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Joan Laporta y Florentino Pérez conversan en el palco del Camp Nou / EP

Joan Laporta y Florentino Pérez conversan en el palco del Camp Nou / EP

Las tensiones que envuelven la relación de Laporta con Florentino Pérez antes del clásico

Los presidentes de Barça y Real Madrid tienen muchas guerras comunes: unas como aliados, otras como adversarios

Víctor Malo @VMalo8

19.03.2022 02:32h

5 min

"Ganas de volver a veros". Es la frase con la que Joan Laporta se hizo fuerte para ganar las últimas elecciones a la presidencia del FC Barcelona. Se levantaba imponente, dibujada sobre una enorme lona frente al Santiago Bernabéu y desvelaba, casi sin quererlo, esa necesidad de tener cerca al eterno enemigo. Como ocurre con los polos opuestos, que necesariamente se atraen. La rivalidad extrema hacia el Real Madrid en su anterior mandato (2003-2010), con el recuerdo del 2-6 entre otras muchas noches de gloria en la memoria, llegó a tener un componente político que a lo largo de la historia ha enfrentado al bando catalán con el madrileño. Sin embargo, estas rencillas deportivo-institucionales no han impedido que, con el paso de los años, las relaciones entre Laporta y Florentino Pérez sean excepcionales. Veremos si se tuercen, ahora que vienen curvas. 

Muchas comidas de directivas, ratos en el palco conteniendo las emociones y llamadas discretas para construir, como enemigos futbolísticos, un futuro con intereses económicos comunes han forjado un vínculo que comenzó en 2003 y se mantiene casi 20 años después. Han habido parones en este tiempo, muy breves en el caso de Florentino --solamente dejó la presidencia en manos de Ramon Calderón durante dos años-- y algo más longevos en el caso de Laporta --durante la década del bartorrosellismo--, y humillaciones antológicas por ambos lados --aunque mayoritariament azulgranas-- con el balón en juego pero, por encima de todo, se ha mantenido el respeto. Antagónicos sobre el terreno de juego; cómplices en los despachos

La frustrada Superliga 

Actualmente, ambos dirigentes tienen un abanico de frentes abiertos que deben dirimir. Algunos como aliados; otros como adversarios. Entre sus alianzas, destaca la Superliga Europea. Un proyecto muy ambicioso venido a menos que, desde el Barça insisten en querer repensar buscando otras cómplicidades y siendo más sensibles a las posturas de las ligas domésticas y los clubes más pequeños. Al mismo tiempo, en los despachos del Camp Nou se muestran partidarios de incluir a la UEFA en la ecuación y tratar de llegar a acuerdos comunes en lugar de hacer la guerra de forma unilateral, cómo se empezó hace un año. El Madrid, en cambio, parece estar cerrado en banda con este proyecto, empeñado en sacarlo adelante bajo la idea original, algo que a día de hoy se antoja una entelequia. 

Diferencias sobre CVC

Otra batalla donde empiezan a mostrar divergencias tiene a la Liga como principal adversario. Como ocurre con la UEFA, Florentino está a matar con los dirigentes de la patronal del fútbol español, concretamente con Javier Tebas, mientras que Laporta se maneja en una extraña relación del constante estira y afloja. Mateu Alemany es el hombre fuerte del Barça en la Liga y está teniendo puentes para buscar sinergias positivas, especialmente tras la dimisión de Ferran Reverter. El acuerdo con el fondo de capital riesgo CVC es el clavo ardiendo al que se agarra el Barça para salvar los presupuestos antes del 30 de junio --la desviación con respecto al objetivo presentado en septiembre es de unos 100 millones de euros-- y sanear una mermada economía que se saldó con unas pérdidias --en parte ficticias-- de 481 millones y una deuda de 1.350 millones

Joan Laporta y Florentino Pérez, presidentes del Barça y del Real Madrid / EFE

Joan Laporta y Florentino Pérez, presidentes del Barça y del Real Madrid / EFE

La directiva culé negocia en solitario con CVC para que entren en el Barça en forma de capital, con una probable compra de acciones societarias y sin generar deuda, a cambio de un pago cifrado en 270 millones de euros. Esta la vía más cercana en estos momentos que baraja Laporta para poder empezar a solventar el estricto límite salarial que le marca la Liga --una parte de las negociaciones versa sobre la posibilidad de no utilizar solamente el 15% del dinero para salarios deportivos, sino un 30%-- para ampliar la plantilla en verano. Florentino Pérez, en cambio, está frontalmente en contra de esta solución porque supone hipotecar los derechos televisivos de los próximos años y sabe que el Barça y el Madrid van de la mano en esta lucha. Hasta el punto de que ambos clubes, junto al Athletic Club, mantienen una demanda contra la operación de LaLiga Impulso que está pendiente de resolverse en los tribunales y que, de prosperar, podría invalidar el acuerdo global con el resto de clubes. 

