Palco

Ernesto Valverde en el banquillo del Barça / EFE

Ernesto Valverde en el banquillo del Barça / EFE

Las tensiones de Valverde con el Barça: un problema para Bartomeu

El Txingurri se hace de rogar y mete presión de cara al mercado de invierno

Víctor Malo @VMalo8

10.09.2018 22:16h Actualizado: 13.09.2018 17:25 h.

2 min

Ernesto Valverde se ha puesto serio. Meticuloso, constante y profesional como la copa de un pino, el técnico extremeño acumula no pocas decepciones desde que llegó al FC Barcelona.

La gestión interna de la entidad deportiva más grande de España con el Real Madrid no es sencilla. Sin embargo, el Txingurri es de aquellos que lo hacen todo fácil. Probablemente, espere lo mismo de sus interlocutores.

Contundente fue la respuesta de Valverde cuando supo que Ivan Rakitic estaba en la línea de salida. Dejó claro que el Barça no está para hacer negocio, sino para llenar de títulos las vitrinas.

Rakitic se queda

Esa respuesta sirvió para aclarar que por muy buena que fuese una oferta para vender a Rakitic por más de 100 millones de euros a pesar de sus 30 años de edad, es un imprescindible en los planes del entrenador. Y el objetivo este año se ha gritado a los cuatro vientos: ganar la Champions.

Para ello, Valverde necesita el equipo más competitivo posible. Es ahí donde radican algunos de los puntos de división con respecto a la junta directiva que preside Josep María Bartomeu.

El presidente Bartomeu dialoga con el entrenador del Barça, Ernesto Valverde / FCB - Miguel Ruiz

El presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, y el técnico del primer equipo, Ernesto Valverde / FCB

Son muchas las decisiones deportivas no ratificadas por Valverde que se han producido desde que llegó. Algunas, difícilmente evitables, como la marcha de Neymar al PSG. Sin embargo, en otras se podría haber puesto algo más de empeño.

Malcom en lugar de Griezmann

El Txingurri daba por hecho que Antoine Griezmann llegaría para reforzar la delantera. No llegó el francés ni tampoco otra de sus peticiones, Willian. En cambio, aterrizó un joven extremo al que nadie en el Camp Nou conocía.

Malcom llegó procedente del Girondins previo pago de 41 millones de euros. Una operación buena en lo económico, teniendo en cuenta la inflación del mercado, pero que Valverde desconocía.

Al técnico de Vitoria no le gustó la forma de proceder de Eric Abidal, que movido por las presiones de la directiva, optó por aprovechar buenas ocasiones de mercado.

El fichaje de Arturo Vidal

Similar fue la gestión de la marcha de Paulinho, futbolista con quien Valverde estaba encantado. En su lugar llegó Arturo Vidal, otro jugador que no había pedido el entrenador.

Estas decisiones, sumadas a la ausencia de un gran fichaje –pedido por el cuerpo técnico– para reforzar el centro del campo, generan dudas sobre si la plantilla del Barça es más potente este año que el anterior.

La marcha de Andrés Iniesta sigue despertando miedos y la irregular adaptación de grandes estrellas como Coutinho y Dembelé no ayuda. Todo ello ha generado algunas tensiones.

Termina contrato en 2019

No se puede decir que sea mala la relación de Valverde con Bartomeu, porque no lo es. Pero hay un atisbo de decepción en el rostro del técnico. Una situación que empaña su renovación.

El vicepresidente del Barça Jordi Mestre; el presidente, Josep Maria Bartomeu; el técnico, Ernesto Valverde, y el ex secretario técnico Robert Fernández

El vicepresidente del Barça Jordi Mestre; el presidente, Josep Maria Bartomeu; el técnico, Ernesto Valverde, y el ex secretario técnico Robert Fernández / FCB

Valverde firmó un contrato con el Barça por dos años. Termina el próximo 30 de junio de 2019 y, de momento, no hace amago de renovarlo.

Hace de Guardiola

En el club están encantados con él. Y lo más importante: en el vestuario también. Pero de momento, el Txingurri juega a hacer de Guardiola y se hace de rogar.

Seguramente necesita más cariño, pero no del económico, sino del de verdad, forjado en el respeto y la confianza. Un gran fichaje en el mercado de invierno sería un magnífico regalo de Navidad. Y la mejor excusa para hacer las paces.

 
Hoy destacamos