Universo Blaugrana

Raphinha, lamentándose por una ocasión fallada contra el Rayo / FCB

Raphinha, lamentándose por una ocasión fallada contra el Rayo / FCB

El Barça decepciona con un empate inesperado en el debut liguero

La falta de puntería condena a los de Xavi, que fueron superior en todas las facetas

Carlos Domínguez @CarlosDomnguez1

13.08.2022 23:06h Actualizado: 13.08.2022 23:11 h.

6 min

Empate agridulce del FC Barcelona (0-0) para estrenar la Liga 2022-23. A pesar de la gran cantidad de ocasiones de gol que tuvieron los de Xavi, tanto en la primera mitad como en la segunda, el Rayo de Iraola se le atragantó una vez más. Los árbitros anularon dos goles de Lewandowski y Kessié por fuera de juego, y tampoco señalaron posibles penaltis sobre Lewandowski y Raphinha. Al conjunto culé le faltó la brillantez e inspiración que sí tuvo la semana anterior en el Trofeo Joan Gamper, y también en el resto de partidos de la pretemporada. Pese a la falta de puntería y los dos puntos que se escapan, los blaugrana superaron en casi todas las facetas a un Rayo que basó su juego en los contragolpes... y en perder tiempo.

Polémica con Raphinha y gol anulado a 'Lewa'

Para no perder la inercia positiva de la pretemporada, Xavi alineó un once casi idéntico al que jugó de inicio el Gamper. Con Ter Stegen en la portería, la única variación fue la presencia de Christensen --uno de los debutantes-- en el eje de la zaga junto a Eric García, derivando a Ronald Araujo al lateral derecho --en detrimento de Sergi Roberto--, con el inamovible Jordi Alba en el carril zurdo. La sala de máquinas y la delantera estuvo compuesta por los futbolistas que brillaron durante el primer tiempo ante Pumas de México. Busquets, Pedri y Gavi en la zona de creación, con Raphinha, Dembelé y Lewandowski en la línea atacante. El extremo francés se colocó en la izquierda y el brasileño en la derecha, teniendo el de Porto Alegre algo más de protagonismo en los primeros minutos.

Amarilla rigurosa para Dembelé tras una entrada a un jugador del Rayo / EFE

Amarilla rigurosa para Dembelé tras una entrada a un jugador del Rayo / EFE

Suya fue la jugada que provocó la primera polémica del partido. Arrancó desde la banda derecha con un gran regate, se internó en el área rival y fue derribado cuando se disponía a filtrar un pase de la muerte. El colegiado Hernández Hernández no señaló nada, y tampoco le mandaron a rectificar desde el VAR. El ambiente, con el paso de los minutos, se fue caldeando. Robert Lewandowski pudo estrenarse como goleador en Liga a los doce minutos, pero su diana fue anulada por fuera de juego previo. Poco después, Dembelé fue el protagonista al realizar una dura entrada --cuando presionaba la salida de balón rival-- que le costó la tarjeta amarilla, en una decisión muy rigurosa.

El Barça, demasiado espeso en la definición

En un Camp Nou donde prácticamente no cabía ni un alfiler --está claro que este Barça despierta ilusiones--, los seguidores culés presionaron constantemente a los jugadores del Rayo y censuraron sus puntuales pérdidas de tiempo, sobre todo cuando el juego se paraba. El conjunto madrileño, en cualquier caso, supo hacer bien las cosas para no sufrir más de la cuenta en los primeros veinte minutos de juego. Y eso que Raphinha, con todo a placer tras un gran pase al punto de penalti del Mosquito, a punto estuvo de estrenar el electrónico. Su disparo se marchó por encima del arco defendido por Dimitrievski, pero fue la prueba irrefutable de que los de Xavi, con el paso de los minutos, empezaban a internarse cada vez en área rival y a profundizar en sus ataques. En esta línea surgieron también varios centros desde ambas bandas, que no fueron lo suficientemente precisos para ser rematados por Lewandowski.

Robert Lewandowski, intentando superar a Dimitrievski / EFE

Robert Lewandowski, intentando superar a Dimitrievski / EFE

Xavi aprovechó la pausa de hidratación para dar indicaciones a sus hombres, a fin de encontrar la fórmula para romper las líneas del Rayo y, además, superar con mayor rapidez sus dos primeras líneas de presión. Y es que el rival obligaba al Barça a sacar el balón por el costado de Christensen y tapaba el de Eric García, dificultando la salida. Al danés le costó dar rapidez a las combinaciones desde atrás, y eso facilitó la presión de los de Iraola, muy bien ordenados. Dembelé y Raphinha cambiaron de banda, y el francés tuvo una clara ocasión con un buen recorte y disparo con la izquierda. Le salió raso y poco potente. Justo después, fue Pedri quien lo intentó con un tiro lejano que salió rozando uno de los palos, levantando al público de sus asientos. Un Barça espeso en la zona de tres cuartos, por desgracia, se marchó al descanso sin poder variar el marcador. Y con Ter Stegen teniendo que intervenir, de forma milagrosa, para evitar un gol.

