Universo Blaugrana

Una foto de Leo Messi tras marcar el primer gol del Espanyol / EFE

Una foto de Leo Messi tras marcar el primer gol del Espanyol / EFE

El Barça culmina una humillación histórica al Espanyol con un Messi estelar

Los azulgrana arrollan a los hombres de Rubi que no tuvieron ninguna opción tras el primer tanto del capitán azulgranaVo

Claudia Granja @c_granjafranch

08.12.2018 22:38h

4 min

Volvió el mejor Barça de la mano del mejor Leo Messi. Una versión que hacia semanas que no se veía, pero que existe. Un baño de los jugadores de Ernesto Valverde en Cornellà-El Prat que acabó con un 0 a 4 con un doblete del argentino y que culminaron Dembelé y Suárez. Un resultado histórico sin precedentes. Tan solo en 2011 en Barça venció por cuatro goles de más al Espanyol en un el partido de Liga que acabó 1 a 5. 

En el que se presuponía ser uno de los derbis más igualados de los últimos años, la expectativa quedó reducida a cenizas. El Barça quiso zanjar el debate sobre quién manda en la Ciudad Condal y impuso su ley y su ritmo ante un Espanyol que fue infinitamente inferior al nivel que ha demostrado durante la temporada. Un nivel que se reflejó en el rostro de Rubi, enfadado y decpecionado con la actuación de sus jugadores y que firmó la cuarta derrota consecutiva en el campeonato doméstico. 

Hasta que Messi quiso

Empezó el partido con un Espanyol intenso que dejó el primer recadito a Semedo --intratable todo el encuentro-- en el primer minuto de partido, pero fue un aviso de intensidad que se fue reduciendo paulatinamente. Con ambos conjuntos probándose, el Espanyol intentó presionar arriba, pero el Barça puso en escena su mejor fútbol. 

Se adueñó del partido pasados los primeros diez minutos, en los que no hubo ocasiones claras, y tras una posible falta de Lenglet en la medular, Messi arrancó la moto. Le cazaron entre dos en la frontal y castigó al Espanyol como solo él sabe. Una falta directa que mandó a la escuadra izquierda de Diego López. Imparable para el cancerbero que la rozó, pero vio impotente como el balón se coló en la portería.

Un tanto que abrió el marcador en el minuto 17 y encendió la mejor versión de Leo Messi que estuvo excelso todo el partido con o sin ser el Balón de Oro. Con el Espanyol recuperándose del primer mazazo del capitán azulgrana, el Barça puso una marcha más. Messi se exhibió de nuevo, pero esta vez para asistir. Dejó sentados a dos rivales, cayó al suelo sin perder el balón, y tras jugar en corto para Arturo Vidal, el chileno le devolvió el esférico.

Y allí vio a Dembelé, como él solo ve, esperando un pase que le dejaba solo. Recibió el francés, recortó y mandó un obús con su pierna derecha para batir de nuevo a Diego López y dar continuidad a su mejor momento desde que aterrizó en Can Barça.

El Barça, sin rival

Con el marcador a favor y el Barça como en casa, el Espanyol desapareció. Se difuminó progresivamente al antojo de Leo Messi que arrastró a la defensa blanquiazul por velocidad, por regate y por inteligencia. La tuvo Suárez que se topó con el palo tras una espectacular jugada del argentino y más tarde Dembelé. Esta noche, los dos mejores socios del argentino.

Con los pericos hundidos y un Cornellà helado --viendo como se desvanecían sus ilusiones-- apareció Suárez para sentenciar el partido antes de la media parte. Un golazo de experiencia y fuerza física. Inexplicablemente le ganó la posición en velocidad a Víctor Sánchez y definió sin ángulo sobre la cal para batir a Diego López por debajo de sus piernas.

Suárez celebra su gol frente al Espanyol / EFE

Suárez celebra su gol frente al Espanyol / EFE

Para descansar

El Espanyol quiso desquitarse y puso una marcha más que sirvió para poco dado el abrumador marcador. El planteamiento de Rubi fracasó y los blanquiazules naufragaron en una primera parte para olvidar. Lo intentó y se volcó ataque por orgullo, más que por posibilidades, pero la defensa azulgrana también estuvo a la altura de Messi. El Barça empezó a tocar para mantener la posesión y el control de un partido que siempre fue suyo.

Piqué se alzó como líder indiscutible junto a un Lenglet correcto, un Jordi Alba más tímido y un Nélson Semedo subliminal con un partido para enmarcar del portugués. El cambio de guión duró poco y el Barça tan cómodo, volvió a hacerse dueño del partido tras resolver el encuentro en la primera parte. 

Leo Messi celebra su gol frente al Espanyol / EFE

Leo Messi celebra su gol frente al Espanyol / EFE

Posesiones largas, toque y a la espera de que el argentino recibiera el balón. Y volvió a ocurrir. Pasado el cuarto de hora, la defensa blanquiazul se vio obligada a detener a Messi como solo se puede hacer cuando juega así. Falta señalada por el colegiado. La colocó con mimo, pese al claro perfil para diestro, miró la portería y cambió de registro. Potencia y a la escuadra. Para cerrar el marcador y sellar su doblete y aumentar su cuenta particular. Sexto gol del capitán al Espanyol de falta directa. 

La mejor versión

Culminó el 10 lo que él mismo empezó. Dos goles de falta para finiquitar un partido en el que apenas hubo rival. Mantener el liderato y volver a poner sobre la mesa la candidatura a todo. Un Barça intratable que así sí es aspirante a todo. 

Los jugadores del Barça celebran la goleada frente al Esanyol / EFe

Los jugadores del Barça celebran la goleada frente al Espanyol / EFE

El Espanyol se vio sobrepasado y desafortunado. El VAR anuló el gol de Duarte por posición antirreglamentaria que Gil Manzano, desde Las Rozas, señaló correctamente. A los azulgrana les salió todo bien y la justicia de la tecnología permitió mantener el marcador, de nuevo, a cero por segundo partido liguero consecutivo. El Espanyol dimitió del partido y los azulgrana buscaron la manita sin fortuna. Pau López frustró el gol a Arturo Vidal, Lenglet y Coutinho para evitar una manita histórica. 

 

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