Universo Blaugrana

Ronald Araujo en el parón de selecciones entrenando con el Barça / FCB

Ronald Araujo en el parón de selecciones entrenando con el Barça / FCB

Araujo cuenta la historia de su fichaje por el Barça

El central uruguayo llegó al filial del club azulgrana el verano de 2018

Alba Cabrera

30.03.2021 12:21h

5 min

El 29 de agosto de 2018, Ronald Araujo fichó por el FC Barcelona B por 1,7 millones de euros procedente del Boston River. El central uruguayo aterrizó ya hace tres temporadas en Can Barça. Y a la tercera ha ido la vencida para jugar en el Camp Nou con tan sólo 22 años.

Este lunes, en una entrevista para El Periódico, Ronald se ha explayado sobre su llegada al Barcelona: “Yo estaba durmiendo la siesta en mi apartamento de Montevideo (Uruguay). Recibo entonces una llamada de mi representante. Era un viernes, yo tenía un partido el domingo en Rivera, mi ciudad, y mis padres habían sacado entradas para ir a verme. ‘¡Haz la maleta que te venís para acá!’, me dice. Y yo le respondo: ‘¿Para acá? ¿A dónde?’ Y él: ‘Para acá, para Europa’. Y yo: ‘¿Pero a dónde voy a ir?’. Él me respondió: ‘Tranquilo, tenemos varias ofertas, vamos a ir viendo de a poco’. Y le insistía: ‘Tenés que decirme...’”.

Ronald Araujo entrenando en la Ciudad Deportiva / FCB

Ronald Araujo entrenando en la Ciudad Deportiva / FCB

“‘Tenemos este equipo, este y este… Y el Barça’. Fue cuando yo llamé a mi madre: ‘No puedo jugar el domingo. Me tengo que ir’. Y ella me respondió: ‘¿Cómo qué te vas? ¿A dónde?’ Cuando les dije que tenía varios equipos y uno era el Barça, se pusieron todos muy felices. No jugué el domingo por precaución, claro. Ellos fueron igual a ver el partido, pero yo no estaba”, ha proseguido el central uruguayo. “Faltaba bastante información. Llegué a Madrid un martes, estaba en el hotel, y todavía no se había concretado nada. Luego me dijeron que íbamos a Barcelona. Yo estaba muy feliz, no pensé si era el primer equipo o el Barça B. Para mí, era Barcelona y el Barça, el club más grande del mundo”, ha dicho.

“En unas horas cambió todo”

“Fue tremendo, tremendo. En unas horas cambió todo. A veces, hay escalones para llegar a un club como este. Quizá ir de Boston a un grande de Uruguay y luego venir acá. Pero ese paso, de Boston al Barça, no lo ha dado mucha gente”, ha contado Ronald Araujo sobre su fichaje.

“Fue un paso gigantesco. Cuando llegué a Sant Joan Despí estaba nervioso, solo quería pasar las pruebas médicas y arrancar. Ya el primer día conocí a Luis Suárez. Nada más firmar, y coincidiendo que ellos entrenaban por la tarde, bajé al campo de entrenamiento. Luis me dio la bienvenida tras hablar un ratito. Yo estaba viviendo una película. Tal cual. Vi a Leo, Piqué, Busquets… Yo estaba contentazo. Estaba flotando. A Luis solo lo conocía de verlo en la televisión y, de repente, estaba hablando con él”, ha explicado

Ronald Araujo reapareció ante el Huesca en Liga / FCB

Ronald Araujo reapareció ante el Huesca en Liga / FCB

Además, Araujo también ha querido recordar su debut con el primer equipo: “14 minutos y roja. No me influyó para nada la expulsión. Nada de nada. Estaba muy feliz de haber debutado en el Camp Nou ante 90.000 personas… Ahí es donde empecé. Me escribieron mis amigos, mi tío y se lamentaban. Y yo les decía: ‘¡Lástima nada! ¡Decidme felicitaciones! ¡He jugado con el Barça! ¡No me pongas qué lástima la expulsión!’ Yo no estaba triste, estaba contento”.

El niño de Mandubí

Pero, para llegar al Barça, Ronald Araujo ha relatado lo complicado que fue su camino. Empezó a jugar al fútbol en la calle: “En mi casa, en Mandubí, un barrio humilde de Rivera, había un pasillo largo. Y ahí, entre las casas, es cómo yo empecé. Pero luego al fútbol, un poco más en serio, fue en el Huracán de Rivera. Tenía cinco años. En mi ciudad, un lado de la calle es Uruguay y el otro de Brasil”.

“En casa, a veces, nos faltaba para tener zapatos y había días en que también teníamos poco para la comida. Me acuerdo de uno en que solo teníamos pasta y mayonesa para comer con mi madre. También recuerdo que no tenía zapatos para jugar a fútbol y mi madre se metía, no sé cómo se dice acá, a sacar cuotas para conseguirlos. A veces, se demoraba ocho o nueve meses sin pagarlos, pero yo tenía mis zapatos. Es un esfuerzo muy grande el que hicieron mis padres, siempre les estaré agradecido. Y ahora resulta que yo tengo contrato con Nike”, ha relatado.

