, ambos se evitaron.

Deuda sobredimensionada

El expresidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, asegura que su gestión económica entre 2015 y 2020 fue correcta. Durante su mandato, el club alcanzó los 1.000 millones de ingresos en una temporada, pero la masa salarial se disparó. Con la crisis del coronavirus, todo reventó y los números rojos empezaron a castigar a un Barça con urgencias deportivas.

Ferran Reverter, durante su brillante exposición sobre la Due Diligence, asegura que el Barça podrá fichar en enero / FCB
Ferran Reverter, CEO del Barça / FCB

La lectura que hace Laporta de los números del Barça es muy distinta. El actual presidente asegura que el coronavirus apenas tuvo un impacto de 90 millones de euros para las cuentas del club. El máximo dirigente cifró en 481 millones las pérdidas de la pasada temporada tras devaluar a los futbolistas (160 millones) y hacer provisiones judiciales (90 millones). Al sobredimensionar las pérdidas, el Barça tuvo muchas más restricciones para fichar nuevos jugadores. Laporta es víctima de su obsesión por culpar a Bartomeu de todos los problemas.

Ferran Reverter, actual CEO del club, cifró la deuda actual del Barça en 1.350 millones de euros. Reverter aseguró que el club tardará cinco años en recuperarse y añadió: "Cuando llegamos, el Barça estaba en quiebra técnica".

Recelos con Koeman

Ronald Koeman siempre será recordado por su gol en Wembley. Es un mito del barcelonismo. También era una persona muy próxima a Johan Cruyff y respetada por su hijo, Jordi. Laporta, sin embargo, siempre desconfió del técnico holandés, tal vez porque fue fichado por Josep Maria Bartomeu.

Ronald Koeman, cabizbajo durante el Barça-Real Madrid, fue increpado por varios aficionados al abandonar el Camp Nou / EFE
Koeman, cabizbajo, durante el Barça-Real Madrid / EFE

La pasada temporada, la del burofax de Messi, Koeman gestionó la plantilla del Barça con mucha inteligencia. El equipo ganó la Copa del Rey y luchó por la Liga hasta el final. Laporta, sin embargo, no quiso ratificarle tras golear al Athletic (4-0) en Sevilla.

Los futbolistas detectaron que el técnico estaba en una posición débil. El desenlace de la Liga fue un aviso. Lo peor llegó después. Públicamente, el presidente admitió que le había pedido dos semanas a Koeman para decidir su futuro. Si encontraba un técnico mejor, sería destituido. No sedujo a Guardiola y Ronald, con la soga al cuello, siguió en el Barça. Hasta Vallecas. Koeman fue despedido en el avión de regreso tras la derrota contra el Rayo.

Xavi llega tarde

Laporta tuvo una relación muy afectuosa con Xavi en su primera etapa como presidente del Barça. Entre ambos había mucha complicidad. Hasta el día que el presidente le pidió que rompiera su compromiso con la candidatura de Víctor Font. Xavi se mantuvo fiel al empresario de Granollers, aunque no quiso posicionarse públicamente.

Xavi anima a sus jugadores durante el Barça-Benfica de la Champions / FCB
Xavi anima a sus futbolistas en el partido contra el Benfica / FCB

El Barça ganó la Copa del Rey, pero Laporta ya barruntaba un relevo al acabar la temporada. Contempló el fichaje de Pirlo y el de Gallardo. Sin embargo, ignoró por completo a Xavi. Durante meses, apenas se intercambiaron algún mensaje por whatsapp. Mensajes inocuos. El técnico de Terrassa esperó noticias del Barça. No llegaron y renovó por el Al-Sadd. Meses después, rompió su compromiso, pero el club azulgrana tuvo que abonar cinco millones de euros.

Derrota en la asamblea de compromisarios

Laporta se aplicó a fondo en la asamblea de socios compromisarios del pasado octubre. Se jugaba mucho. Desplegó toda su oratoria y buenas palabras para que los compromisarios eliminaran el artículo 67 de los estatutos del club que obligaba a una junta directiva a dimitir si encadenaba dos ejercicios con pérdidas. También pidió que aprobaran la petición de un crédito de 1.500 millones de euros para financiar el Espai Barça. Salió victorioso.

Joan Laporta en la asamblea de socios compromisarios / FCB
Laporta, en la asamblea de compromisarios / FCB

El presidente del Barça, sin embargo, fracasó en su deseo de eliminar la Confederación Mundial de Peñas. En las intervenciones de los peñista encontró mucha oposición. Hubo críticas muy duras hacia el máximo dirigente, que perdió la votación por solo dos votos. Curiosamente, el vicepresidente del área social, Antonio Escudero, no estuvo presente. El malestar de Laporta fue de campeonato. Nunca ha tenido una relación fluida con las peñas, a diferencia de otros presidentes como Josep Lluís Núñez y Josep Maria Bartomeu.

El Espai Barça, muy caro

El Espai Barça es la gran obsesión de Laporta. La transformación del Camp Nou y la construcción del nuevo Palau Blaugrana serán las grandes obras del club en el siglo XXI. Su coste, de 1.500 millones de euros, suscita muchas dudas. El futuro pabellón ha sido presupuestado en 420 millones de euros, 140 millones más que el Valencia Arena, que tendrá una capacidad para 15.600 espectadores.

Recreación virtual del Espai Barça / FCB
Recreación virtual del Espai Barça / FCB

La reforma del Camp Nou costará 900 millones de euros, más del doble de la cantidad presupuestada por Bartomeu. Y el proyecto suscita algunas dudas entre los abonados. La construcción de dos anillos de palcos entre la segunda y la tercera grada empeorará la visibilidad de los socios de la parte alta del estadio. Laporta, en cambio, no modificará la pendiente de la primera grada, pese a las quejas de muchos abonados por la mala visibilidad de sus localidades.

Laporta anunció que la financiación del Espai Barça debía ser aprobada, única y exclusivamente, por los socios compromisarios. Luego rectificó y convocó un referéndum para el 19 de diciembre. Los socios votarán, pero han recibido muy poca información de los cambios que sufrirá el Camp Nou respecto al proyecto inicial de Nikken Sekkei.

 
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