Universo Blaugrana

Gerard Piqué, celebrando su gol ante el Dinamo de Kiev | EFE

Gerard Piqué, celebrando su gol ante el Dinamo de Kiev | EFE

Un Barça agridulce tumba al Dinamo de Kiev pidiendo la hora

El conjunto azulgrana superó por la mínima a un debilitado equipo ucraniano, y encara su pase a los octavos de final

Sergio Cabanelas @SCabanelas10

04.11.2020 22:53h Actualizado: 04.11.2020 22:58 h.

3 min

El FC Barcelona volvió a demostrar su doble cara ante el Dinamo de Kiev en Champions. Los culés se llevaron un triunfo por la mínima (2-1) pero no respondieron a las expectativas. En un escenario donde se preveía una goleada y la reivindicación de sus estrellas, el conjunto culé no estuvo a la altura y acabó sufriendo hasta el último segundo para sumar los tres puntos. 

Ter Stegen, en su regreso, fue el héroe de un conjunto azulgrana sometido por los ucranianos. Este Barça necesita todavía mejorar, y mucho, si quiere ser aspirante a levantar algún título. Tres puntos importantes pero una imagen muy pobre la que mostraron los de Koeman. 

El Barça no responde a las expectativas

El Barça se encontraba en el escenario perfecto para recuperar sensaciones, y conseguir por fin un triunfo solvente que le permitiese ahuyentar los fantasmas generados por los tropiezos en Liga. Un partido para "salir y disfrutar", como indica la frase de Johan Cruyff que está en el césped del Camp Nou. Los culés se enfrentaban al rival más débil de su grupo. Un Dinamo de Kiev que, además. llegaba con medio equipo de baja por coronavirus. 

El inicio azulgrana fue fulgurante. Los hombres de Koeman se lanzaron sin piedad ante la portería ucraniana. Poco tardó Leo Messi, en su partido número 150 en Europa, a abrir el marcador. Eso sí, de nuevo, de penalti. Su gol en jugada se seguía resistiendo. Pocos segundos después, Pedri protagonizó un disparo que se quedó a pocos centímetros de entrar, y Griezmann erró una ocasión con la portería vacía. Todo, en apenas diez minutos. Se intuía goleada culé en el Estadi. 

Leo Messi, celebrando su gol ante el Dinamo de Kiev | FCB

Leo Messi, celebrando su gol ante el Dinamo de Kiev | FCB

Sin embargo, el FC Barcelona se quedó de repente sin fuelle, y bajó considerablemente su rendimiento. Lo que permitió al equipo entrenado por el mítico Mircea Lucescu crecerse, y creer en sus opciones. Ante un cuadro catalán roto, los ucranianos empezaron a llegar con peligro a la portería de Ter Stegen. Especialmente al contraataque. El meta alemán, en su regreso, sacó dos manos primordiales para evitar las tablas. Un empate que se merecía el Dinamo pero no acabó de llegar, ante la pasividad del juego azulgrana. 

En los últimos minutos, el Barça puso una marcha más y demostró que con muy poco, era capaz de hacer mucho daño a la portería visitante. Pedri volvió a tener en las botas el segundo, pero Nescheret se mantuvo sólido y evitó la sentencia blaugrana. Koeman se marchó visiblamente airado al vestuario, por una desconexión de sus jugadores que les privó de disfrutar ante un rival inferior y les provocó un susto importante en la primera mitad. 

Pidiendo la hora

Tras el paso por los vestidores, llegó el aviso más importante del Dinamo de Kiev. Primero, una gran combinación que obligó de nuevo a aparecer a Ter Stegen. Y en el mismo córner, llegó el gol de los ucranianos, que anuló el VAR ya que el balón había salido previamente por línea de fondo. Advertencia considerable, que tampoco cambió la mentalidad del Barça. El alemán fue determinante pocos minutos después, al evitar la igualada en un contraataque de libro de los de Lucescu. 

El FC Barcelona estaba jugando con fuego. Las ocasiones de los visitantes se sucedían. A Koeman no le gustaba lo que veía, y no tardó en dar un lavado de imagen al equipo. Sustituyó a un poco eficaz Griezmann y a Pjanic, y dio entrada a Sergi Roberto y Dembelé. Dos sustituciones que dieron un marcha más al cuadro azulgrana. 

Piqué, celebrando con Ansu Fati el gol ante el Dinamo de Kiev | EFE

Piqué, celebrando con Ansu Fati el gol ante el Dinamo de Kiev | EFE

En este sentido, el encuentro se le puso de caras a los culés cuando Gerard Piqué, a la salida de un córner, anotó el segundo. Un gol que daba aire a un cuadro catalán que estaba sufriendo más de lo esperado. No obstante, no dejaba de ser un premio a la eficiencia culé. Un espejismo para un juego que nunca respondió a las expectativas. 

Y es que la desventaja todavía dio más libertad al Dinamo para lanzarse hacia la portería de Ter Stegen. Y de tanta insistencia, finalmente consiguieron un gol que les hizo creer. Arrinconaron a los de Koeman hasta el último segundo. El Barça no estuvo a la altura, sufrió y acabó pidiendo la hora. Pero se llevó tres puntos clave. Aunque se esperaba mucho más del equipo culé. 

 
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