Ronald Araujo y Arnau Tenas en un entrenamiento / FCB

Ronald Araujo y Arnau Tenas en un entrenamiento / FCB

Igualmente, Araujo confiesa que, en un principio, él jugaba de delantero y que en su equipo del barrio llevaba el nombre de un delantero: “Yo era Ronaldinho. De pequeño era siempre Ronaldinho. Era algo muy lindo, disfrutabas por jugar, lo que más te gustaba, sin ninguna presión. No, no jugaba de central. Me gustaba estar más arriba, hacer goles, ir al ataque”.

Del Huracán al Rentistas

“Con ocho o nueve años, siempre tuve ofertas para irme a la capital para probar con algunos equipos. Fui a Danubio, también a Nacional y luego a Peñarol. Pero mi madre no me dejaba quedarme allí. Siempre me decía lo mismo: ‘Eres muy chiquito, tienes que estudiar, luego ya se dará el momento de ir a la capital’ Yo, claro, me quedaba triste y le preguntaba: ‘Entonces, ¿por qué me dejas ir a probar si luego no me permites quedarme?’”, explica Ronald Araujo sobre cómo empezó a buscar otros equipos de más nivel.

Ronald Araujo en un encuentro del Barça / EFE

Ronald Araujo en un encuentro del Barça / EFE

El central uruguayo comenta que su salto del Huracán al Rentistas con 16 años no fue nada fácil: Yo estaba entonces en quinta categoría y me hacen la prueba con el equipo de cuarta. Jugué solo 10 minutos y el técnico me dijo: ‘No te quedas, ya tengo el plantel cerrado’. Tuve una gran decepción, un disgusto tremendo. Pensé: ‘Mi sueño se ha terminado’. Estaba muy triste. Yo estaba solo en un apartamento en Montevideo. No le quise decir nada a mi madre. Lo guardé todo para mí. Tras decirme que no, Diego Ospitaleche, que era mi agente entonces, llamó a un directivo para decirle lo que había pasado. Luego, me llamaron a mí. ‘Ven mañana a jugar en tu categoría, en quinta. Ven a probar acá de nuevo’. Fui a la prueba, me pusieron 15 minutos, marqué un gol de cabeza y ganamos el partido amistoso. Entonces, me dicen: ‘Ya te quedas con nosotros’. Luego, cogí el teléfono para llamar a casa: ‘Mamá, me quieren, me quedo en Rentistas’ No quise darle la mala noticia. Algo así me ocurrió cuando me dieron la oportunidad de jugar en Primera, ya como central”.

Su aprendizaje

Por otra parte, Ronald Araujo apunta a que su madurez se debe a su entorno y sus experiencias vitales: “Siempre jugué con gente mayor que yo y eso me ha ayudado bastante. En Rentistas, tenía a Jadson Viera y Deivis Varone, eran los dos capitanes, los dos centrales. Yo solo tenía 17 años. Me daban consejos sobre el fútbol y la vida. Viera me pasaba a buscar por casa para ir al entrenamiento. Pasamos momentos duros allí. No nos pagaban no teníamos sueldo. Tanto Jadson como Deivis me ayudaban en lo que necesitaba. Ya fuera en la comida o en otras cosas. Pasé momentos muy duros en el apartamento y ellos siempre estaban ahí”.

“Hasta que no fui profesional me daban 500 pesos para el autobús y me sobraban 200, que deben ser unos 10 euros acá. El canasto con la comida me lo mandaban mis padres desde Rivera. Era una vez al mes. Con eso, me mantenía. Pero hubo un momento en que faltaba comida. ¡O comía mucho! ¡O faltaba! Entonces, lo pasé muy mal comiendo solo lo que había. Por eso, estoy tan agradecido a Dios y al fútbol por tener ahora mis cosas y poder ayudar a mis padres”, ha dicho.

Araujo junto a Piqué en el partido del Barça contra el Sevilla / FC Barcelona

Araujo junto a Piqué en el partido del Barça contra el Sevilla / FC Barcelona

Igualmente, Araujo ha admitido que sus referencias como centrales son jugadores como “Godín, Giménez, Lugano, Montero, Puyol, Gerard, Rio Ferdinand… Hoy miro más a los de ahora, siento que debo sacar el jueguito de cada uno de ellos. Siento que debo seguir aprendiendo, porque me gustan los uno contra uno”. Por último, el central se ha mojado sobre si aún piensa en aquel niño que fue en Uruguay: “No, la verdad que no. Me ocurre algo así cuando estoy en un momento malo. Por ejemplo, cuando me lesioné. Pero reflexiono, veo dónde estoy y pienso que esto no es nada”.

 
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