Avales

Los dos colosos del fútbol español han ido de la mano, asimismo, en la petición al CSD para la reducción --o retirada, está todavía por ver cómo queda definitivamente-- de los avales. La Ley del Deporte obligaba a cualquier nueva junta directiva a presentar un aval por el 15% del presupuesto de gastos anual del club y, en el caso de haberlas, las pérdidas añadidas que se hubiesen generado en el ejercicio anterior. Laporta contó con el inestimable apoyo de Florentino para eliminar esta norma sin dejar de mantener la posibilidad de salvaguardar esa protección del 15%, que es lo que le interesa al presidente blanco. Esta situación genera dos corrientes de opinión: los que dicen que Laporta está en deuda con Florentino y por eso le seguirá apoyando en la Superliga y otra trincheras; o los que creen que ahora que ya ha conseguido el favor del Madrid con los avales es cuando se aleja del club blanco y se acerca a la Liga a través del acuerdo con CVC

Almuerzo y estadios

El tiempo dirá en qué posición está realmente Laporta, claramente situado entre dos tierras; en medio del fuego cruzado entre Florentino y Tebas. Mientras tanto, la actualidad deportiva marca la agenda de ambos y les tiene reservada una cita a las 14:30 en Zalacaín, el mismo restaurante donde hace 10 días saltaban chispas con Nasser al-Khelaifi, el presidente del PSG que deteriora la imagen de Qatar en vísperas del Mundial de fútbol.

Florentino Pérez obsequia a Nasser al-Kehalifi con una réplica del nuevo Bernabéu / RM

Florentino Pérez obsequia a Nasser al-Kehalifi con una réplica del nuevo Bernabéu / RM

Está por ver si el presidente blanco también regalará una réplica del nuevo Bernabéu a su homólogo barcelonista, que va mucho más retrasado en la tarea de reformar el estadio. El coliseo blanco estará terminado en noviembre y el Real Madrid ya se prepara para recibir una golosa inyección de 400 millones de euros por parte de Legends. La desesperación culé en este sentido es tan importante que el club ha aceptado vender por primera vez en la historia el nombre de su feudo, que a partir de la próxima temporada pasará a llamarse Spotify Camp Nou merced a un acuerdo de 275 millones por cinco años que incluye otros activos como la camiseta del primer equipo, la del Femenino y la ropa de entrenamiento de ambos. 

El fichaje de Haaland 

La última contienda que enfrenta a los dos presidentes es la del verde. La primera se juega el domingo a las 21h en el Santiago Bernabéu con la Liga prácticamente sentenciada para el equipo que dirige Carlo Ancelotti. La segunda se disputa en los despachos y tiene el mercado de fichajes como gran protagonista. Erling Haaland es la súper estrella que ambos presidentes anhelan convencer para que se sume a sus proyectos deportivos, aunque el Madrid cuenta con la ventaja económica de su lado y el fichaje del otro gran jugador franquicia del momento, Kylian Mbappé, como elemento distorsionador: desde la capital opinan que es un punto a favor para convencer a Haaland y en Barcelona se cree que no puede haber dos gallos en un mismo gallinero y, por tanto, el noruego descartará estar a la sombra del francés. 

Las informaciones más fiables, sin embargo, apuntan que Haaland acabará en el Manchester City de Pep Guardiola con un acuerdo de cumplimiento obligatorio por tres años y una cláusula adicional de salida al tercero. Podría ser entonces cuando de verdad se la jueguen Barça y Real Madrid por seducir a la estrella que más brilla del firmamento futbolístico. Una más de las muchas filias y fobias que unen tanto como enfrentan a Laporta con Florentino Pérez.  

 
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