Universo Blaugrana

Los jugadores del Barça celebran el gol de Dembelé frente al Tottenham / EFE

Los jugadores del Barça celebran el gol de Dembelé frente al Tottenham / EFE

Un Barça cargado de suplentes confirma su candidatura a la Champions

Los azulgranas empatan en un partido sin excesiva exigencia e igualan el récord de imbatibilidad que hasta ahora ostentaba en solitario el Bayern de Múnich

11.12.2018 22:52h Actualizado: 11.12.2018 23:00 h.

4 min

Se cumplió el trámite con un notable, especialmente visto el once inicial que Valverde ideó para finiquitar el último partido de grupos de la Champions League. El Barça no ganó al Tottenham (1-1), pero el empate no cambió nada. El Barça es primero de grupo, invicto y dio una buena imagen ante su afición con un once cargado de suplentes.

Así pues, el club catalán es ya el segundo equipo en conseguir una racha de imbatibilidad de 29 partidos en la competición europea sin conocer la derrota como local. Una hazaña que hasta ahora ostentaba en solitario el Bayern de Múnich y a la que los azulgranas se suman tras vencer al Tottenham en un partido sin mucha exigencia, pero de alto voltaje. 

El Barça dominó y una genialidad de Dembelé en el minuto siete fue suficiente para reducir la exigencia que en la segunda parte impondrían los ingleses que supieron ser pacientes y tras probar a Cillessen de todas las formas, consiguieron el gol tras una jugada colectiva en la que Lucas Moura remató a bocajarro para poner las tablas en el marcador. 

Descafeinado

Con ambos equipos probándose, el Barça golpeó primero. Los ingleses todavía se estaban habituando al terreno de juego cuando Walker-Peters se confió ante la presión del Dembelé que le robó la cartera para marcarse un carrerón y batir a Lloris tras dejar a dos rivales atrás, con recorte incluido. Celebración extraña, pero que levantó a un Camp Nou que vuelve a vivir un idilio con el francés en el verde y una pesadilla fuera de éste. 

Una foto de Ousmane Dembelé celebrando su gol frente al Tottenham / EFE

Una foto de Ousmane Dembelé celebrando su gol frente al Tottenham / EFE

Con el gol a favor, el Barça probó, pero mantuvo la posesión del balón con Rakitic manejando la medular y ordenando a Arthur y Aleñá, ambos excelsos ante un rival en el que el brasileño ya se gustó en Wembley y que el de Mataró hizo lo propio en el Camp Nou. Pasado el ecuador, los hombres de Mauricio Pochettino dieron un paso al frente.

Posesiones más largas, buscando la espalda de la defensa, pero sin éxito ante una defensa que estuvo imperial con un Lenglet en su salsa, pese a jugar como zaguero diestro. La única clara la tuvo Song en el 32. Un mano a mano de libro, pero apareció Cillessen --titular este martes-- para salvar el empate en el uno contra uno. Sacó un pie magistral que recordó a Ter Stegen, pero no, era el holandés.

Un resultado corto, pero cómodo para un Barça que buscó portería contraria, pero sin prisas, a la espera del error defensivo. Y con el Tottenham medio dormido, Coutinho pudo ampliar distancias en el marcador tras una jugada individual que acabó topándose con el poste ante la mirada de Lloris, totalmente vendido. 

Condicionados 

Conociendo el resultado del PSV - Inter de Milán --en el que los italianos perdían al descanso y empataron en la segunda-- los británicos avanzaron las líneas. Crearon más ocasiones en los diez primeros minutos de la segunda parte que en toda la primera que por momentos pareció un partido amistoso pese a la importancia del encuentro para los Spurs.

Valverde siguió el guión establecido en Copa con las rotaciones y Rakitic le cedió el brazalete de capitán y la medular a Sergio Busquets tras el descanso. Un cambio necesario para dar un respiro a dos piernas muy exigidas durante la temporada. 

Una foto de archivo de Carles Aleñá frente al Tottenham / EFE

Una foto de archivo de Carles Aleñá frente al Tottenham / EFE

Con el Tottenham volcado en ataque, el Camp Nou despertó cuando vio a Leo Messi calentar. Los ingleses continuaron con su juego vertical, pero la falta de claridad condenó a un equipo que tuvo tres llegadas claras sin resultado. Entró Leo Messi, y el guión no cambió. Una sustitución más psicológica que real para el Barça con todo sentenciado. Munir abandonó el terreno de juego instantes después de marcar un tanto que no subió al marcador por fuera de juego para dar entrada a un capitán ovacionado.

'In extremis'

Virtualmente eliminados tras el empate del Inter de Milán, los ingleses probaron los reflejos de Cillessen, pero el guardameta paró todo lo que estuvo a su alcance. El Barça sufrió algo más las acometidas británicas y tras tres ocasiones claras y el posible dos a cero en un contraataque --en el que Coutinho volvió a estrellarse contra el palo-- llegó el gol de Lucas Moura en el 85. Una jugada por la banda de Harry Kane que intercambió posiciones con el brasileño. El 8 remató a placer en posición de delantero centro para levantar a un estadio al que acudieron centenares de ingleses. 

Un empate in extremis que salva los muebles a Mauricio Pochettino y manda al Inter de Milán a la Europa League. Los italianos tampoco pudieron pasar de las tablas (1-1) en San Siro, así como tampoco el Nápoles frente al Liverpool. Dos italianos a la calle. Para los azulgrana tan solo cambia el récord, pero Valverde deberá hacer más de una lectura. Aleñá jugó como en el patio de su casa, Denis Suárez volvió a gozar de 15 minutos y los azulgrana tuvieron a dos ángeles de la guarda que brillaron con luz propia.

Excelsos

Difícil de creer tratándose del Barça y de la defensa, pero Lenglet y Cillessen fueron las estrellas de una noche que se puso difícil en la segunda parte, pero que ambos se encargaron de resolver. La línea defensiva cumplió; Miranda mejoró la versión mostrada ante la Cultural Leonesa, así como Vermaelen que estuvo atento al corte emparejado con Harry Kane, pero Lenglet fue sublime. El francés volvió a dar una clase magistral de cómo ejercer de central.

Una foto de Lenglet en un lance con Harry Kane / EFe

Una foto de Lenglet en un lance con Harry Kane / EFE

Atento a la cobertura, eficaz en el juego aéreo, al corte y en la salida de balón. En su único error --la carrera de Harry Kane que mandó el esférico al cielo-- supo contener el penalti para desestabilizar al ariete. Listo hasta para eso y todo a pierna cambiada. Sorprende, pero llegó al Camp Nou como suplente de Piqué y Umtiti y, de seguir así, todo apunta a que acabará sentando a más de uno. Un espectáculo defensivo digno de poner en el fútbol base. 

Y donde no llegó el 15 azulgrana, llegó Cillessen que demostró una vez más que es un suplente de oro que sería titular en cualquier otro equipo. El cancerbero mostró su repertorio al mundo y si su cotización en el mercado no era excesivamente elevada, lo será a partir de esta noche. 

 
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