Los cambios dinamizan el juego del Barça

Después de que el árbitro volviera a irritar al Camp Nou al pitar el final del primer acto justo cuando Raphinha iba a probar un disparo, el segundo tiempo empezó con el brasileño desbordando de nuevo por banda izquierda. Aunque fue uno de los hombres más activos del Barça, no tuvo la inspiración necesaria como para generar un peligro real contra la portería de Dimitrievski, constantemente silbado por sus pérdidas de tiempo. En el minuto 7, eso sí, los visitantes pudieron adelantarse con una gran jugada de Álvaro García, quien tras dos recortes elevó el balón para intentar superar a Ter Stegen. Lo consiguió, pero el balón se marchó ligeramente desviado hacia la parte derecha del área pequeña, sin entrar en la portería. Otro susto para un Barça que no podía despistarse ni un segundo. La afición culé espoleó a los suyos con cánticos y aplausos, a fin de motivar aún más a los de Xavi en busca del primer gol que abriera la lata.

Raphinha, en una acción durante el partido contra el Rayo / EFE

Raphinha, en una acción durante el partido contra el Rayo / EFE

A los 60 minutos, el técnico azulgrana decidió mover el banquillo. Entraron Sergi Roberto, Frenkie de Jong y Ansu Fati para relevar en el campo a Christensen, Gavi y Raphinha. Ansu, por cierto, se llevó una bonita ovación del Camp Nou justo antes de colocarse en la banda izquierda. Y volvió a confirmar que tiene un don para estar siempre en el sitio correcto. El joven 10 del Barça recibió un gran pase de Dembelé en el interior del área y a punto estuvo de avanzar a los culés en el electrónico, merced a un disparo potente y con rosca que le salió algo centrado. Dimitrievski desvió el peligro cuando el Camp Nou empezaba a cantar el gol. Con la entrada de los cambios, en cualquier caso, el Barça se oxigenó y empezó a enlazar combinaciones con mayor rapidez. Sergio Busquets probó fortuna desde fuera del área, pero el portero del Rayo volvió a protagonizar una intervención milagrosa.

Llegó entonces el debut de otro de los nuevos fichajes, Franck Kessié, para acabar de dinamizar la medular. En su lugar se marchó un Pedri muy fatigado tras el esfuerzo, y pocos minutos después llegó otra de las polémicas del encuentro. Agarrón de Pape Ciss a Lewandowski en el interior del área, cuando se disponía a girarse para disparar. Nuevamente, ni el árbitro ni el VAR señalaron nada punible. El caso es que, con las continuas pérdidas de tiempo del Rayo y la falta de acierto del FC Barcelona en los metros finales, el tiempo fue pasando y la agitación empezó a aflorar en los jugadores, conscientes de la necesidad de marcar un gol --por lo menos-- para no empezar la temporada con un mal resultado en el Camp Nou.

Ousmane Dembelé, lamentándose tras fallar un disparo contra el Rayo / EFE

Ousmane Dembelé, lamentándose tras fallar un disparo contra el Rayo / EFE

El Rayo sobrevive tras la expulsión de Busi

A falta de diez minutos para el final, Ansu Fati tiró un caño en contragolpe y levantó las onomatopeyas del público culé. Luego, sendos disparos de Dembelé y Lewandowski --este último muy peligroso-- animaron de golpe a una afición que se había ido apagando con el paso de los minutos. Xavi, por la necesidad del resultado y al ver los problemas crecientes del Rayo para defenderse de las embestidas culés, introdujo en el campo a Aubameyang por Jordi Alba. Los aficionados le recibieron con los habituales cánticos que se ha ganado el gabonés, y con la esperanza de que ayudase a marcar un gol clave en el devenir del encuentro. De sus botas nació una doble ocasión, con disparo suyo y otro de Lewandowski, que otra vez pusieron al Rayo al filo del abismo. Luego, un disparo de falta de Ansu Fati que se fue desviado y, por enésima vez, el portero del Rayo perdiendo el tiempo al sacar de portería.

El sumun de la impotencia culé se dio con el gol que marcó minutos después Franck Kessié, al filo del final, y que fue anulado por fuera de juego como lo había sido el de Lewandowski en la primera mitad. La esperanza resurgió con los ocho minutos de añadido que anunció el cuarto árbitro, pero volvió a marcharse con la expulsión de Sergio Busquets por doble tarjeta amarilla, tras una dura entrada. Por pequeños detalles en la definición, además de algo de espesura en el último pase, el FC Barcelona no fue capaz de marcar el tanto que le diese la victoria frente al Rayo. Y de esta forma, con sensaciones agridulces, los de Xavi se marcharon del Camp Nou con un empate que sabe a muy poco.

 
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